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Miedo
Basado
en Slam Dunk de Inoue Takehiko
SenRu
By
Mya
Se
encontraban en la biblioteca, no habia nadie en ese lugar, Akira habia
acorralado a Kaede en una de las esquinas de la sala de lectura, lo besaba
desenfrenadamente mientras sus manos le recorrían el cuerpo intentando hacerlo
reaccionar. Kaede, por su parte, deseaba quitárselo de encima, pero él era
más fuerte y no cedería fácilmente. Esa actitud era, según el mismo Akira,
el terrible resultado de tres meses de novios y ningún encuentro íntimo.
Enceguecido por aquella obsesión habia olvidado que Kaede era también una
persona y que tenía sus propias ideas que a veces le influían también a él,
En
un momento el joven de los cabellos revueltos intentó sacárselo de encima,
pero solo consiguió que lo golpeara y siguiera con lo mismo. Se sentía
completamente violado, no deseaba hacerlo, ni en ese momento ni nunca. Akira
comenzó a desabrocharle los pantalones, harto de lo que le estaba haciendo,
Rukawa juntó todas sus fuerzas y lo empujó arrojándolo al piso para luego
salir corriendo.
Corrió
desesperado hacia algún lugar en el cual quedarse, el único que se le ocurrió
fue su casa. Llegó exhausto, se dejó caer en la cama como si no fuera nada.
Odiaba a Akira, pero más se odiaba a él mismo por ser tan idiota y seguir con
ese psicópata. No deseaba que lo tocara, y mucho menos de aquella manera. Era
un problema, no lo comprendía pero en ese momento no le importaba ni un poco.
Permaneció así en la cama y se quedó profundamente dormido.
A
la mañana siguiente se despertó minutos antes de las seis, se dirigió a la
cocina, estaba su madre, no la saludó. Ella le entregó su almuerzo y luego él
salió de la casa. Una vez fuera arrojó al cesto de la basura el almuerzo,
tomó su bicicleta y salió para el parque, tendría tiempo de practicar, pues
hoy faltaba el profesor de las dos primeras
horas.
Pasaron
las dos horas pero no deseaba regresar a la universidad. Volvió a casa con
pocos ánimos para cualquier cosa. En el camino divisó un automóvil
estacionado frente a su casa, en él se hallaba su madre con un hombre que él
no conocía, se besaban como si nada y eso a Rukawa le dio mucho asco.
Se
quedó en su habitación, recostado en la cama. Estaba aburrido, recordó la
cita con la psicóloga pero aun así no fue, después de todo tendría una nueva
cita en dos días, no tenía ganas de ver a nadie. Leyó un par de capítulos de
un libro que halló debajo de la cama, se duchó, estudió un poco y luego se
volvió a acostar para dormir. Estaba tan asqueado por lo sucedido que se
olvidó completamente de comer algo, no le importaba mucho eso y quizás
también por eso no lo recordó. A la madrugada lo despertó un sonido de
llaves, jamás había sucedido eso, algo le pasaba para que el más simple
sonido lo despertara. Volvió a dormirse pero ahora tenía un odioso dolor de
cabeza. A los treinta minutos se despertó nuevamente. Fue al parque, practicó
como nunca para olvidarse de todo, estaba débil pero aun asi no le interesaba.
Se detuvo un momento, oyó unos pasos acercársele, no podía ser él de nuevo,
sin embargo, y para su desgracia lo era. Akira venía a vengarse de lo que
había sucedido en al biblioteca el otro día. Kaede no lo miró ni nada, sólo
se limitó a alejarse, pero una fuerte mano lo detuvo. Los ojos del muchacho de
cabellos en punta, no reflejaban absolutamente nada, eran completamente oscuros
y producían en Rukawa una sensación nunca antes experimentada: Miedo. Sendoh
le torció la mano por la cual lo tenía agarrado, lo seguía mirando de la
misma manera. Lo soltó por unos instantes para golpearlo ferozmente en el
rostro, haciéndole sangrar la nariz. Lo empujo con fuerza contra uno de los
árboles que allí había, se le acercó más y mirándolo a los ojos comenzó
con lo mismo que en la sala de lectura.
-No
creas que me voy a acobardar porque me golpeaste el otro día- Akira continuó
con besos que obviamente no eran correspondidos, Kaede ya se había hartado de
eso, no tenía fuerzas y sólo se limitó a dejar que Sen se quitara las ganas,
aunque no quería decir que estaba de acuerdo, solamente que se había
resignado, que ya no le importaba siquiera su propia persona.
Todavía
estaba oscuro, no había ni un alma en el lugar, únicamente ellos dos. En esos
momentos, a pesar de haberse abandonado, Kaede se sentía profanado, sintió
asco, horror, eran tantas las sensaciones que resultaba imposible descifrarlas.
No soportó, sintió de nuevo algo extraño para él: lágrimas. ¿Acaso era
tanto el odio o tal la humillación como para hacerlo llorar?. ¿Era realmente
Akira aquella persona?. Sintió su espalda golpearse fuertemente contra el
tronco de aquel árbol. Cerró los ojos, no deseaba ver nada de lo que
sucedería. Permanecía en absoluto silencio, deseando morir en ese mismo
instante, pero recordó que la vida era terriblemente injusta con él y que no
sucedería lo que quería. Sintió que Sendoh lo volteaba, las manos de este lo
envolvían mientras intentaba quitarle los pantalones y los bóxers, su boca
recorría su nuca con lamidas y mordeduras que producían un leve
enrojecimiento.
Kaede
estaba semiinconsciente, no tenía ya noción de lo que sucedía, su rostro
estaba lastimado tanto por los golpes que le había propinado Akira como
también por el tronco del árbol que, al rozarlo aunque fuese muy poco, lo
lastimaba bastante, debido a la sensibilidad de su piel. A pesar de su estado
pudo sentir al otro joven penetrarlo fuertemente y comenzar a adentrarse y salir
una y otra vez... perdió completamente el conocimiento.
Despertó,
estaba aun en el parque, no había amanecido todavía. Se sentó, escondió su
rostro entre sus rodillas y comenzó a llorar patéticamente, se maldecía una y
otra vez, se detestaba, ahora se producía asco a él mismo, jamás se
perdonaría haberse resignado. Había dejado de ser él... ya no sabía quién
era y eso lo atormentaba.
Fue
a la universidad, no prestó atención a nada, no hizo nada, sólo miró de
manera vacía por la ventana. Tuvieron dos horas libres. El joven se retiró del
establecimiento, no se sentía bien, se dirigió a una clínica cercana en la
cual se hallaba el doctor que siempre lo atendía. No necesitó pedir turno pues
no estaba ocupado. Entró al consultorio, el doctor le preguntó qué era lo que
le sucedía. El muchacho de ojos azules dijo que le dolía demasiado el
estómago. El médico se acercó.
-Por favor, levántate la camisa- dijo mientras se acercaba más a Ru, este se
alejó inmediatamente al sentir las manos del hombre, tosió convulsivamente y
vomitó. El doctor se quedó impresionado, aquel muchacho no quería que lo
tocara nadie. Kaede se disculpó y se retiró del consultorio.
Llegó a su casa y se encerró en su alcoba, permaneció con la luz apagada, no
quería ver nada. Recordó algo que le habia dicho la psicóloga la sesión
anterior “Tu madre fue la primera que te habló de sexo, al morir tu padre
ella comenzó a salir con diferentes hombres y tu tuviste la oportunidad de
verla en la cama con uno de ellos. A eso se debe tu rechazo hacia el sexo y todo
lo relacionado a eso. Pues la habías considerado como una persona a la cual
jamás verías de nuevo con alguien, no te dio el ejemplo de lo que te dijo
acerca de estar con una sola persona. La tomaste como una mentirosa y comenzó a
producirte repulsión. Sin embargo podría resultar también que te provoque
repugnancia la figura masculina, pero se contradice con tu posición
homosexual...” siguió pensando por unos momentos.
Salió
a caminar, pensaba en todo: su madre, Akira, lo que le había hecho, el asco que
le producía todo. Seguía débil, no habia comido desde el día anterior, se
sentó a esperar la muerte en una de las bancas del parque. Permaneció mas de
dos horas allí, parecía una marioneta o algo así, no tenía vida, o al menos
conciencia.
Otra
vez en su casa, se detuvo frente a una fotografía, la observó detenidamente,
estaba él junto a su madre, sintió odio y la arrojó al piso provocando que el
cristal del portarretratos se hiciera mil pedazos. Se dirigió al baño,
vomitó, se miró en el espejo. Lo invadía una insoportable neuralgia, estaba
terriblemente mareado y no dejaba de vomitar, no vomitaba nada, pues no había
ingerido nada. Prontamente aquellos vómitos se transformaron en una terrible
hemoptisis.
Estaba
pálido, débil, caminó tambaleándose hacia su alcoba, se cayó antes de
llegar, esforzadamente se levantó y llegó a su destino. Cayó pesadamente en
la cama, abrió el cajón de la mesa de noche, tomó una pequeña arma blanca
que allí se encontraba.
Alguien
abrió la puerta del cuarto, Kaede estaba en su cama, el pequeño puñal
continuaba en su mano, la blancas sábanas estaban rojas debido a la sangre: se
había cortado las venas de la muñeca.
WoW!!!
Terminé, me gustó...
La
idea surgió porque me acordé de unos capítulos de BoogiePop Phantom.
Mmmm...
ah! Esto es para Lu, no tengo ningún motivo especial para dedicárselo pero lo
hago porque es una buena amiga.
Nada
más...