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"Viendo
tus ojos"
Basado en Slam Dunk
SenHana
By Mickaelle
- Maldito mono
pelirrojo, irresponsable, torpe, idiota—farfullaba incontrolable ya Akagi, el
partido estaba por empezar, los dos equipos casi listos, casi, por que Sakuragi
aun no hacía acto de presencia, el arbitro miraba su reloj y estaba a punto de
hacerles el gesto de que fueran a la cancha cuando vió aparecer con el rabillo
del ojo una cabellera roja, volteó y en dos zancadas estaba frente a un agitado
Sakuragi.
- Akagi yo…
- Estúpido irresponsable, muévete—no le dejó hablar, le arrastró literalmente hacía los vestidores, donde le arrojó por la cabeza el uniforme--vístete rápido…
- Pero…
- Rápido dije--su puño se estrelló sobre la cabeza pelirroja. Dos minutos después todos podían verles regresar, nuevamente Akagi arrastraba de un brazo al pelirrojo, hubo bromas entre los espectadores, hasta el gumdam dió porras burlescas.
- Jugadores a la cancha—anunció el arbitro, los dos equipos entraron, Ryonan de blanco, Shohoku de rojo.
- Hola, Sakuragi—saludó alegremente Sendoh, esperando el típico saludo tipo tensai, es decir alguna palabrota o ridiculez por el estilo, pero no hubo nada de eso, miró sorprendido al pelirrojo y la sorpresa se convirtió en preocupación, los ojos del pelirrojo estaban rojos y su rostro bastante pálido, miró a los demás jugadores de Shohoku, es que ninguno de percataba que algo malo le pasaba al pelirrojo--¿estás bien Sakuragi?…
- Sendoh deja de conversar—gritó Uozumi, y casi de inmediato Koshino tomó de un brazo a su amigo y lo separó del pelirrojo.
- Do’aho—susurró claramente al pasar por el lado del pelirrojo Rukawa, pero no hubo respuesta.
El juego se inició y todo se convirtió en una vorágine de jugadas rápidas,
ambos equipos querían ganar ese partido, era un simple cuadrangular, a dos
semanas de terminar el año escolar, la última oportunidad para los capitanes
de ambos equipos de ganar un trofeo por su escuela.
Corría siguiendo el
balón, unas pocas ideas lograban darle fuerzas, el balón, atrapar el balón,
darlo a una camiseta roja o encestarlo, nada más parecía tener sentido,
cruzaba de un lado a otro la cancha, sin escuchar casi nada, sin ser capaz de
distinguir rostros, solo camisetas, el balón y las canastas.
Cada vez estaba más preocupado, Sakuragi se veía muy mal, su mirada afiebrada, la manera que respiraba, emparejó en trote en un momento—Hanamichi, estás enfermo, salte del juego…
- No—musitó, buscando de donde provenía esa voz, unos ojos violeta, parecían pozos de agua fresca, Dios tenía tanta sed—no puedo, el equipo—musitó más para sí y al ver el balón lo atrapó y corrió hacia el lado rival, una camiseta roja, un pase perfecto, encestado, bien, correr--<correr, correr, atrapar el balón, un pase o encestar>--era lo único que repetía su mente.
- Estaba apunto de encestar cuando algo le empujó y fue a dar al suelo, jadeó sintiendo una fuerte punzada en el pecho, el silbato marcó la falta.
- Falta, del número 7 de Ryonan, dos tiros número 10 Shohoku—anunció el árbitro.
- Déjame ayudarte, Hanamichi—tendió su mano que fue tomada por el pelirrojo, al contacto con esa piel, esta ardía, estaba ardiendo en fiebre—Hana, por Dios…
- Vamos Sakuragi, tira de una vez—dijo Akagi separándole del jugador de Ryonan y poniéndolo en la zona de tiros libres—no falles…
- Do’aho—musitó, ese pelirrojo estaba haciendo todo un show con su lentitud para decidirse a tirar, en eso se le acercó ese molesto Sendoh—aléjate…
- Rukawa, debes hacer que Sakuragi se salga—le dijo, pero Rukawa ni siquiera le prestó atención.
- <Concéntrate, concéntrate>--se repitió tratando de determinar la exacta posición de la canasta, contuvo la respiración y tiró, esperó, ¿entro?, el balón de nuevo estaba en sus manos, alguien le palmeaba el hombro, quizás, si entró…otro tiro y el griterío, correr.
- Defensa—gritó Akagi.
Corrió por inercia, sentía que el pecho le iba a estallar, necesitaba agua,
necesitaba aire, ¿por qué había tan poco aire?… un destello violeta le
interrumpió el paso—<agua fresca>--una mano imperativa le retenía.
- Vamos fuera, Hana, no puedes seguir así…--esos ojos le miraron, estaba seguro que no llegaba a reconocerle, aunque quizás—Hana, por favor…
- El equipo, no puedo dejarlo así…--musitó temblando—¿Akira…?
- Yo me salgo contigo, los dos ok, ambos equipos pierden un jugador—le vió parpadear y asentir, no esperó más, simplemente le llevó consigo fuera de la cancha camino a los vestidores, sin importarle los gritos de ambos capitanes, ni el árbitro.
- Akira, ¿dónde estamos?—susurró apagadamente, las manos de ese chico le sacaban presurosas las ropas y le vestían de inmediato, luego le arrastraba a otro cuarto—Akira…
- Un segundo Hanamichi…vamos—le rodeó la cintura con su brazo, los dos bolsos colgaban de su hombro, salió al pasillo, esa chica que era la asistente de Shohoku estaba ahí parada, junto con uno de los reservas de su equipo—déjenme pasar.
- Qué se supone que haces Akira Sendoh, ambos deben estar en la cancha—empezó a decir Ayako.
- El capitán esta furioso, dice que si no vuelves de inmediato quedas fuera del equipo, Sendoh—dijo el reserva.
- Dile que se vaya a la mierda, que renuncio—contestó furioso y empujándolos, salió del gimnasio con el pelirrojo ya semi inconsciente, en la puerta de la escuela hizo parar un taxi y subió a él, dándole la dirección—lo más rápido que pueda…--sostenía a un tembloroso pelirrojo en sus brazos, estaba con fuertes escalofríos, cuando llegaron, pagó y entró a la consulta—Tina, es urgente…
- Claro Akira, dame un segundo—la joven recepcionista entró y casi de inmediato le hizo un gesto para que pasara a uno de box—ya viene…
- Gracias—recostó en la camilla a Hanamichi que estaba semi inconsciente, en eso entró su hermano—Yohi, es una emergencia, esta ardiendo en fiebre…
- Ok, ayúdame a desvestirle de la cintura para arriba, eso—empezó a examinarlo—41 de fiebre, tiene los bronquios obstruidos y los pulmones parecen llenos de piedras, esto es una bronconeumonía, Akira, le inyectaré antibióticos de inmediato, debe estar en cama, con inhalador cada cuatro horas, mucho líquido, antibióticos inyectables cada 8 horas…¿llamaste a sus padres?—decía todo mientras inyectaba al pelirrojo.
- Por lo que sé vive solo, lo llevare a mi departamento, yo me encargaré—contestó, su hermano le miró directo a los ojos.
- Supongo que este es el pelirrojo del que hablabas…--vió como su hermano se sonrojaba mientras terminaba de vestirlo—bien, hay que cuidarle bien entonces, hermanito, no lo dejes levantarse, si la fiebre no baja en 4 horas, me llamas iré con una ambulancia y lo internamos, ok, estoy hablando en serio—Akira asintió—ok, estas son las jeringas, toma los antibióticos y el inhalador, cualquier duda me llamas de inmediato…
- Gracias, Yohi—Hanamichi estaba recuperando la consciencia y le miró—vamos Hanamichi, iremos a mi casa, ok…
- ¿Akira?, si, claro…estoy cansado—susurró, esos ojos violeta le hacían sentir tan bien, por lo que se dejó conducir sumisamente.
Llegaron al departamento de Akira 15 minutos después, éste le llevó de
inmediato a su cuarto, le desnudó y le puso uno de sus pijamas, metiendo de
inmediato a la cama—iré a preparar algo caliente para que tomes, no te muevas
de la cama Hanamichi…
- No lo haré—susurró, el aroma de esas ropas era tan delicioso, las sábanas
estaban frescas, poco a poco le dolía menos el pecho.
Entró a la cocina, le temblaban las manos, se apoyó en la mesa, y suspiró,
una multitud de sentimientos le inundaban como una avalancha, respiró
profundamente y se enderezó, sacó del refrigerador lo necesario para preparar
una sopa, también una gran botella de jugo de naranja, para que se le pasara el
frío, 20 minutos después la sopa estaba lista, la había licuado y con un
plato de ella en una bandeja se dirigió a la habitación, Hanamichi estaba tal
cual lo había dejado, sus mejillas estaban con un poco más de color, esos ojos
canela le miraron.
- La sopa—colocó la bandeja en la mesa de luz y le acomodó las almohadas dejándolo semi sentado—tus manos están temblorosas aun, yo te la daré, ok…
- Ok…Akira, gracias yo—la mirada de Akira era tan intensa que no supo que más decir.
- Come, ok, Hanamichi—empezó a darle la sopa, era bastante extraña la situación, de hecho no eran amigos, solo rivales deportivos y ahí le tenía, en su cama, con su pijama, como si toda la vida hubiesen sido tan íntimos, era un sueño hecho realidad, bueno casi—mi hermano te vió, estabas semi inconsciente—vio que el pelirrojo no sabía de qué le hablaba—te saque del gimnasio, te llevé a la consulta de mi hermano, es médico, tienes bronconeumonía, tendrás que estar en cama y te inyectaré antibióticos…
- Yo, yo me sentía muy mal, pero el gori no me dejó hablar y—musitó sonrojado, luego miró a los ojos a Akira—por qué eres así conmigo, yo siempre te digo pesadeces y…
- Olvida eso, ok, me simpatizas, esta es mi oportunidad para que seamos amigos—Dios quería decir otra palabra, pero no era el momento.
- Amigos, si, Akira—dijo tendiendo la mano que fue estrechada de inmediato por el chico—yo después te pagaré todo lo que has gastado y…
- No he gastado nada, es lo bueno de tener un hermano médico con consulta propia—dijo sonriéndole—tú solo prométeme que obedecerás las órdenes del médico y me permitirás cuidarte…
- Eso es fácil, lo prometo—dijo sincero—oye, qué pasó con los demás, digo…
- Um, no sé, yo mande todo a la mierda y me salí contigo—dijo sinceramente y el pelirrojo rió, una risa cristalina, tan hermoso, aunque esta se cortó con un rictus de malestar—descansa ahora, ponte el termómetro bajo el brazo, ok, llevaré esto a la cocina y traeré un vaso de jugo de naranja, debes tomar mucho líquido.
- Ok, Aki—susurró apoyando la cabeza en las almohadas y cerrando los ojos, así que no pudo ver como se sonrojaba el moreno al escucharle llamar Aki.
Cuando regresaba con el vaso con jugo son el teléfono, lo atendió en la sala.
- ¿Sí?…así es, sí esta aquí, no, no puedo, no me interesa, ahora no puedo
hablar—colgó sin importarle los gritos del capitán del equipo, tomó el vaso
con jugo y entró a la habitación lo puso en la mesa de luz y se sentó al lado
de Hanamichi—pásame el termómetro—lo examinó con atención y suspiró
aliviado—39 grados, ha bajado dos grados…
- ¿Cuánto tenía?—era tan grato tenerle cerca, no entendía por que el estar con él le hacia sentir seguro y confiado.
- Tenías 41 cuando te vió mi hermano a las 2 p.m. ahora son las 4, a las 10 tengo que inyectarte—vió como le miraba preocupado—tranquilízate, mi madre era enfermera, desde los 10 años que me enseño a inyectar…
- Es que no me gustan mucho las inyecciones—reconoció algo avergonzado—eres muy amable al acogerme en tu casa…
- No digas eso, además no puedes estar solo en la tuya y como tú yo también vivo solo, así que nos haremos compañía—dijo sonriéndole y el pelirrojo le devolvió la sonrisa—debes estar cansado, duerme un rato…
- Ok, te puedo pedir algo…--se sonrojó intensamente.
- Claro, dime…
- Recuéstate a mi lado—Akira pareció destellar, en segundos le tenía tendido a su lado—yo…¿puedo acurrucarme a ti?…
- Claro Hana—contestó y le atrajo hacia sus brazos, esto era casi el paraíso, poco después la respiración acompasada le indicó que dormía profundamente, aspiró el aroma de los rojos cabellos, desde la primera vez que le vió le gustaba, un flechazo, se las arreglaba para encontrárselo, para ir a las practicas, hasta jugaba con Rukawa y lo vencía para que su pelirrojo fuera feliz, claro, Yohi estaba aburrido de escucharle hablar del pelirrojo.
- Esto es inaudito—comentó Uozumi al estar frente a la puerta del
departamento de Sendoh, a su lado estaba Akagi, tocó el timbre, y esperaron,
cuando la puerta se abrió el rostro algo somnoliento del joven le molestó—se
puede saber por qué te saliste con Sakuragi del juego…
- Donde está ese estúpido pelirrojo—interrumpió Akagi.
- Cállense, entren en silencio—dijo molesto abriéndoles paso, en eso se dió cuenta que no venían solos también estaban Koshino y Rukawa—está durmiendo…
- Durmiendo…pero…--Koshino iba a decir algo más pero la mirada de Sendoh le hizo callar.
- Hanamichi tiene bronconeumonía, estaba con 41 de fiebre, ¡qué mierda pensaron al hacerle jugar enfermo!—miró furioso a Akagi, que solo atinó a abrir muy grandes los ojos—claro apuesto que ni se dieron cuenta, qué clase de equipo son, Hanamichi casi se mata jugando y ninguno de ustedes es capaz de ayudarle, de ver lo que le pasa…
- Sendoh, tranquilízate—murmuró conciliador Koshino.
- Bueno, vinieron a saber por qué nos salimos del juego, lo diré Hana está mal, muy enfermo pero no quería abandonar la cancha por que el equipo para él es primero, lástima que el equipo no lo valore, así que le dije que me saldría con él, que ambos equipos perderían un jugador, solo así accedió—era evidente en los rostros crispados de los cuatro jugadores, que se sentían mal—le vió un médico, debe permanecer en cama, en reposo completo, por suerte le está bajando la fiebre o habría tenido que ser hospitalizado, se quedará acá conmigo, ok, ya saben todo…
- Yo, Sendoh te agradezco lo que haces por él, disculpa que hayamos venido así a—empezó a decir Akagi cuando se escuchó la voz de Hanamichi.
- Akira…--despertó solo y le dió una extraña sensación de abandono que le asustó, casi de inmediato vió aparecer al joven que se le acercó, sin pensar se le abrazó—yo…desperté y…
- Tranquilo…--pasó la mano por la frente y la sintió mucho más fresca, aunque el pecho le sonaba cada vez que respiraba, detrás de él habían entrado Akagi y Rukawa, pero Hanamichi no se había percatado de ello—bebe un poco de jugo—le acercó el vaso luego le acomodó recostándole.
- Sakuragi—habló Akagi, a lo cual la mirada del pelirrojo se clavó en ellos algo sorprendida—queríamos saber cómo estabas, y yo disculparme por no haberme dado cuenta que estabas enfermo…
- Akagi, Rukawa—musitó luego miró a Akira que le pareció tan cálido y acogedor—estoy cansado, Aki…
- Descansa, ya vengo, ok—el pelirrojo asintió y cerró los ojos—vamos a la sala—dijo a los dos jugadores—será mejor que se vayan…por lo que sé Hana no tiene parientes, supongo que uno de ustedes le avisara a sus amigos.
- Claro, gracias por lo que estas haciendo—dijo Akagi.
- Sendoh, en cuanto a lo que pasó en los vestidores—dijo Uozumi—olvídalo…
- Ok, capitán—salieron y cuando iba a cerrar la puerta Rukawa se devolvió--¿sí?.
- ¿Puedo venir mañana?…
- Claro, Rukawa—esto si que era sorpresivo, accedió casi por inercia, el chico pálido le miró directo a los ojos, había preocupación, vaya aun más increíble, cerró y volvió a la habitación, Hana abrió los ojos y le hizo un gesto para que le acompañara, poco después estaba de nuevo en la cama con el pelirrojo entre sus brazos--¿cómo te sientes?…
- Mal, aunque mejor si lo comparo con antes…yo sé que estoy abusando de tu amabilidad, Akira, yo tengo problemas para dormir, sobre todo solo y en un lugar que no es mi cama, por eso…--explicó muy sonrojado.
- Pues siendo así, no dormirás solo y todo solucionado—dijo sonriéndole.
- Gracias, Akira—susurró.
- Es hora del inhalador—dijo, Hanamichi estaba cumpliendo su promesa al pié de la letra, obedecía sin protestar, en cierto modo, era como un niño pequeño, sus grandes ojos canela le miraban tan transparentes, confiados.
- No me gusta…--musitó tenso, cuando vió que preparaba la jeringa, horas después—duele y…
- No pienses en esto, mira para otro lado, sabes que Rukawa me sorprendió—le tenía tendido boca abajo en la cama, listo para inyectarle en una más que preciosa nalga, pero estaba tan tenso, por eso le hablaba tratando de distraerlo—no solo por que haya venido con Akagi, además cuando se iban me preguntó si podía venir mañana…
- Seguro que quiere burlarse de mí, decir que ni se notó que yo no estaba en el partido, maldito kitsune vanidoso—masculló molesto—le dijiste que se fuera a buena parte…
Me pilló tan de sorpresa que no, le dije que podía venir, en fin, mañana veremos qué quiere—le pasó el algodón por el piquete y le subió el pantalón del pijama—listo, Hana…
- ¿Qué?…pero cuándo…--se sonrojó intensamente—tienes manos muy suaves…ni lo sentí…
- Ahora ya no te pondrás tenso con las siguientes, cierto—le vió asentir, como un niño, le gustaba tanto ese rasgo infantil del pelirrojo—traeré más jugo, quieres algo más…
- No, solo iré al baño…Akira…tienes un cepillo de dientes que me prestes…--al ponerse de pié se sintió débil, de inmediato Akira le sostuvo—parezco un niño debilucho…
Ya mañana estarás un poquito mejor—le acompañó hasta el baño, allí le pasó un cepillo de dientes y le indicó que toallas usar—no se te ocurra ducharte, mañana si estas sin fiebre, quizás…
- Ok, Aki, gracias—cuando quedó solo en el baño se miró al espejo, estaba terriblemente demacrado, se lavó los dientes y la cara, cuando salía del baño vió semi desnudo a Akira, se colocaba un pijama, aun con el torso descubierto, entendía por que era uno de los chicos más populares, tenía un hermoso cuerpo, sacudió la cabeza, qué tonteras estaba pensando, el problema fue que al mover la cabeza se mareó—Aki…
- Uh, casi te caes, ven, eso—le metió a la cama—espero que no te moleste, pero me acostumbre a dormir con música…
- No me molesta—en realidad la música era suave y a un volumen bajo, por lo que relajaba—es relajante, a mí no se me había ocurrido eso…
- Esa es la idea—se metió a la cama y apagó la luz, casi de inmediato sintió como el pelirrojo se le acurrucaba, Dios, cuan grato era tenerle así—que duermas bien Hanamichi.
- Tu también Akira—susurró.
- Oye Rukawa—fue Yohei el que asumió la dura tarea de acercarse al huraño
jugador, este le miró fríamente—Akagi dijo que irás ahora en la tarde a
casa de Sendoh…
- Sí—respondió secamente.
- Nosotros no sabemos llegar y queremos ir a ver a Hanamichi—juraría que esa mirada estaba cargada de fastidio.
- Ok, iré después de la practica—se dirigió sin decir más hacia el gimnasio.
- ¿Qué te dijo?—preguntaron al unísono los tres muchachos.
- Que iremos en cuanto termine su practica, ese tipo es extraño—concluyó, lo que hizo aparecer un signo de interrogación en las caras de sus amigos—vamos a ver la práctica.
- Pero…--dudó en el baño, ya sin la chaqueta del pijama.
- Bueno tu dices, estas demasiado débil para que te deje solo en la ducha, así que decídete--<di que sí>, <di que sí>, repetía mentalmente--¿y?…
- Sí, tienes razón, al fin y al cabo, siempre en las duchas en el gimnasio estamos todos así—concluyó aunque no pudo evitar igual sonrojarse al sacarse el pantalón y quedar desnudo, mientras Akira estaba solo en boxer, éste dio la ducha.
- Sujétate de la llave—ordenó empezando a jabonar ese perfecto cuerpo, ahora sí que estaba en el cielo, el día anterior con la preocupación, no había prestado atención al cuerpo desnudo de Hana cuando le puso el pijama, pero ahora, era casi pornografía pura la que rondaba en su mente al jabonarle, la espalda musculosa, la cintura estrecha, las nalgas redondas y firmes, las largas piernas, Dios, se mordió los labios, debía ser capaz de contener las ganas de meterse y abrazarle para cubrirle de besos y caricias—ahora adelante, eso—estaba seguro que el pelirrojo podía escuchar como tamboreaba su corazón, es que ya era demasiado, perfección pura—listo…
- Aki…el cabello—pidió rojo como la grana, porque le habían provocado extrañas sensaciones las manos de Akira con esa esponja jabonosa, y cuando le había visto el rostro había descubierto la turbación en él y de pronto sentía que el pecho le iba a estallar, era posible que…
- Ok, ya, ahora enjuague—sacó todo el shampoo y el jabón, cerro el agua y envolvió los cabellos rojos en una toalla y cubrió con una bata larga de toalla el cuerpo de Hana—vamos, sentado en la cama terminas de secarte…
- Si—estaba tan turbado, y lo peor de todo no era que sintiera cosas, sino que eran agradables, ya en la cama Akira se arrodilló y le secó los pies hasta las rodillas, y luego le pasó una toalla para que él la pasara por esos sectores más críticos, cuando había terminado y estaba con un pijama limpio, se acercó con un secador--¿qué vas a hacer?.
- Secarte el cabello, no te quejes, estas enfermo, así que no es momento de que hagas berrinche.
- No me gusta el secador—musitó bajito, pero se dejó secar el cabello y cepillarlo, cuando estuvo según Akira listo, este le permitió mirarse al espejo—no me quedó tan mal…
- Ja, ja, ja, a caso creíste que te iba a peinar como yo—dijo riendo—serías un puercoespín rojo…
- Ja, ja, ja, es verdad—se apoyó en las almohadas—me cansé…
- Descansa, me ducho y luego prepararé unos emparedados y café—dijo dirijiéndose al baño, había quedado todo empapado pero sobre todo le era urgente una ducha fría, ya listo, salió con una toalla a la cintura.
Esta vez le tocó a Hanamichi disfrutar de la perfección en cuerpo masculino,
Akira acostumbrado a estar solo, no llevó ropa al baño de manera que tuvo que
ir por ella y se colocó los bóxer dándole la espalda pero permitiendo gozar
del espectáculo de verle vestirse.
Un profundo suspiro salió del pecho de Hanamichi, lo que hizo voltear a mirarle a Akira, descubriendo un chico muy sonrojado, se preocupo y le tocó la frente—pense que tenías fiebre de nuevo…
- No, no es eso, debe ser efecto de la ducha caliente—susurró evitando mirarle a los ojos, por lo que no vió como se sonrojaba también el moreno.
- Si, claro, usa el inhalador, recuerda, dos taps…
- Sip—aparentemente no se iba a peinar los cabellos parados, y vaya que se veía lindo con los cabellos cayendo desordenados sobre el rostro, suspiró de nuevo, esto estaba muy mal--¿qué me pasa?, a mí me gustan las chicas, las chicas—se repitió varias veces.
- Estaba terminando los emparedados cuando escuchó el timbre, al abrir se felicitó mentalmente por haber preparado tantos, pues no solo venía Rukawa, sino el gumdam en pleno—pasen, muchachos…
- Hola Sendoh, disculpa que vengamos sin aviso, pero es que nos preocupa Hanamichi—habló Yohei.
- Les entiendo, tomen asiento, al menos ya no tiene fiebre, así que es una buena señal, pero les advierto, no debe agitarse así que cuiden lo que dicen, ok—advirtió serio—no quiero que por discutir termine de nuevo con fiebre…
- Ok, Sendoh—dijeron al unísono.
- Ok, vengan—les llevó hasta la habitación—Hanamichi tienes visita…
- Hola, amigos—dijo sonriendo feliz al ver esas caras amigas, aunque también estaba el kitsune—me han extrañado….
- Hanamichi—gritaron los cuatro y en segundos estaban sobre él, en todo un despliegue de drama y llantos.
Akira se rió por lo bajo, ahora entendía, esos cinco eran iguales en sus
reacciones infantiles, Rukawa tan silencioso como siempre miraba la escena
impasible.
- ¿Cómo estás Rukawa?—le preguntó.
- Bien, te ha dado muchos problemas el Do’aho, supongo—comentó.
- Nada, es un placer tenerle aquí—dijo sinceramente, dedicándole una mirada cariñosa que no pasó desapercibida para el frío jugador.
Hanamichi escuchaba con gran interés todo lo que decían a la vez y
desordenadamente sus amigos, Akira fue a la cocina por los emparedados siendo
seguido en silencio por Rukawa.
- Te ayudo—hasta ese momento no había podido definir que era lo distinto en
Sendoh, hasta que al hablarle este dio un salto de sorpresa, sus cabellos,
estaban de otra manera, se veía increíble…
- Me asustaste Ru, no te escuche venir—dijo mirándole y sonriéndole—con los emparedados, yo llevaré el café, ok.
- Ok, aun sostienes que no te da problemas—dijo al ver la montaña de emparedados.
- Ja, ja, ja, es lindo verle tan alegre, los ojos le brillan—comentó sincero—además tú debes estar feliz con no tenerle en las practicas…
- Um—se sentía molesto, tanto por que Sendoh pareciera tan feliz al lado del Do’aho, como con el hecho, que en la practica en vez de estar cómodo había extrañado todo el bullicio del pelirrojo.
- Guau, Akira, que rico—dijo Hana al verles entrar con los emparedados, luego miró muy serio a sus amigos—ustedes compórtense civilizadamente, miren que Aki es muy amable de darles de comer, tropa de aprovechados—era increíble, pues en vez de quejas todos asintieron.
- Oye, Kitsune, quien gano ayer?—preguntó por que sus amigos le había rehuido decir.
- Empatamos, luego hubo 5 minutos adicionales y volvimos a empatar, tiros a canasta…y—se sonrojó tan intensamente que todos quedaron sorprendidos—ganó Ryonan por un tiro….
- ¡Por un tiro ¡…pero quien falló, apuesto que Mitsui o el cuatro ojos—bufó molesto.
- En realidad—se mordió los labios era tan humillante, quien le mandaba a ir a meterse ahí, tonto, tonto, tonto—yo falle…
- ¡Queeeeeee!!!!!!—dio un salto, todos esperaban las burlas, pero vio tan afectado al zorro que solo atinó a preguntar--¿qué te pasó?…Te lesionaste, ¿cierto?…
- …--levantó la mirada sorprendido, había esperado una avalancha de burlas y palabras hirientes, pero nada, solo una pregunta, se tocó la mano derecha y asintió—está luxada…
- Ven acá kitsune—ordenó y como un autómata Rukawa se acercó, Hana le tomo la mano y descubrió hasta el ante brazo, estaba hinchado, tenía una venda, la retiró—apuesto que igual entrenaste hoy—el gumdam asintió—te va a doler un poco…--sus manos hicieron un movimiento sobre la muñeca de Ru y esta crujió, un gemido salió de los labios apretados—te sacas la venda dos veces al día y pones la mano en agua caliente y la mueves, luego vuelves a vendarla, no practiques por dos días, estará recuperada para el próximo partido…
- Gracias Sakuragi—musitó mirándole a los ojos, por primera vez no vió odio en esos ojos.
- Hana no sabía que entendías de esas cosas—dijo admirativo Akira.
- Mi madre era quiropráctica—comentó—de ella aprendí algunas cosas…--tomó un par de sorbos de café y reposó la cabeza en a almohada, algo cansado.
- Bueno nosotros nos vamos, gracias por la comida Sendoh—dijeron los chicos del gumdam, solo Yohei se quedó, así como Rukawa.
- Vengan cuando quieran, chicos—dijo sincero, al acompañarles a la puerta.
- Oye Hana, cuanto tiempo tienes que estar en cama…--preguntó Yohei.
- Pues…--en realidad no sabía así que se quedó mirando a Akira.
- Tiene 15 días de licencia médica, al menos debe permanecer en reposo una semana—dijo acercándose y sin mas le puso la mano en la frente, pareció dudar y le hizo ponerse el termómetro—Yohei podrías llevarla a la escuela, ayer me olvidé de pasársela a Akagi—dijo sacando el papel y entregándoselo—obviamente no jugará los siguientes partidos…
- Pero Aki yo…--empezó a protestar pero una sola mirada de esos cálidos ojos le hizo callar y asentir sumiso, lo que sí dejó shockeados a los dos que les observaban.
- Tienes un poco de fiebre Hana—dijo observando el termómetro, le hizo recostarse bien—no te destapes…
- Esta bien—cedió y miró a Yohei y a Rukawa—hablé en serio cuando dije que no puedes entrenar por dos días, Rukawa, si lo haces puedes convertirla en una lesión complicada…
- Ok, si te entendí…
- Yohei, me puedes traer mañana algo de ropa y mi croquera—pidió.
- Claro Hana, mañana te traigo todo, bueno me voy, te ves muy cansado—se le acercó y le hundió los dedos en los cabellos—hasta mañana…
- Hasta mañana—Akira salió del cuarto con Yohei y quedó solo con Rukawa--¿qué te sucede?.
- Por que habría de…--los ojos canela le miraron directos, sin un dejo de esa sombra de odio que generalmente le dedicaban y no supo que decir.
- Ves, algo te pasa…
- Algo te pasa a ti, has actuado raro—se defendió…
- Raro, ¿cómo?…
- No me has insultado en toda la tarde y…--bajó la mirada…
- Eso…oye Rukawa, puedo hacerte unas preguntas y esperar que me las respondas…
- Ok, hazlas…
- ¿Te gusta alguien en la escuela?…
- Sí…
- ¿Esa persona esta presente cuando entrenamos?
- Si…
- ¿Es Haruko?—el pálido muchacho levantó la mirada, fijando sus ojos en los de él.
- No sé quien es Haruko,…la persona que me gusta no es chica…--tras decir esto metió las manos en los bolsillos de sus pantalones—me voy…cuídate…
- Oye Rukawa…seamos amigos…dale—extendió la diestra, tras un parpadeo que mostró duda, éste la estrechó—si te gustan los chicos no hay problema, ok, cuentas con mi apoyo.
- Gracias y—miró un instante a Hanamichi—solo me gusta ese chico, no en general…--tras esto salió, en la sala Akira conversaba con Yohei—me voy, disculpa las molestias…
- Ven cuando quieras, Rukawa, el que seamos rivales deportivos no impide que nos tratemos en otros ámbitos—dijo cordial.
- Bueno me voy, Akira—dijo Yohei y salió tras Rukawa, caminaron en silencio juntos unas calles—la madre de Hana era una excelente quiropráctica, la consultaban los mejores deportistas, hazle caso, Hana aprendió mucho de ella…
- ¿Qué le pasó a ella?.
- Murió en un accidente automovilístico cuando Hana tenía 13, que tengas buenas noches—dijo levantando la mano en señal de despedida y alejándose.
Miró a Hanamichi, estaba mucho más animado pero también tenía fiebre—estas con 38 grados…
- Debe ser la emoción de las visitas, verás que luego baja—comentó suspirando—Akira…a ti alguna vez te ha gustado una persona…
- Claro, en realidad mas de una vez—reconoció sincero, la mirada curiosa del pelirrojo le hizo hablar mas—en realidad, pues…tengo fama de casanova, es que bueno el ser popular facilita las cosas.
- Entiendo, y dentro de las personas que te han gustado, han habido chicos—al preguntar esto vió que los ojos de Akira se abrían muy grandes y éste se sentaba a su lado.
- Pues sí, si me han gustado chicos…
- Yo no creo que sea malo eso…me preguntaba que se sentía, digo se siente igual que cuando te gusta una chica…
- A veces si, otras no, a veces el chico inspira lo mismo que una chica, es decir a ser cariñoso, a cortejarle, otras surge como una rivalidad…
- Como cuando juegas con Rukawa?…
- No en realidad no—miró a Hanamichi—Rukawa no me gusta como chico…
- Pero es muy guapo, todas las chicas suspiran por él…
- Lo sé, pero a mi me gusta…--se calló estaba a punto de decirlo…
- Te gusta…quien?…dime…Akira—puso su mano sobre la de él y éste le miró sonrojándose, esos ojos violeta fueron tan intensos—dime por favor…
- Me gusta un chico que ha borrado con solo su presencia todas mis demás aventuras, en realidad digo mal, no me gusta, me he enamorado de ese chico—reconoció sonrojado intensamente—pero él no se siente atraído por chicos…
- Pero tu tienes artes, es decir tienes la experiencia, supongo que puedes conquistarle…
- No es lo mismo, una cosa es conquistar a alguien que solo gusta, y otra a quien se ama, no quiero dañarle, ni asustarle, es más me conformo con que este cerca, con quizás lograr que confíe en mi…
- Yo…yo confío en ti Akira—dijo y esos ojos le miraron directos—y…en realidad no sé si…quizás si me gustan los chicos…
- Hana—se inclinó y solo lo abrazo, intenso—descansa, Hana…
- Sabes…Rukawa, él me dijo que le gustaba un chico, aunque dijo que solo le gustaba "ese chico" nadie mas…--Akira le miró a los ojos, había algo de temor en esos ojos—ojalá no sea yo, porque él no me gusta…
- Duerme un rato y deja de especular, monito pelirrojo—le acarició los cabellos—hoy cenaremos algo rico, ok.
- Ok—susurró entre cerrando los ojos, en realidad estaba cansado, después de las visitas.
Volvían a estar uno al lado del otro en esa cama, Hanamichi dormido se le
acurrucó en los brazos, con un suspiro, esto le hizo estremecer, qué podía
hacer, ya de nada servía cuanta escusa se había dado, estaba loco por ese
pelirrojo, disfrutaba del brillo de sus ojos, del aroma de su piel, del timbre
de su voz, suspiró profundamente y le abrazó, definitivamente enamorado.
Entró a su departamento, encaminándose directo a su cuarto, conectó la música y se desvistió tendiéndose en la cama boca arriba, amigos, eso había dicho el pelirrojo, amigos, y en esa mirada había visto justamente eso, amistad, ni siquiera un destello de algo más, suspiró, porqué debía ser tan tonto y dejar que justamente ese chico se le metiera dentro, porque ese pelirrojo, iba más allá de su físico, de la fuerza que emanaba de su cuerpo, del evidente talento como jugador, era algo que sabía que también había visto Sendoh, naturalidad, inocencia, sentimientos sinceros, capacidad de dar, ternura y calidez, pero ahora, Sendo estaba mucho más cerca del pelirrojo, podía ver en los ojos de este la confianza y la intimidad, la estrella de Ryonan estaba ganándole el corazón de Hanamichi, se lo estaba ganando en justa lid, debía reconocerlo. Cerró los ojos y trato de dormir, pero esta vez el sueño no acudió, no hasta tres horas más tarde.
- Aki, has faltado ya dos días a clases, no me parece correcto—argumentó, mientras el muchacho estaba preparando la inyección—yo puedo quedarme en las mañanas solo y…
- Y nada, ya terminé de rendir todos los exámenes, por tanto que vaya o no es intrascendente, no tengo problemas de asistencia, además no te dejaré solo en casa—le dio una suave palmada en la nalga lo que hizo berrinchear al pelirrojo—listo, además te conozco lo suficiente para saber que tu hermosa cabecita pensaría alguna cosa que hacer que terminarías más enfermo…
- Eso no es verdad, yo…¿dijiste hermosa cabecita?—fijó su mirada en el rostro de Akira que estaba rojo como la grana--¿de verdad crees que soy hermoso? Aki…
- Es decir, bueno…--linda situación en la que se había metido, suspiró—sí, si te considero hermoso…--para su sorpresa los ojos de Hanamichi se inundaron de lágrimas y empezó a sollozar--¿qué te sucede?…Hana…--éste le abrazó apoyando su cabeza en el hombro y llorando aun más intensamente—Hana…
- Solo mi mamá me había dicho algo tan lindo—gimoteó hundiéndose en la calidez de esos brazos—Aki…me gusta estar contigo…
- Hana, me gusta que estés conmigo y—se miraron a los ojos y poco a poco sus labios fueron acercándose, estaban a milímetros cuando el timbre de la puerta los interrumpió, se separaron sonrojados, Akira corrió hacia la puerta con el corazón a mil—hola, Yohei, pasa…vienes bastante cargado.
- Si, le traje ropa a Hana, artículos de tocador y su croquera y lápices, ¿cómo se ha portado? ¿ Te ha dado muchos problemas?…
- No, ninguno, es un angelito—contestó lo que le ganó una mirada sorprendida de parte del moreno.
Apoyó la cabeza en las almohadas, el corazón amenazaba con salírsele del
pecho, habían estado a punto de besarse, ya no podía engañarse respecto a lo
que estaba sintiendo, era un hecho que le gustaba mucho la cercanía de Akira,
que nunca antes había dormido tan bien, como ahora que podía acurrucarse en
sus brazos, le gustaba como olía, su voz, su manera de mirarle, esa sonrisa—Dios,
qué voy a hacer…
- Hola, Hanamichi, veo que estas más repuesto—saludó entrando Yohei—te traje ropa y tus materiales…¿cómo te has sentido?
- Ven siéntate a mi lado—Akira no había regresado aun--¿Akira?…
- Dijo que aprovecharía para preparar un refrigerio, que iba a comprar—su amigo suspiró como aliviado—pasa algo malo…
- Malo, no, no es malo, creo, digo…no definitivamente no es malo…yo me he dado cuenta que ya no me gusta Haruko y—su amigo sonrió abiertamente.
- Me alegro, Hana, ella es una linda muchacha pero no es justo que siguieras perdiendo tu tiempo detrás de ella, hay muchas chicas lindas y—Hana le puso la mano en la boca impidiéndole seguir.
- Escúchame, necesito decirte algo antes que llegue Akira—respiró profundamente, y claro esto le hizo doler el pecho y toser, por lo que tuvo que usar el inhalador—Dios, escúchame, no me gusta Haruko, por que me gusta mucho alguien más, Shisss, y estoy seguro que yo le gusto, es mas, creo, estoy seguro que si… Yohei, me gusta Akira y yo le gusto a él…
- Que, que te gusta Akira, Akira Sendoh…yo no sabia que te gustaran los chicos y…--su amigo estaba tan turbado—dices que estas seguro que él te corresponde, ¿cómo sabes eso?.
- Casi nos besamos hace un rato, antes que llegaras—confesó rojo como la grana.
- Um, entonces por eso estaba tan turbado cuando llegué—musitó más para sí, luego miró a su amigo—Hana si estas seguro de lo que sientes, tu sabes que puedes contar con mi apoyo, ahora, sabes que él tiene fama de casanova y que es mayor que tú, no quiero que salgas dañado…
- Yo sé, esto es muy turbador—susurró.
Akira puso fin a esa conversación en cuanto entró al dormitorio llevando jugos y pastelillos—disculpen la demora…
Estaba agotado, como
no había podido entrenar normalmente por su muñeca, había estado mejorando su
condición física bajo la dirección de Ayako, salió de las duchas y se
cambió rápidamente de ropa, quería ir aunque fuera unos minutos a ver a…suspiró,
¿por qué se hacía esto?, bueno amigo era mucho mejor que nada, ya listo,
salió del gimnasio, montó su bicicleta y se dirigió hacia la casa de Sendoh.
- Hola, Rukawa, pasa, ya sabes donde ir—saludó dejándole entrar, tres días seguidos, ahora ya no le quedaban dudas, sí era Hanamichi el chico que le gustaba.
- Hola, Sendoh, toma—le pasó un paquete, había pasado a una pastelería.
- No tenías para que molestarte—miró y sonrió, pastel de chocolate—Hanamichi estará feliz, le encanta el chocolate…pasa, esta con Yohei…
- Ok—sabía perfectamente que el chocolate volvía loco al pelirrojo, de hecho había reñido con una señora y coqueteado con la dependienta para poder quedarse con el último pastel de chocolate, al entrar como siempre su corazón latió más rápido—hola…
- Hey, kitzune, ven para acá y muéstrame ese muñeca—ordenó de inmediato, mientras examinaba—espero que no hayas entrenado…
- Solo hice acondicionamiento físico—contestó sumisamente, lo que le ganó una mirada más que sorprendida de Yohei.
- Bien, se ve mucho mejor, recuerda hacer los ejercicios en agua caliente—le vendó nuevamente y luego fijó la mirada en la de Rukawa, había calidez, toda la expresión del rostro pálido cambiaba al mirar así, las chicas tenían razón, el kitzune es hermoso—siéntate, estamos tomando jugo y comiendo pastel de durazno…--en eso entraba Akira llevando en sus manos un vaso extra para Rukawa y cuatro platos con pastel de chocolate--¡¡¡¡¡¡¡¡PASTEL DE CHOCOLATEEEEE!!!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡HURRAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!.
- Ja, ja, ja, gentileza de Rukawa, Hanamichi—dijo sonriendo, ante lo cual todos vieron que el muchacho se sonrojaba intensamente.
- Gracias, Kitzune, me encanta el pastel de chocolate—le dedicó una gran sonrisa y no pudo evitar disfrutar del brillo cálido que inundó esos ojos azules.
- ¿Cómo te has sentido?—preguntó tras beber un poco de jugo y lograr sacar de nuevo la voz.
- Mucho mejor, pero obvio, tengo el mejor enfermero del mundo—dijo con sinceridad—Akira hasta para regañarme es dulce—elogió y esta vez fue el muchacho de ojos violeta el que se sonrojó intensamente.
- Oye Hana muéstrales tus dibujos, vamos—interrumpió Yohei, porque tanta sinceridad de su amigo estaba haciendo estragos en esos dos enamorados, podía ver el dolor de los celos en los ojos de Rukawa y la turbación del amor en los de Sendoh—Hana dibuja increíble.
- Ja, ja, ja, soy un Tensai, obvio que dibujo bien—rió alegremente y abriendo la croquera empezó a mostrarles sus dibujos, paisajes a carboncillo de la playa, del parque, de chicos jugando al fútbol, Yohei estudiando, Haruko mientras almorzaba, una perfecta clavada de Rukawa, un tiro de tres puntos de Mitsui, hasta había un dibujo mostrando a Sendoh saludando con su habitual sonrisa.
- Son magníficos…--dijo honestamente Akira, y muy halagado al ver que le había dibujado.
- Si, son hermosos—musitó bajito Rukawa, lo que menos esperaba era un dibujo de él, más en una clavada.
- También hace acuarelas, pero claro, en cama no puede hacerlas, por eso solo le traje los carboncillos--dijo Yohei—Hana hace tiempo que dibuja todo lo que le llama la atención y le agrada—tras decir esto se dio cuenta que había puesto en una linda situación a su amigo, pues eran cuatro los chicos y una chica los ahí retratados en particular.
Hanamichi respiró hondo, podía hacerse el bobo, pero estaba aburrido de eso,
miró a los ojos a Yohei que parecía pedirle perdón y le sonrió—si eso es
verdad, si algo me gusta lo dibujo, así puedo conservar la grata sensación que
me provocó, ahí están mis lugares favoritos, el parque y la playa, mi mejor
amigo y hermano, Yohei, siempre le he admirado por su constancia y la paciencia
que tiene para tratar que mi cabeza dura aprenda—le dedicó una sonrisa dulce
al moreno que sonrió a su vez—está Haruko, ella es tierna y dulce, si no
fuera porque me gustó tanto probablemente nunca habría empezado a jugar
baloncesto…
- Empezaste por ella…¿cómo es eso?—interrumpió Akira celoso.
- Sip, ella dijo que yo tenía la altura, que le encantaba ese deporte y bueno…yo quise practicarlo para acercarme a ella—reconoció turbado.
- Pero…--Rukawa se mordió los labios.
- Pero luego me gustó él juego mucho—aclaró mirando a Rukawa—estás tú, porque a pesar que te odiaba por ser tan bueno en el juego e indiferente con todos, admiraba como jugabas, tú sabes que las clavadas son mi jugada favorita…
- Sí, lo sé—susurró.
- Además tú dejas de ser indiferente cuando juegas, es en el único momento en que te dejas dominar por la pasión—agregó sincero, dejando a todos sorprendidos—esta Akira, porque hasta en los peores momentos siempre sonríe, siempre tratas de buscar lo positivo de la situación, eso siempre te lo he admirado y que por mas bromas pesadas que te hiciera, siempre me has tratado dulcemente—esta vez el turbado fue Akira—está Mitsui, porque hizo algo que a mi me cuesta, reconoció que estaba equivocado y pidió perdón, además él pone el corazón cuando juega, cada sentimiento lo tiene a flor de piel…
- Nunca pensé que hubieras analizado tanto tus dibujos, Hana—dijo Yohei.
- Um…obvio, la mayor parte del tiempo soy un bobo, lo sé—susurró—pero todos tenemos caretas, la de Kaede es la indiferencia, la de Akira su eterna sonrisa, la de Hisashi la peligrosidad, la tuya la fortaleza y la mía, la petulancia y torpeza.
- ¿Tanto así?—dijo Akira.
- Claro, así nos defendemos de que nos hieran—concluyó apoyando la cabeza en las almohadas—ahora ya me cansé de ser inteligente, pásame mi pastellllllllllllll!!!!!!!!!—gritó riendo sin mas.
Los cuatro rieron pero lo dicho por el pelirrojo quedó en el ambiente, al rato
Yohei se marchó, Akira llevó los platos a la cocina y quedaron solos Rukawa y
Hanamichi.
- Kaede…me dirás ¿quien es el chico que te gusta?—preguntó a boca de
jarro, haciendo casi caer de su silla al sorprendido muchacho.
- Pero…--tragó en seco, los ojos canela del pelirrojo le miraban tan insistentes que no sabía como salir del paso.
- Vamos, dímelo…prometo no burlarme, ni decir una pesadez…--rogó.
- No, ese chico ya está interesado en alguien más, es mejor que…
- Kaede, no puedes andar por la vida tragándote tus sentimientos, eso terminará haciéndote daño, yo he descubierto algo, aunque duela, y vaya que duele, te lo digo yo, que me han rechazado 50 chicas en un año—los ojos del kitzune se abrieron sorprendidos—es mejor enfrentar la situación y ver que pasa a quedarse con todo dentro…
- No creo que sea lo mismo que te rechace una chica, al menos es algo que es considerado normal y…
- Normal, chico o chica que importa, Kaede, es la persona, uno se enamora de la persona, el sexo de esta, pues es un rasgo mas—interrumpió—amar es normal…
- De verdad así lo crees?—el pelirrojo asintió, suspiró—el chico que me gusta…es el único que me ha dicho que no puedo andar por la vida tragándome mis sentimientos—miró a los ojos a Hanamichi, este parpadeó y pareció estático—creo que es tarde, mejor me voy y…
- Sabes Kaede, ya lo sabía desde ayer…yo quiero que seamos amigos, como dijiste, a mi me gusta ya alguien…porque me ha permitido conocerle, tú siempre te has escondido en tu indiferencia, de manera que es un hecho que no te conozco salvo superficialmente—Rukawa le miraba algo tembloroso pero atento a cada palabra—yo hace poco descubrí que podía sentirme atraído por los hombres, antes me habría reído y ofendido, este chico que me gusta me ha mostrado mucho de su ser interior, por eso me gusta, su apariencia es solo algo superficial, aunque es guapo, tú…tú eres muy guapo, todas esas chicas locas tienen razón, pero solo eso dejas ver de ti, eso no vasta para que…pues…llegara a poder corresponderte en un momento dado, soy un torpe en muchas cosas, un cabeza dura, pero me enamoro de los sentimientos de la otra persona, no solo de su apariencia…tú no me has dejado ver tus sentimientos, hasta ahora…
- Lo sé, tienes razón—aceptó, nunca había esperado tanta sinceridad en el pelirrojo, le había dicho algo muy profundo y de hecho no se sentía herido ni despreciado—ha sido mi error…
- Pero Kaede, los errores uno los puede enmendar…seamos amigos…conozcámonos como debe ser—le tendió la mano y cuando Kaede se la estrechó tiró de él haciéndole caer en sus brazos y le dio un apretado abrazo—yo sé que me gusta mucho Akira, pero también sé que tu me perturbas mucho…--le susurró al oído—seamos amigos ok…
- Ok, amigos—las palabras y ese abrazo le habían dejado estremecido, en eso entró Akira y al verles aun abrazados palideció intensamente, se paró de inmediato—ya me marcho, cuídate Hana y tú también Akira…¿puedo llamarte así?…
- Claro, Ru…digo Kaede—tendió la mano que fue estrechada firmemente y para su sorpresa éste le sonrió—sabes que puedes venir cuando quieras…
- Si, lo sé, nos vemos—salió dejándoles solos, al muy dentro de sí le decía que todo iba de alguna manera ahora bien encaminado, que nunca antes había estado más cerca de ser más feliz.
- Akira…--éste permanecía estático en la puerta, le miró y le hizo un gesto para que se sentara a su lado, vió como este casi mecánicamente lo hacia—Akira…Kaede me dijo que yo le gustaba…
- Me lo supuse…ustedes están…digo se abrazaron, supongo que…--dolía, rayos, sí que dolía.
- Supones que Kaede y yo empezaremos una amistad, cierto…yo le dije que ya había un chico que me gustaba, uno que me ha mostrado sus sentimientos, su dulzura y calidez—al decir esto sus miradas se encontraron, le sonrió—antes que llegara Yohei íbamos a hacer algo, recuerdas, creo que es el momento de hacerlo, Aki…
- Yo…yo…Dios Hana me gustas tanto—jadeó y se apoderó de esos labios, acariciándolos con los suyos, lamiéndolos y cuando estos se entre abrieron recorrió esa dulce boca con sabor a chocolate, mientras los brazos de Hana le rodeaban en un intenso abrazo y su boca empezaba a aprender a devolver el beso.
- Me gustas mucho Akira…--musitó al separar sus labios—esto no me había pasado nunca con un chico…yo no tengo tu experiencia…
- No te haré daño, lo prometo—hundió los dedos en esos cabellos rojos, le besó la frente, los párpados y las mejillas—lo prometo…
- Hay cosas que no se pueden prometer Aki, solo tratar—susurró y volvieron a besarse.
Fin primera parte
Mickaelle, vam_sethis@hotmail.com
Pensaba hacer el relato corto pero definitivamente no me ha salido así, de manera que paciencia, tengo una enormidad de tiempo libre, así que empezaré con la segunda parte, en cuanto termine los 15 fics que tengo en marcha, je, je, je, je, tranquilidad, siempre escribo así, y quienes ya me han leido, saben que a lo más me demoro un mes en las continuaciones, gracias a Kami no me parezco a algunas damitas escritoras que aun nos torturan esperando las continuaciones de sus relatos( regreso del tensai, despertares, pareja dispareja, momentos, clases de verano, etc …)…aunque creo que Denisse y Fadet se pasan…son torturadoras expertas…