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"Reencuentro
con el pasado"
Basado en
Slam Dunk
By Mickaelle
I
Se
limpió las manos, lanzando el pañuelo al uno de los tantos tambores con
llamas, observó su reflejo en los cristales y acomodó sus cabellos, suspiró,
tenía ganas de bailar, así que con paso tranquilo salió del edificio en
ruinas.
-
¿Qué
te sirvo?, guapo—casi se le cae la copa que tenía en la mano cuando esos
hermosos ojos le miraron.
- Vodka triple con hielo—ojos celestes, no le eran atractivos los chicos con ojos celestes, así que no le prestó más atención al guapo del bar, dedicándose a observar a los que estaban en la pista de baile y en las mesas, algunas miradas interceptaron la suya, incitadoras, pero nada que le atrajera especialmente, termino su copa, y con paso lento se dirigió a la pista, a dos mesas de llegar extendió la mano a una muchacha pelirroja, que le siguió sonriendo encantadoramente, también le hizo un guiño a un muchacho de cabellos oscuros, en la pista su cuerpo se movía sensual asiendo a la muchacha por la cintura, mientras el chico se le pegaba a la espalda.
Bailó
por casi dos horas, disfrutando de la excitación que provocaba en quienes le
acompañaban y en los que le miraban, pero ya era bastante, saliendo de la
pista.
-
Vamos—dijo
como si nada, apenas dándoles tiempo de tomar sus cosas, con paso decidido se
encaminó a un motel, pagó la mejor la habitación, una noche de sexo era el cúlmine de una jornada provechosa.
Se
dejó desnudar, los labios y manos le acariciaban, excitándole, la boca del
chico de apoderó en segundos de su miembro erguido, generando deliciosas
sensaciones en su cuerpo, la muchacha le
besaba mientras ya desnuda le dejaba explorar cada centímetro de su cuerpo,
hundió los dedos en el sexo húmedo, haciéndola estremecer y gemir, mientras
tiraba de los cabellos al muchacho indicándole que se empalara de una vez, los
ojos grandes de un profundo pardo le miraron y obedecieron, se monto sobre sus
caderas se separó las redondas nalgas y de un golpe se empaló, una deliciosa
corriente eléctrica le invadió, el chico comenzó a danzar, frenético, así
le gustaban sus amantes, si, atrajo a su
boca los pechos se la muchacha y los succionó y mordió con placer.
Amanecía,
los cuerpos yacían en el lecho, dormidos como piedras, se vistió con
tranquilidad, en cierto modo se parecía esos cuerpos a los que dejara en el
edificio en ruinas, tan quietos, tan anónimos, pero claro unos dormían y los
otros estaban muertos, esa era una gran diferencia, a los dormidos ni les sabía
el nombre a los otros, cada detalle de sus miserables vidas lo tenía
registrado.
En
su departamento se desnudó y dejó que el agua tibia le acariciara la piel,
deliciosa, tan cálida y suave, los ojos cerrados, era tan diferente ahora,
apenas dos años, solo dos años bastaban para matar un chico y crear un
monstruo.
Desnudo
se tendió en la cama, las cortinas abiertas, el sol entrando a toda la habitación,
no había dormido en mas de 24 horas, pero aun no estaba lo suficientemente
cansado, no lo suficiente para dormir, cerró los ojos, cuan fácil sería su
aun pudiera llorar, sí, mucho más fácil.
Cuanto,
logró dormir, en realidad no importaba, la televisión le despertó, justo para
las noticias de la tarde, bien, ya había encontrado los cadáveres otro trabajo
concluido, que seguro atribuirían a algún psicópata, siempre pasaba lo mismo,
es que no se podía poner un poco de creatividad al matar, suspiró…
Conecto
su computadora, revisando los mensajes, confirmado el pago, varias propuestas de
trabajo, un correo de Yohei, un suave estremecimiento le recorrió el cuerpo,
abrió el correo:
“Amigo,
ya varios meses que no se de ti, supongo que no tienes tiempo, sabes, todos te
extrañamos, las peleas no son iguales y el basquetbol pues ya no tiene tanta
emoción, la pandilla está bien, me quedan un par de exámenes por rendir pero
creo que salvare el semestre sin problemas….aun no me has dicho que decidiste
estudiar.
YOHEI
MITO”
Suspiró,
reír, no tenía la menor gana de reír, marcó responder, y escribió tres líneas,
y mando el mail, luego sus dedos parecieron
volar por el teclado, ingresó a los archivos de la policía, de la prensa, y
contactó informantes, mientras esperaba las respuestas, se vistió, preparó
una pequeña baliza y llamó al aeropuerto, luego mientras imprimía la
información, comió lo ultimo y lavó los trastes, ya listo, cerro conectando
la alarma y se encaminó al aeropuerto.
La
ciudad parecía la misma, aun después de dos años, tan tranquila, quizás debía
haberle avisado antes de tomar el avión, pero en fin, marcó el número de
Yohei.
-
Yohei,
estoy en el aeropuerto, me vienes a buscar—er
Sentado
ante un café y galletas releyó la información, hasta tenía imágenes de los
atacantes, claro esa información no la tenía la policía, de que valía si a
lo mas los detendrían por unas horas, no, el castigo era mucho más eficiente
si lo realizaba él.
-
Hanamichi,
dios, que maravilla que hayas venido—no podía evitar que los ojos se le
llenaran de lágrimas, había extrañado al torpe pelirrojo,
sus bravuconas palabras y actitudes—debiste haberme llamado antes, habría
podido prepararte alojamiento.
-
No
es necesario, reservé en un Hotel, además, vaya que estas hecho un llorón,
van a creer que eres mi novio y te estoy haciendo sufrir—dijo sonriéndole, a
la vez que sacó su pañuelo y dulcemente le secó las lágrimas a su amigo de
la infancia—vamos, no me mires así, acaso no soy guapo, por supuesto que
puedo tener un novio como tú…
-
Hanamichi,
lo dices con una tranquilidad—estaba asombrado que su amigo hablara con tanta
tranquilidad de la homosexualidad—acaso tu…
-
Ja,
ja, ja, no soy gay, pero si soy bisexual, no te escandalices, ok—dijo revolviéndole
los cabellos—prometo no tratar de seducirte, hey, no me has dicho si ya
tienes novia…
-
Pues,
salgo con una chica, pero aun no es algo formal…--contestó pensativo por lo
que le había dicho su amigo, realmente estaba cambiado, maduro, muy atractivo,
siempre lo había sido pero su actitud violenta alejaba y asustaba, ahora estaba
muy controlado lo que daba libertad
a su capacidad de atraer miradas, llevaba el cabello largo en melena que le
llegaba a los hombros, vestía a la
moda en cuero negro, los hombros anchos y la cintura estrecha eran el sueño de
todo hombre y mujer, un galán, en definitiva y le decía con toda tranquilidad
que era bisexual, eso significaba que estaba disponible para chicas y chicos.
-
Pues
no tienes por que apurarte en formalizar, una de las cosas buenas de la vida es
la variedad, prueba cuanta chica puedas, y si también te agradan los chicos,
pues lo mismo, y luego pues te decides, ese es mi consejo—decía esto mientras
caminaban hacia la salida del aeropuerto, y coqueteo con la mirada a un chico
guapísimo que se lo quedó mirando sonrojado, Yohei se percató y también se
sonrojó—no pongas esa cara, si en mirar no hay delito…
-
Pero
es que estas muy cambiado, Hanamichi—dijo con voz baja y entre cortada, por
que se estaba percatando del nivel de cambio de su amigo y también del efecto
que conscientemente provocaba en las personas, ya
estaban en los estacionamientos, cuando el muchacho los alcanzó
corriendo y le entregó su tarjeta a Hanamichi y luego hecho a correr—pero…
-
Su
nombre y teléfono, ves lo que te digo, oportunidades, siempre debes estar
abierto a las oportunidades—al decir esto guardó la tarjeta en su
bolsillo—vamos al hotel, tengo hambre, cenamos y charlamos con tranquilidad…
-
Claro,
espero que esta vez me cuentes mas de lo que ha sido tu vida estos dos años,
por que te desapareciste de esa manera—dijo mientras conducía el auto de su
padre a la dirección del hotel que le diera su amigo.
-
Pues
después de la terapia, que fue mucho más dura de lo que puedas imaginar, ya no
sentí deseos de regresar, se dio la oportunidad de terminar mis estudios en
otra ciudad y lo hice, perdona el no haberme despedido en persona, pero habría
sido muy duro.
-
Sabes
que te perdono, aunque igual nadie entendió tu partida—estaban ya en el
hotel, Hanamichi firmo su registro y se encaminó al ascensor seguido de un
cohibido Yohei—es tarde, debería irme a casa…
-
Vamos,
te quedas y cenas conmigo, luego te vas—dijo pasándole el brazo por sobre los
hombros con naturalidad, pero el gesto hizo que su amigo se sonrojara
intensamente, lo que no pasó desapercibido para él, pero decidió no decir
nada, si se hubiera tratado de otro chico no perdería la oportunidad de una
buena cojida, pero se trataba de su amigo de la infancia, y eso cambiaba las
cosas trascendentalmente.
-
Es
una habitación muy amplia, como es que puedes costearla—dijo admirando la
vista de la ciudad iluminada y en general de la elegante decoración presente.
-
Trabajo,
me pagan bien, así que puedo costearla—dijo a la vez que se sacaba el abrigo
de cuero quedando en una camiseta de seda que de pegaba insinuante a tu torso
musculoso—pediré servicio al cuarto…
-
Ok—dijo
tratando de evitar que la atractiva figura de su amigo le descontrolara, esto
era completamente nuevo para él, en sentirse afectado físicamente por un
hombre, atraído por un hombre. Minutos
después golpearon a la puerta y hanamichi dejo entrar al chico que traía
lo solicitado, cuando nuevamente estuvieron solos, Hanamichi le hizo un
gesto para que se sentaran a comer.
-
Cuéntame
de lo que ha pasado este tiempo, de la pandilla, vamos—dijo tratando
que de Yohei se sintiera mas cómodo, y lo logró, charlaron como en los viejos
tiempos, trato de reír y gesticular como antes, aunque todo era una buena
actuación, pero todo fuera por que su amigo se sintiera bien, cuando terminaron
con naturalidad se despidió de éste—mañana te llamo en la tarde, ok, tengo
negocios que tratar en la mañana, así nos ponemos de acuerdo para que reunamos
a la pandilla.
-
Ok,
perfecto—dijo sonriendo y ya más tranquilo se dirigió a casa.
“Yohei”,
musitó a la vez que se desnudaba y metía a la ducha, nunca pensó que su amigo
se viera afectado por él, no lo tenía para nada considerado, claro que tenía
muy claro que no se aprovecharía de eso, Yohei evidentemente nunca había
estado en una situación similar, no sería él el que lo introdujera en el
bisexualismo, no, esa debía ser una decisión personal.
Salió
de la ducha y se metió a la cama, mañana temprano iría al hospital, luego
empezaría su trabajo, cerró los ojos y segundos después dormía.
Sueño:
“nuevamente
le vio trotar por la playa, pero esta vez por la dirección le quedó claro que
venía hacia él, mañana se iba a una clínica especializada, donde tendría
terapia, ya que la lesión en su espalda había resultado mucho mas grave de lo
que todos pensaran.
-
Hola—el
chico pálido hizo un gesto de saludo con la cabeza y se sentó a su lado--¿cómo
estas?
-
Bien,
y ¿tú?
-
Um.
Todo lo bien que se puede, mañana me voy—la mirada azul se fijó en su
rostro, vaya juraría que había sorpresa e interés—a una clínica
especializada en la lesión que tengo, no se si vuelva pronto…
-
Pero,
¿volverás?
-
Supongo—los
ojos azules parecieron destellar y en un segundo los labios entre abiertos del
chico estaban sobre los suyos, sintió la lengua cálida y húmeda introducirse
en su boca y saborear su primer beso, se estremeció, sintió el corazón
estallar, antes de poder reaccionar, estaba nuevamente solo, y el chico pálido
se alejaba trotando—Rukawa…”
Despertó,
suspiró y saboreó el recuerdo de este sueño, era uno de los últimos
recuerdos gratos que guardaba su mente, se levantó bebió una soda de la
heladera, treinta minutos después salía perfectamente vestido camino al
hospital.
-
Me
dice la enfermera que desea información sobre Kaede Rukawa—se sentó frente
al joven atractivo que le miraba directamente a los ojos—puedo saber su relación
con el joven…
-
Fuimos
compañeros por dos años, además tengo entendido que no tiene
familia—contestó simplemente—quiero saber como va su recuperación y si
necesita algún tratamiento especial.
-
Pues
se ha recuperado dentro de los parámetros establecidos para las lesiones de la
gravedad que sufrió, su fortaleza y buen estado físico fue fundamental,
necesitará sesiones de terapia para recuperar movilidad y las cicatrices
son deformantes en rostro, torso y espalda, pero como su seguro médico
no incluye el área cirugía plástica, pues…entenderá, se esta tramitando su
traslado a un recinto que esté mas
de acuerdo al seguro médico…
-
Ya
veo, quiero hacerme cargo de todos los gastos extras de su tratamiento, dígame,
la terapia que necesita ¿donde es mejor que la reciba, aquí o en la capital,
teniendo en cuenta que es un deportista de elite?.
-
Pues,
si tenemos que considerar que vuelva a la practica de deporte de elite, las
instituciones en la capital son las mas adecuadas—dijo a la vez que miraba con
sorpresa al joven que tenía en frente, le parecía demasiado joven
como para asumir el nivel de gastos del cual estaban hablando—pero el
costo…
-
Yo
asumo el costo, por favor, arregle el traslado de Rukawa al mejor centro de
terapia así como que un buen cirujano plástico le examine y determine lo
necesario para que las cicatrices sean las mínimas—dijo con convicción a la
vez que se ponía de pie--¿puedo verle?
-
Por
supuesto, el hospital requiere un cheque por adelantado para iniciar el
tratamiento y—el joven abrió su
chequera y firmó uno—en el mesón central fijaran los costos de
inmediato, ¿Sr.?
-
Sakuragi—después
de arreglar todo lo referido al tratamiento fue a la habitación que ocupaba Rukawa, no pudo evitar un estremecimiento al ver el estado en que se encontraba,
cubierto de vendajes, el rostro aun hinchado, piernas y brazos inmovilizados,
suspiró, ya no podía asombrarse del nivel de crueldad que podía llevar a
agredir a alguien así,. Se colocó
al lado de la cama y acarició delicadamente la frente del joven—Rukawa…
-
Tu…--era
una palabra apenas audible, los ojos azules mostraban sorpresa—tú…
-
Hola,
hablé con tu médico, tu recuperación va bien, te verá un cirujano plástico
y luego te trasladaremos a un
centro especializado para las terapias—los ojos estaban inundados de lágrimas,
dolía verle así—tardará, pero volverás a jugar y físicamente quedarás
las menos huellas posibles…
-
Pero
el dinero…
-
No
te preocupes de eso, yo me hago cargo—volvió a acariciar la frente le joven,
y se inclinó hasta rozar los labios pálidos con los suyos—los que te
hicieron esto, lo pagarán pronto, es una promesa….
-
Hanamichi…--quería
hacer mil preguntas pero el pelirrojo solo le sonrió y colocando le indicó que
callara.
-
Volveré
otro día, no te preocupes, solo has todo lo necesario para que te recuperes, de
lo demás me encargaré yo, Kaede—agitó su mano en un gesto de despedida y
salió de la habitación.