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"Un chico
especial"
Basado en Slam Dunk
By Mickaelle
Empezaba un nuevo año escolar, trascendental en el club de basquetbol ya que dos de sus líderes se alejaban por ya estar en la universidad, Akagi y Kogure, y llegaba el momento de que el nuevo capitán asumiera, también llegaban nuevos jugadores, atraídos por el triunfo del equipo en las competencias del año anterior.
El gimnasio estaba mucho más concurrido de lo habitual para ser el primer día de practicas, 12 chicos nerviosos esperaban ser admitidos en el equipo, el equipo conservaba de los titulares a Riota Miyagi, Hanamichi Sakuragi, Kaede Rukawa y a Hisashi Mitsui{el cual había en el último momento reprobado curso].
En las graderías las fans de siempre vitoreaban Rukawa que ni se daba por enterado y el Gumdam a Sakuragi que reía haciendo enojar a todos.
- Reúnanse, el profesor Anzai tiene algo importante que decir
antes de empezar la presentación de los nuevos y el entrenamiento—dijo con
voz clara Ayako.
- Jóvenes, como saben, el capitán Akagi ya no estará con nosotros, así que hemos de nombrar un nuevo capitán, después de evaluar las capacidades de todos hemos decidido que este año será capitán del equipo Miyagi—el chico dio un salto de emoción y de inmediato de escucho al bullicioso pelirrojo gritando tres hurras por su amigo—ja, ja, ja, ja, ahora, es el momento que se presenten los nuevos postulantes, Ayako…
- En una fila, digan su nombre, curso, salón y posición de juego—dijo tomando el mando, mientras los antiguos tomaban asiento en la primera fila de las graderías.
- …--escuchaban los nombres, todos eran al parecer de primer año, la mitad no había jugado nunca pero tenían buena altura y mucha predisposición, 5 eran jugadores en colegios de primaria, y cuando llegaban al ultimo se escucho la voz del pelirrojo—estoy aburrido…
- Cállate, Hana—susurró a su oído Mitsui—si ya queda el ultimo.
- Pero…--plaff, se escucho el abanico de Ayako dar en la cabeza del rojo que se encogió, con cualquier otro abría hecho un escándalo pero con ella aceptaba el llamado de atención, todos sabían que una de las virtudes del atolondrado pelirrojo era respetar a las chicas—entiendo Ayakito…--el último chico dio un paso al frente, era bastante alto y se le veía parte del rostro por que llevaba una gorra de la nba.
- Mi nombre, es Remi Amisi, tengo 17 años, voy en 2 grado en el salón 2 y no tengo posición definida—dio un paso atrás.
- Amisi, por que no entraste al club el año anterior—preguntó Miyagi.
- No practique deportes al año anterior y en primero hice atletismo—contestó tranquilamente—reprobé segundo.
- Ok, los que no han jugado antes vayan con Ayako, iniciaran un entrenamiento básico, los otros, jugaran con el equipo titular para evaluar el nivel de juego que tienen—dijo el profesor Anzai.
El juego empezó a los dos minutos, Amisi se quedó en la
banca de los nuevos, cuando después de 5 minutos Miyagi ordenó que entrara en
reemplazo de uno de sus compañeros, hubieron susurros y suspiros entre las
chicas que observaban, hasta las fans de Rukawa dejaron de gritar por un
momento, el chico que habría retirado la gorra dejando libre una cascada de
ondulados cabellos color miel que para evitar que le cubriera el rostro el
había trenzado en parte, su rostro era definitivamente hermoso, ojos canela
nariz recta, piel dorada y facciones armoniosas, se retiro el buzo quedando en
short y una polera musculosa negra, que dejaba a la vista su cuerpo bien formado
y de músculos elásticos y marcados.
- Mierda, tenemos otro Rukawa—masculló hanamichi.
- dohao—acotó el chico pálido.
- Kitzuné—respondió.
- Basta a jugar—ordenó Miyagi, en segundos el juego adquirió una nueva perspectiva mas emocionante, hasta ese momento los nuevos iban perdiendo por las de 15 puntos, pero en cuanto llegó el balon a manos de Amisi este anotó con un tiro de tres puntos, los siguientes minutos fueron un ascenso marcado de los nuevos que comenzaron a servirle pases al Amisi que parecía poder encestar desde cualquier parte de la cancha, estaban apenas a dos puntos del empate cuando un nuevo ataque de Amisi hizo que se activara la defensa, evito tanto a Rukawa, lo que generó un silencio mortal entre sus fans, luego a hanamichi, con los consiguientes gritos irónicos del Gumdam y a Miyagi, Mitsui corrió a bloquear saltando con fuerza, Amisi se desprendió del balon que describió una perfecta curva en el aire para ir a encestarse, pero ya era imposible evitar que ambos chicos se golpearán, mientras Mitsui cayó literalmente en blando por que fue a dar sobre hanamichi, Amisi azotó su cuerpo contra las primeras filas de las graderías.
- Amisi—gritaron, corriendo pero el chico simplemente se puso de pie, como si nada, aun cuando tenía un corte en su frente—tu frente…tienes que ir a enfermería…
- No es necesario—musitó y sacando una venda de su bolso se la puso en la frente—listo, sigamos jugando.
- Amisi, descansa unos minutos—ordenó Anzai, a lo cual el chico le miró y asintió.
Sentado observo el juego, su mente registraba las habilidades
y fallas de los jugadores, desconcentración{rojo}, frialdad{zorro},
cansancio{hermoso}, alcance{capitán} y seguía hasta que quedó en suspenso, no
era que solo admirara el como ese chico hacía tres puntos con un tiro, no, era
la manera de moverse, hermoso, por que venía solo ese adjetivo a su cabeza, la
sacudió, estaba allí para jugar, en eso el entrenador le hizo un gesto para
que se le acercara—profesor?
- ¿Te encuentras bien?
- Si, quiero jugar, por favor.
- Ok, entra—le hizo un gesto a Miyagi que de inmediato ordenó el cambio. Siguió observando a los jugadores.
Terminamos, todos a las duchas, Mitsui te toca aseo y uno nuevo…--miró para nombrar a uno y alguien le tocó el hombro--¿dime?
- Yo me quedo al aseo hoy.
- Ok, Amisi—el chico denegó--¿qué?
- No me gusta eso, llámame Remi, por favor.
- Ok, Remi.
- Oye, Remi, disculpa por lo del golpe—dijo acercándosele Mitsui.
- No hay problema, son cosas del juego—respondió a la vez que le sonreía.
- Pero, fue muy duro—dijo a la vez que acercándose le pasaba la mano por la frente casi sin darse cuenta, de hecho al percatarse no pudo evitar sonrojarse.
- En realidad no tienes por que preocuparte, estoy acostumbrado a los golpes, no me afectan—musitó a la vez que tomando uno de los trapeadores empezaba a pasarlo por la pista de reluciente madera, había querido quedarse por que esos pocos minutos en que estuvo en la banca le había permitido observar y disfrutar, era esa la verdad, disfrutar de ese chico en acción, de su cuerpo perfecto, del brillo increíble que iluminaba sus ojos al jugar, cuanta pasión, deseaba estar cerca de esa pasión.
- Estas acostumbrado—murmuró, sintiendo un estremecimiento, por alguna razón quería saber más de este nuevo jugador, claro era mas que guapo, hermoso, era la palabra adecuada, además de talentoso e inquietante. Continuo aseando, cuando ya había terminado y se dirigían a los vestidores—Remi, vamos a comer una hamburguesa, yo invito.
- Ok—dijo al meterse a las duchas, era tan grato sentir el cuerpo fatigado y el agua caliente sobre él, cerró los ojos disfrutando la sensación.
Le siguió a las duchas y al verle de espaldas se estremeció
de pies a cabeza, tenía un feo moretón en la zona donde se había golpeado
durante el juego, pero aun mas impactante eran las muestras de muchos golpes
anteriores, y a pesar de eso, tenía frente a si un cuerpo perfecto, perfectas
proporciones, se estremeció, hacia dos meses que la relación que sostenía con
Kogure se había terminado, este le había dicho que no creía en las relaciones
a la distancia, vaya sí que le había dolido eso, pero probablemente tenía
mucha razón.
Salió rápidamente de la ducha por que le estaba poniendo nervioso el cuerpo desnudo de Remi, se vistió y lo esperó, 5 minutos después este salió y se vistió.
- Listo, vamos—el leve rubor en las mejillas de Mitsui le
intrigó, pero no preguntó nada—tengo hambre.
- Yo también, oye por que no te metiste al club en primero—preguntó al estar ambos sentados en espera de sus hamburguesas con todo.
- Me pasaban cosas—dijo suspirando carizbajo, luego busco la mirada del chico y esta estaba fija en él, lo que le hizo sonrojar—eres increíble cuando tiras para tres puntos, parece que flotaras.
- Gracias, tu también eres bueno en ese tiro—el leve rubor en las mejillas de Remi, le dio mas confianza, era bueno saber que no era solo él el que se sentía afectado—¿vives con tus padres?.
- No, ella se divorcio a los tres años de nacer yo y nunca mas supe y él, el murió hace 6 meses—se puso pálido, sintiendo un frío intenso recorrerle—ahora vivo solo, por eso volví al basquetbol.
- Siento lo de tu padre.
- No lo sientas, yo, yo me siento libre desde que no esta—musito lo suficientemente audible—él al emprendía a golpes por cualquier cosa, tu viste las cicatrices cuando estaba en las duchas, cierto.
- Maldición, que bueno que ya no tengas que pasar por eso—al decir esto su mano apretó la de Remi que le miro intensamente—yo…
- Me gustas—dijo de sopetón, poniéndose rojo hasta la raíz del cabello por la audacia.
- Te, te gusto, tu también me gustas Remi—contestó apretando mas esos dedos que temblaban en su mano.
- Si—le sonrió, luego ambos aun un poco cohibidos se concentraron en sus hamburguesas, luego en los refrescos y finalmente volvieron a mirarse a los ojos—es tarde…
- Si—se puso de pie y pagó, luego ambos silenciosos salieron--¿dónde vives?.
- Tengo que caminar diez cuadras después del parque—respondió sin muchos ánimos.
- Mi casa esta a una calle, ven, ya es tarde—dijo rodeando la cintura con su brazo a lo cual un estremecido Remi aceptó—pasa, esta un poco desordenado es que me quedé dormido esta mañana.
- No tiene importancia, me gusta el desorden—comento mirando a su alrededor, era un departamento muy acogedor, en realidad muchisimo mas que el de él, que tenia un orden casi militar.
- Remi—musitó al oído y este volteó a mirarle lo que aprovecho para rodearle la cintura y unió sus labios en un primer beso, sintió como ese cuerpo se estremecía y se apoyaba en él, como esa boca respondía tímidamente—Remi…--pasó la mano por la espalda en una lenta caricia, luego sus dedos incursionaron bajo la camisa, lo que hizo estremecer de pies a cabeza al chico y suspirar, le besó el cuello, la barbilla, los labios entre abiertos, disfrutando de esa boca dulce y cálida.
- Yo, yo nunca lo he hecho—susurró rojo como la grana—puedes ir mas lento, yo…
- Si, entiendo, Remi—contestó emocionado ante la naturalidad con que el chico le confiaba su inexperiencia, volvió a besarle, si eso ya era delicioso, abrazarle y besarle, sentirle estremecido, si tenía que esperar hasta que se sintiera listo para más, pues lo haría—ven, vamos a mi habitación, ambos estamos cansados—le tomó de la mano, en su cuarto, le paso una camiseta y pantaloncillo y el se colocó algo similar, luego ambos se metieron bajo las cobijas, le abrazó depositando besos en el rostro del sonrojado muchacho—vamos a dormir, no te preocupes, solo quiero sentirte así, acurrucado en mis brazos.
- Se siente magnífico—susurró abrazándole y apoyando su cabeza en el hueco entre cuello y hombro, suspiró—me gusta estar así..
- Duerme, duerme—segundos después disfrutaba de ese rostro dormido, como de un ángel, también estaba cansado así que lentamente se durmió.
Despertó con la cálida sensación de ese cuerpo apegado al suyo, aspiro el aroma a shampoo de frutas del cabello largo y dorado, el rostro dormido estaba a unos centímetros del suyo, admiró las pestañas largas y curvadas, los labios definidos y carnosos, las mejillas suaves, la nariz recta, las cejas, en fin, tan hermoso, el relog marcaba las 6, 30, aun faltaba mucho para que tuvieran que ir a la escuela, hundió los dedos en esos cabellos y esos ojos se abrieron—hola, hermoso.
- Hola, hermoso—contestó y buscó de inmediato la caricia de esos labios, enredó su lengua tímidamente a la otra experta, y se dejo llevar por ese beso que en segundos estaba controlado por Mitsui—hace mucho que no dormía tan bien, gracias.
- Gracias a ti, mi hermoso—contestó volviendo a besarlo a la vez que lo apretaba contra su cuerpo, disfrutando de la calidez y del estremecimiento que esto le provocaba.
- Tengo hambre—musitó algo avergonzado por lo prosaico de su comentario.
- Yo también, preparare de inmediato el desayuno, ocupa lo que necesites del baño y del closet—dijo a la vez que se ponía de pie y salía hacia la cocina,
- Suspiró, hacía 48 horas se sentía tan solo y abandonado y ahora, un delicioso calor le inundaba el cuerpo y el alma, si, la mejor decisión de su vida había sido presentarse a ese gimnasio. Fue al baño, se metió a la ducha, luego disfrutó de las toallas de Mitsui, con su aroma, envolvió sus largos cabellos con una, volvió al cuarto y se vistió y dejándose guiar por el delicioso aroma a comida caliente llegó a la cocina.
- Ya esta casi todo listo, tu vigila el pan y yo corro a ducharme, ok—dijo a la pasada robándole un beso.
- Si—alcanzó a decir antes de verle desaparecer camino al baño, de hecho apenas acababa de poner el pan en la panera luego de colocarle la mantequilla cuando aparecía ya listo y con los cabellos húmedos cayendo sensualmente en su rostro Mitsui, el verle así, despertó un deseo irrefrenable de besarle y sin mas lo hizo.
- Que deliciosa bienvenida—dijo manteniéndole entre sus brazos—creo que me haré adicto a las mañanas así…
- Yo, yo también—dijo rojo como la grana.
Se dejo caer agotado en la banca, Ayako le acercó una botella de agua y una toalla, bebió sin dejar de mirar y admirar la capacidad de Remi, ambos empezaban a entrenar al mismo tiempo pero cuando él ya no daba mas, Remi parecía estar recién empezando, solo se podía comparar sus fortaleza con la de Hanamichi, pero, contuvo la respiración al verle saltar para encestar, perfecto.
- Veo que ya olvidaste a Kogure—susurró al oído de su amigo
que la miró y sonrió—tu y el ya…
- Es perfecto, simplemente perfecto—musitó al verle correr para hacer defensa.
- Si, lo es—dijo sonriendo, era bueno saber que su amigo ya no estaba atado a la tristeza—dime, ¿le has dicho que te gusta?.
- Si, un segundo después que él me lo dijo hace una semana—confesó sin despegar la vista de su chico.
- Una semana, pero eso fue el día en que le conocimos, ¿no?.
- Si, justo después de que nos quedamos a asear y luego que le invite una hamburguesa—completó—hablamos, se sonrojo, le estreché la mano y me dijo "me gustas"—miro a Ayako y sonrió—y se puso más rojo que Hanamichi, te lo puedes imaginar…
- Vaya, eso si que fue rápido, pero me alegro por ambos.
- Remi, tengo una pregunta que hacerte—dijo mientras caminaban hacia su departamento como cada tarde después del entrenamiento.
- Dime—contestó rozándole la mano con la suya.
- ¿Cuándo vamos a mudar todas tus cosas a mi departamento?—no había nadie cerca así que le rodeo la cintura y le besó apasionadamente.
- Creo, creo que el sábado—dijo cuando sus labios fueron liberados—sí, el sábado mudamos mis cosas, pero ¿puedo seguir mientras ocupando las tuyas?.
- Si, mis cosas y a mí a tu placer—dijo riendo y tomándole de la mano corrieron los últimos metros que los separaban del departamento, subieron entre risas y entraron abrazados besándose.
- ¡Hisashi!.
- ¡Mierda!—dijo sorprendido separando los labios de la boca deliciosa de Remi y enfrentado la mirada de un entre asombrado y molesto Kogure--¿qué haces aquí?.
- Pues vine a verte, claro—dijo mirando al joven que algo sonrojado aun estaba con su cintura atrapada por el brazo posesivo de su exnovio--¿quién es él?.
- Remi, este es Kogure, fuimos novios hasta hace dos meses atrás—dijo presentando y medio explicando—Kogure, te presento a Remi, mi novio.
- Tu novio—apretó los puños, pensaba que iba a encontrarle aun llorando su partida y por el contrario ahí estaba más feliz que nunca presentándole a su nuevo novio.
- Hola—saludó extendiendo la mano que fue estrechada con furia por el joven de lentes que tenía en frente—iré a darme un baño, les dejo un rato—dijo y tras besarle sutilmente los labios le dejo con su exnovio, ya en la habitación, no pudo evitar estremecerse de pies a cabeza, sintió temor y celos.
- Para que viniste, pense que habías dejado las llaves—dijo enfrentándole con la mirada.
- Juraste que me amarías siempre y esperarías—masculló molesto y le dio una bofetada.
- Pues me equivoqué, me di cuenta de eso en el mismo momento que Remi entro el primer día de clase al gimnasio, le amo y sabes—se le acercó tanto que sus cuerpos se pegaron puso sus labios muy cerca del oído y susurró—le amo y aun no hemos siquiera hecho el amor…
- Mierda, eres un maldito.
- Mira quien habla, fuiste tu el que dijo que yo era un estúpido que tiraba un año de estudios y que las relaciones a la distancia no funcionaban, sabes vete de una vez, y deja esas llaves al salir--dijo yendo y abriendo la puerta.
Aun no se animaba a entrar al baño, seguía ahí parado en medio de la habitación con la mirada perdida cuando esos brazos le rodearon y los labios describieron un juego delicioso de besos en su cuello—Hisashi…
- Te amo, te amo—encontró los labios entreabiertos y se hundió en ellos, sus lenguas enredadas, sus manos acariciando y buscando piel, el cuerpo de Remi estremecido adherido al de él y sus manos desprendiéndole la ropa y acariciándole osadas—para o no me controlaré…
- No te controles, no quiero que te controles, te amo—jadeo tirando de él y cayendo ambos a la cama, solo segundos bastaron para que estuvieran desnudos, y de ahí todo fue placer mutuo, entrega, suspiros y caricias compartidas, Hisashi le tomó con delicadeza, haciéndole tan suyo que sintió que recién sabía lo que era estar vivo, y cuando su cuerpo estuvo lleno y fatigado, buscó esos labios y los besó—te amo.
- Te amo Remi—dijo dibujando caricias en el hermoso rostro—gracias por dejarme hacerte el amor, pense que ya no había secretos en esto y ahora sé que por primera vez, ahora, contigo he hecho el amor, gracias, Remi…
- Cuando entre al gimnasio lo hice por que me llevaba allí el instinto de sobrevivencia, me estaba muriendo por dentro, el juego era la ultima carta para desear vivir, ame este juego por años y mi padre se encargó de que lo odiara, se encargó de demostrarme que era un desperdicio hasta el aire que respiraba, entre al gimnasio en busca de algo que me atara a la vida, y ya no solo quiero vivir, se que la vida puede ser maravillosa, por que me hundo en tus ojos y todo es perfecto—le besó dulcemente—solo el conocerte ya valora toda mi existencia, gracias amor.
Le apretó contra su cuerpo, la capacidad de mostrar toda su
fragilidad le estremecía, sobre todo por que contrastaba tanto con la fortaleza
física que demostraba en la cancha, le tenía en sus brazos físicamente, pero
ahora confirmaba que lo más importante que es que tenía su corazón y su
espíritu y que los protegería con su vida.
Fin
{no acostumbro a ser tan meloso, es que me estoy enamorando, no soy inmune al fin y al cabo casi no puedo pensar el hacer sufrir a mis personajes como siempre, supongo que tendré que soportarme en este lamentable estado *_*}
espero que les agrade la pareja, he descubierto que me agrada Mitsui.