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Terciopelo Azul

A Slam Dunk Yaoi fic

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Warning 1: Por Misma, Yo se desmayó en el 1º boceto.

Warning 2: Si esto no es un verdadero Pie de Limón, no es por falta ni de limón ni de azúcar.

Warning 3: Estos fics producen adicción. Queda bajo su entera responsabilidad.

Warning 4: Cualquiera queja, diríjase a Yo, Misma esta de vacaciones (esta arrancando del comité por la moral y las buenas costumbres).

***

Sendoh practicaba solo en la cancha. Amanecía, y el jugador no se daba por aludido. Adoraba los entrenamientos matutinos, y ya que tenía clases en la mañana, no le quedaba otra que practicar antes de entrar a clases. Nadie sabía de esos entrenamientos, ni siquiera Koshino, que feliz lo hubiese venido a acompañar. No sabía precisamente porque , pero le gustaba practicar solo.

Y aunque esa no era la cancha de siempre, que ahora estaba en remodelación, esta cancha no estaba nada de mal, un poco lejos, pero servia de precalentamiento.

Canasta tras canasta, era un poco aburrido, pero siempre le servia pensar en que estaba en un partido ya pasado. Por eso era tan bueno. Por cada partido real, jugaba como 10 imaginarios, repasando en su magnifica memoria cada jugada, cada movimiento, cada error, cada mirada, cada punto, cada caída.

La alarma de su reloj sonó. Mañana continuaría su partido contra Kainan.

Unos ojos furiosos lo miraron irse con impaciencia. Le habían ocupado la cancha. Mañana llegaría más temprano.

******

Cuando Sendoh llegó a la mañana siguiente, un chico la estaba ocupando. Lucia muy cansado, seguramente había empezado a practicar cuando aún estaba oscuro. Una camiseta sudada en el suelo, al lado de un bolso donde asomaba un uniforme escolar y unas botellas de agua, y una bicicleta apoyada de un árbol, le dieron una idea a Sendoh del jugador, antes de verle la cara.

Ohayou, Rukawa-kun.

Una mirada cansada pero agresiva fue su única respuesta. Luego Rukawa se secó un poco la cara con la polera, y pasó al lado de Sendoh sin siquiera mirarlo. Y se fue.

Sendoh miró la hora divertido, aún alcanzaba a practicar como de costumbre. Eso le pasaba por llegar más temprano. Jugó muy divertido, con una sonrisa en la cara. Ese chico tan raro practicaba en la misma cancha. Sería una buena idea mirarlo practicar, porque ese chico, como decía el entrenador, prometía mucho. Quizás el próximo año sería su oponente.

Al día siguiente, llegó a las 4 de la mañana, y se ocultó tras un árbol. A eso de las 5 llegó Rukawa, muy despierto en su bicicleta, con un bolso en el hombro. Jugó hasta las 6, y se fue muy rápido.

Como lo suponía, pensó Sendoh. Se va minutos antes de que yo llegue.

Salió de su escondite y empezó a botar el balón. Empezó a jugar, pero ahora su oponente no era Kainan. Era un uno a uno con Rukawa. Porque tenía razón el entrenador, ese chico prometía mucho. Y aunque no se le notara, odiaba perder.

A la mañana siguiente, repitió la rutina. Pero Rukawa no llegó. Ni ese día ni los siguientes.

Lo único que se le ocurrió a Sendoh fue que Rukawa, de alguna forma, supo que lo estaba mirando.

Y tenía razón. Ese día, Rukawa se devolvió porque había olvidado algo, y vio a Sendoh salir de su escondite. Eso le revolvió todo a Rukawa, y le reforzó las ganas de ganarle a ese entrometido. Y buscó otro lugar, donde no llegaran los mirones.

La próxima vez que Sendoh vio a Rukawa fue para un partido. Frente a frente, esos ojos azules, helados y amenazantes, le hicieron un desafió. Sen sonrió con deleite. A ese chico tampoco le gustaba perder.

**********

Definitivamente, Sen y Ru no se llevaban. Después de cada partido, cuando chocaban sus manos, era más por cumplir que por otra cosa. Por más que Sen pusiera esa sonrisa tan suya, que para Ru era una sonrisa que escondía burla.

Y entrenaba más duro, rompiéndose el alma en cada entrenamiento. Y lo único que conseguía era esa sonrisa. Y a Sen, bueno, le parecía entretenida esa mirada de Ru, porque sabía que si le ganaba, entrenaría más duro, y en poco tiempo tendría un oponente....

Una noche, Sen estaba en un local, comprando unas cosas para comer, cuando vio una cabellera negra sobre las latas de leche. Miró con interés, pensando que estaría comprando..... Comida preparada, eso era lo que estaba atrás de las leches.

Siguió con la mirada a Ru, que dedicado miraba seguramente que comer, y lo siguió cuando se dirigía a las cajas.

Y menos mal que no llevaba las cosas en las manos, o se le habrían caído.

Las suposiciones de Sen era correctas. Llevaba una caja de comida preparada y unas latas de jugo. Pero no fue eso lo que sorprendió a Sen. Fue Ru.

De pantalones negros, que parecían de cuero, y una camisa de terciopelo azul.

Lo vio pasar como un fantasma, sin querer pensar porque le latía así el corazón, porque se sentía helado y porque deseaba que girara la cabeza y lo mirara, a él, con pantalones de buzo y una polera desgastada.

Pero nada de eso sucedió. Ru pagó y salió del local, sin siquiera dar vuelta la cabeza.

A Sen se le había dado vuelta el mundo.

************

En plena practica, lo único que de verdad estaba en la mente de Sendoh no era precisamente un balón anaranjado. Cada segundo, de una u otra forma, era Ru. Desde como se secaba la traspiración a como se mordía el labio cuando iba a realizar una jugada, como respiraba a bocanadas cuando estaba cansado, como se le marcaba la polera húmeda al cuerpo. Como se tensaba cada músculo en el salto, como miraba entre su pelo despeinado y brillante, como la noche.

Koshino lo miraba preocupado. Era normal que Sendoh anduviera en la luna, pero nunca lo había visto tan perdido, ni siquiera por una chica. Siempre andaba distraído, nunca escuchaba al entrenador. Incluso Uozumi le pregunto a Sen que le pasaba. Puso su mejor cara de Soy Un Bobo De Primera, sonrió como de costumbre y se fue.

El ultimo partido contra Shohoku había sido un desastre, pero no por el marcador. Había jugado como siempre, pero “algo” lo tenia distraído. Al bloquearlo, se le iba la mente a cualquier parte. Grave.

Sacó las llaves del bolso y sonrió cansado. Estaría solo el fin de semana. Sus padres estaban en Tokio donde unos parientes. Con un poco de suerte le habrían dejado algo de comer, porque no tenia ganas de cocinar. Y por primera vez la idea no le daba ánimos. Antes, siempre hacían fiesta, con música y chicas, cerveza y comida, o entre los chicos arrendaban películas y pedían pizzas. Pero ahora solo quería dormir.

Tiró el bolso en un rincón, y la ropa en el camino a la ducha. Una ducha le sentaría bien. En el camino descolgó el teléfono, porque Koshino.... Encendió el equipo y puso un CD, de un solo de saxo que le fascinaba, y se metió a la ducha. El agua estaba tibia.....

DING DONG

DINGGGG DONGGGG

DINGDING DONG DONGDONG

Sendoh apagó la ducha con un gesto de desagrado. Se tapó con una toalla que estaba a mano y salió puteando a Koshino por ser tan inoportuno.

Con un “QUE CARAJOS QUIERES” abrió la puerta de golpe.

Se le cayo la cara. Y la mandíbula. Y la toalla.

En frente, mirándolo absolutamente serio, estaba Rukawa Kaede.

Rukawa bajó la vista un segundo ante su desnudez, sin inmutarse, y con esa voz de piedra le preguntó si podía pasar, mientras entraba. Y de paso, le recogió la toalla del suelo y se la paso.

Sen estaba pálido. Cerró la puerta con suavidad, y se fue rápido a buscar una bata y una taza de té verde, para calmarse un poco. Desde la cocina le pregunto si quería algo.

Nadie respondió.

Preguntó más fuerte.

Nada.

Iba saliendo de la cocina, taza en mano, para ver que pasaba, cuando una mano le quitó la taza, y otra lo empujaba contra la pared.

Miró hipnotizado a los ojos azules que lo miraban de frente, temblando ante esos ojos tan fríos. Sintió que las piernas le flaqueaban cuando sintió una mano recorrerle la cintura, buscando el cordón de la bata. Ru desató el cordón sin sacarle la vista de encima, y le abrió la bata. Con dedos tibios recorrió su pecho, sintiendo su respiración agitada, y lo abrazó por la cintura, sin romper nunca el lazo de sus miradas. Y de un empujón seco lo cargó contra si, apoyándose en la otra pared.

Y con algo impreso en sus ojos, que Sen no quiso saber, los dedos de Ru empujaron la bata de sus hombros, cayendo pesadamente al suelo.

Sen no llevaba nada más puesto.

Ru....

Schhhhttt ....

Con labios más que ardientes buscó su pulso en el cuello. Una sonrisa que Sen no vio indico que Ru había encontrado lo que quería. Y volvió a empujarlo, de nuevo contra la pared.

Rápido le tomó ambas manos, y las apoyo en la pared con las suyas, sobre la cabeza, mientras le recorría el cuello con besos tramposos. Sen se dejaba hacer, absolutamente sensible, sintiendo como se le deshacía la piel con cada beso que le daba. Ni en sus más locos sueños pensó que Kae entraría en su casa para amarlo, de pie, apoyados en la pared del pasillo.

Ru libero un poco a Sen de la presión de su cuerpo y de sus besos, para mirarlo atentamente. Para mirar a ese cuerpo que se dejaba en sus manos, para sentir su respiración superficial, para ver a su sexo excitado bajo la presión de su cuerpo enfundado en jeans negros. Para ver a esos ojos azules cerrados,

Que no vieron una sonrisa indefinible en la cara de Rukawa.

No se había equivocado.

Con un pie le indicó que abriera las piernas, y le soltó las manos, que cayeron pesadas a ambos lados del cuerpo. Y con una lengua rápida le recorrió el cuerpo, saboreando. Recorrió su cara, su cuello, su pecho firme. Lamió cada uno de sus dedos, cada parte de su cuerpo, como si fuera una madre gata lamiendo a sus gatitos. Pero no le tocó el sexo.

Sendoh gozaba en silencio, dejando lamer, mordisquear incluso, incapaz de hacer algo más además de gemir quedo. No tenia fuerzas ni para levantar los brazos y devolver algo.

Su cuerpo esta ido, dejado, excepto su sexo que solo se erguía. De pronto, se vio contra la pared. De golpe Ru lo había dado vuelta contra la pared, su sexo dolorosamente aplastado. Algo, que no quiso saber que, de pronto estaba en su boca, justo antes de que Ru lo penetrara absolutamente violento.

Sus manos estaban en su espalda, afirmadas por la de Ru. Estaba con algo en la boca que le impedía gritar , mientras el pene de Ru lo penetraba duro, doloroso. Sentía como si se fuera a partir del dolor, porque era su primera vez. Siempre con chicas, ahora se sentía como una. Sentía como se rompía algo, pero también un placer, un éxtasis. Era incapaz de pedirle que parara.

Se quejó quedo, más de éxtasis que de dolor. Ru le mordió el cuello en respuesta.

Y con absoluta malicia comenzó a sacar y a meter su pene en Sendoh, completamente, profundo, con fuerza. Sen empezó a pedir con voz ida y suplicante que lo aliviara, pero en vez de eso Ru se dedico a acariciar la región anal de Sen con la punta de su pene, jugando, haciendo que lo iba a penetrar y no lo hacia, o entrando solo la cabeza. Estaba jugando.

Sen lo odiaba, pero le fascinaba.

De pronto, Ru entró de lleno, y Sen grito por la invasión. Y Ru se quedo quieto, adentro, sin moverse, mientras se sacaba la polera y se bajaba los pantalones.

Y de pronto, Sen estaba en el suelo. Ru lo había empujado.

Respiró hondo para tomar aire, temeroso pero intrigado. Nunca pensó que Ru fuera así. Y Ru aún no decía una sola palabra.

Mientras Sen estaba en el piso, Ru se sacó los zapatos y los pantalones, quedando absolutamente desnudo. Y se paró al lado de Sen, quien lo miró desde el suelo, mirando desde una magnifica perspectiva el pene erecto de Ru.

Con dedos temblorosos recorrió las pantorrillas de Ru, tratando de llegar a su sexo, tratando de devolver lo que Ru le daba por montones. Se arrodillo, y se metió su pene a la boca. Le gusto como se sentía. Como le raspaba la garganta, como se sentía algo así en la boca, tan duro y blando a la vez, el sabor a sangre, a su sangre, y a semen, del mismo que sentía que le corría entre los muslos, que en cierta forma la aliviaba el dolor que sentía por la violencia con que Ru lo había penetrado. Y un pensamiento le dio risa, tanta que casi se atragantó. Ru lo miró intrigado.

Nada, dijo él. Solo que no sabia que algo tan grande cupiera en algo tan chico, pensando en si mismo.

Ru solo lo tomo del cabello, con un gesto suave, y con dedos suaves le recorrió el rostro ardiente. Le tomó la nariz, hizo que abriera la boca, para introducir su pene. Luego le tomó del cabello y cargó su cabeza contra sí. Sen con ojos inmensos lo dejo hacer. Se afirmó de los muslo de Ru, y se dedico a masturbarlo oralmente como nunca. Reprimía las ganas de sacárselo de la boca cuando lo introducía demasiado profundo, los músculos de la garganta trabajando como nunca. Ru se afirmó de los hombros de Sen, absolutamente preso de las emociones. Sen soltó a Ru, y con ambas manos tomo el pene de Ruwaka, excitándolo manual y oralmente a la vez. Un leve temblor en sus testículos le indico que Ru ya iba a explotar, y se preparó. Metió todo su pene en la boca, y solo con la lengua, acariciándolo, hasta que Ru vino en su boca. A tragos bebiendo todo lo que Ru le daba, a punto de atorarse y morir, sintiendo como Ru se desvanecía.

Cayó de rodillas, frente a frente, ojos azules mirando a otros aún más azules. Y se besaron, profundo, apasionado, compartiendo lo que sus bocas contenían, demasiado profundo talvez. Para Ru era algo extraño besar una boca que sabía a su propio semen, sin saber como sabia el de Sen.

Empujó a Sen contra la alfombra, y bajó la cabeza hasta alcanzar su sexo. Y se dedico a lamerlo concienzudamente, con técnica. Más desmayado que despierto, Sen le pidió que el también quería. Ru se dio vuelta, mostrándole su propio sexo a Sen, quien empezó a beberlo como si fuera agua.

Por tener el pene de Sen en la boca, Ru no pudo gritar cuando Sen metió quien sabe cuantos dedos en Rukawa, fastidiándolo tal como él lo había fastidiado, probando que tan profundo podía llegar. Ru dejó el pene de Sen, y se levantó. Sen lo miró intrigado, para luego afirmarse al sillón cuando se dio cuenta de que Ru pensaba sentarse sobre su pene, introduciéndolo el mismo en si.

Y lo hizo, y no suavemente. De un solo empuje profundo lo introdujo entero, y comenzó a cabalgar como si en eso se le fuera la vida, levantándose casi completamente cada vez, gimiendo como nunca. Pero nunca como Sen, que gritaba de plano. Con manos temblorosas Sen tomó el pene de Ru, y comenzó a excitarlo mientras su pene entraba y salía de Ru, quien tenia las manos ocupadas, impidiendo que el pene de Sen se saliera completamente.

Y llegó un momento en que ambos gritaron simultaneo, incapaces de seguir. Cayeron exhaustos, uno en brazos del otro, incapaces de separarse.

Y se durmieron así.

..........

DING DONG

DING DONG

- Sendoh!!! Vamos, abre....Tienes el celular apagado, el teléfono descolgado...vamos ANÍMATE....

DING DONG

- Vamos, sabemos que estas. Además que tus papas no están. Y tenemos todo listo, chicas incluidas. Y bastante divertidas...

Sendoh.....vamos... es medianoche recién, así que no salgas con que estas dormido .... SENDOH!!!!!

Y la puerta se abrió un poco, mostrando a un Sen cansadísimo, en calzoncillos.

- Que quieres, Koshino?

- Para variar no escuchaste. Que tenemos todo listo para la fiesta de esta noche.

- No puedo, estoy muy cansado....

- Y?. Acaso vas a rechazar una fiesta. Tú?. Y además que es en tu casa.

- Que no puedo.

- Vamos, que no tienes nada mejor que hacer. Dormir puedes en otro momento...vamos, vístete mientras llamó por teléfono.

- No....

- Que no puedes? A ver, dime que cosa tan importante estas haciendo. Y déjame pasar.

Y pasó, a pesar de Sen. Para ver un desorden que nunca había visto en casa de Sen. Ropa tirada en todas partes, la cama desecha, un sofá dado vuelta y una taza de té en un macetero.

Cuando se daba vuelta para mirar fijamente a Sen a los ojos y preguntarle que diablos, una ducha se prendió. Y un silbido muy sugerente salió del baño.

Koshino se puso rojo y se deshizo en disculpas, mientras se escapaba.

Una vez afuera, llamó de un teléfono publico a los demás. Para avisarles el papelón y de que Sen tenía chica nueva.

En la casa, Ru recibía muy fresco a Sen, metido en una tina llena de agua caliente.

- No se te ocurrió una forma más suave?

A lo que Ru contestó con un beso y una mano en su entrepierna.

- Es lo único que se silbar. Eso y el silbido con que llamaba a mi perro de niño.

- Hablas.

- Me callo?.

- Habla.

***********

- Que Sen tiene novia nueva!

- Que he revisado y no es ninguna de las chicas de Sen. Se sabría!.

- Será nueva?

- De donde? Ya revise las recién llegadas. Y te aseguro que no lleva a cualquiera a su casa.

- SHHHTTT!!! Ahí viene...

- Hola Sen, que tal, eh, picarón..... Quien es?

- Quién es quien? (con su mejor cara)

- No te hagas, la chica de ayer

- Ayer? (“merezco el Oscar”)

- SENDOH!

- Uh?

****************

Dos semanas después.

Eran las 4.30 AM, y Sen ya estaba esperando a Ru. Ahora jugaban un uno a uno, solos. Para todos, eran enemigos. Y no se podían mostrar tan amigos de la noche a la mañana.

Se sentó bajo un cerezo en flor a esperar. Y se quedó dormido.

A eso de las cinco, un silbido lo despertó.

Se paró con agilidad, y comenzó a buscar a Ru. Y nada. Buscó en la cancha, en los alrededores. Estaba la bicicleta y el bolso, y no Ru.

Otro silbido le indico donde estaba. En el árbol. Arriba. Con un gesto Ru le indicó que subiera.

Cuando lo hizo, y se subió, vio a Ru que lo miraba con risa en los ojos, montado en una rama. Ese chico era una esfinge, pero era muy expresivo en otras cosas. Cuando no había nadie cerca, se reían a veces hasta que les dolía. Le hablaba de las clases y de sus peleas con el do’ahou. Pero cuando había alguien, su mirada cambiaba y se veía frío, amenazantemente frío. Y no lo conocía.

- Dónde es el lugar más freak en que lo hemos hecho?

- Ru..... En el auto, cuando yo manejaba. Te me sentaste encima. No sé como no chocamos.....

Ru se sonrió con el recuerdo, mientras se desabrochaba el buzo. Y el de Sen. Sin una sola palabra, y a pesar de la cara de Sen, Ru se acomodó, puso sus zapatillas en los hombros de Sen, ofreciéndose.

- Estas LOCO??!!!!

- Tienes buen equilibrio no?

- Si alguien nos ve?

- Son las 4.45 AM. NADIE nos va a ver.

- Pero....

Aburrido de tantos reclamos, se acercó aún más. Y a Sen se le olvidaron todos su reparos.- Era verdad, tengo buen equilibrio. Si Ru no se cae, yo tampoco.

******

OWARI.

(Acaso querías más?)