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"Protegiendote"
Basado en Slam Dunk
RuHana
By Mickaelle

 

- ¿Qué haces aquí? Do’aho—el pelirrojo siguió con la cabeza entre los brazos, sentado en el suelo con las piernas abrazadas—do’aho—nada, le puso la mano en el hombro y este alzó el rostro, le miraba pero era evidente que no llegaba a reconocerle--¿estás borracho?—le tiró de un brazo hasta lograr que se parara, se tambaleaba tanto que era seguro que se caería, le sujetó firme de la cintura, haciéndole pasar el brazo sobre sus hombros, no olía a alcohol--¿qué tomaste?…


No sacaba nada con preguntarle, estaba completamente ido, le cargó casi literalmente hasta su casa, no tenía la menor idea donde vivía el do’aho, cuando entró estaba tan agotado que sólo le dejó caer en el sofá, mientras jadeante se sentaba en un sillón y se le quedaba observando.

Verle así era lo que menos esperaba, ese pelirrojo parecía muy sano y simple, siempre riendo y vociferando, pero estaba seguro ya que no estaba bebido, por lo que era algún tipo de droga, do’hao irresponsable.

Suspiró irguiéndose, aun un poco atontado, debía…pestañeó confundido, no sabía donde estaba.


- Bebe un poco de jugo—la mirada canela aun era un poco perdida, pero le obedeció.

- Gracias…kitsune—bueno, al menos no era Yohei--¿dónde me encontraste?.

- Cerca del parque…

- Uf, casi llego a casa—bebió el resto del jugo--¿me puedes dar más?.

- Claro—regresó con otro vaso--¿por qué te drogas?.

- No lo hago…esto no es habitual solo pasó—peinó con sus dedos temblorosos sus cabellos desordenados--¿qué hora es?.

- Las 5 de la tarde.

- La práctica…--hizo el intento de ponerse de pié.

- Es sábado…faltaste a la práctica ayer…

- Sábado, mierda—se estremeció, le dolían las costillas, pero eso era lo de menos comparado con lo demás—mejor, no podría practicar así, gracias por tu ayuda, te dejaré tranquilo—se puso de pié pero sus piernas se negaron a sostenerle y sintió como si se partiera en dos—Ahhh…

- Do’aho—logró atraparte antes que cayera y este le abrazó gimiendo y temblando--¿estás golpeado?.

- El término correcto…no sé…¿relativamente violado?…ja, ja, ja—rió amargamente, nuevamente estaba tendido en el sofá, los ojos azules mostraban horror y preocupación.

- Te…te…violaron…debemos ir a un médico y—la mano de Hana tomó la suya impidiéndole pararse—Sakuragi…

- No, ya va a parar de doler…

- Dios, pueden haberte contagiado algo y…

- No, seguro que no—miró ese rostro preocupado—júrame que no le dirás a nadie…qué…júrame…

- Pero…lo juro.

- No es la primera vez, él se encarga siempre de que…de usar protección…hasta me inyecta antibióticos—suspiró—es el marido de mi madre…es médico…cuando ella me llama…tengo que ir y…

- Tu madre, pero ella no hace nada para evitar que…

- Ella se está muriendo…poco a poco—suspiró pasando la mano por sus ojos—nunca debe saberlo…era tan hermosa y alegre…reía todo el tiempo, sus ojos brillaban, sabes…si ella me llama yo iré…aunque tenga que pagar la visita con sexo…

- Hanamichi—éste cerró los ojos, no entendía que pudiera aceptar tan fácilmente--¿cómo puedes?…

- Aceptarlo…amo a mi madre…ella partirá cualquiera de estos días, necesito poder abrazarla, ver como sus ojos brillan cuando llego a su lado—explicó—en cuanto a lo otro…

- Dios, Hanamichi, abusa sexualmente de ti…es—Hanamichi le miró y en un segundo se refugió en sus brazos—Hanamichi--le sentía estremecido en sus brazos y dentro de sí todo se volvió una maraña de sentimientos, conmoción, miedo por lo que podía pasarle al pelirrojo, ternura, deseo, necesidad de protegerle, se estremeció y deslizó su mano por el cuello y cabellera, en una suave caricia. Este gesto hizo que Hanamichi alzara el rostro y le mirara, esos ojos canela nunca habían sido más tristes, continuó la caricia y en un segundo unió sus labios a los temblorosos, estos vibraron intensamente pero no le rechazaron, por le contrario devolvieron el beso—Hanamichi, yo…

- Hazlo de nuevo…por favor—al sentir la caricia de esos labios sobre los suyos todo dentro de él se estremeció, cedió dejando entrar esa lengua inquieta que exploró toda su boca, las manos le acariciaban el cuello y la espalda tan suavemente, poco a poco se fue recostando llevando consigo el cuerpo de Rukawa. Placer, por primera vez todo era placer, tanto placer—sigue por favor, sigue…

- No, no, estas demasiado débil y lastimado—susurró pegadito a esos labios dulces—te acostarás como corresponde y descansarás—le ayudó a ponerse de pié y sosteniéndole le llevó hasta su cuarto, donde con delicadeza le sacó las ropas y le acostó, arropándole bien—duerme, prepararé algo para cenar…

- Kaede…yo—éste volvió a su lado, se inclinó y le besó—Kaede…

- Me gustas y me importas, ahora descansa—había sorpresa en los ojos del pelirrojo al escuchar sus palabras, le sonrió y salió de la habitación.


Al entrar a la cocina se tuvo que sostener de la mesa, temblaba incontrolablemente, toda la rivalidad hacia el pelirrojo la había justificado por envidiarle, envidiaba esa constante felicidad, la autosuficiencia que mostraba, esa total confianza de ser un tensai…ahora…ahora descubría cuanto dolor soportaba…¿cómo podía seguir sonriendo?.

Cuando logró dejar de temblar comenzó a cocinar, trató de no pensar más, terminó todo y preparó una bandeja con la cena de ambos, ya listo, fue a la habitación, el pelirrojo dormía, dejó la bandeja en el escritorio.
Sentado en la cama lo observó, el rostro tan apacible y relajado, despejó las mejillas de unos cuantos cabellos rebeldes, deslizó los dedos por sobre las cejas y luego esos labios que por fin había probado.


- ¿Qué pasa?…

-Solo…--qué podía decir, que era hermoso, que lo estaba contemplando embobado—ya está la cena—con una delicadeza muy poco común en él le acomodó las almohadas y luego instaló entre ellos la bandeja—come…

- Huele rico, gracias—le dedicó una sonrisa y comenzó a comer con apetito—está delicioso.

- No hay mejor sazón que el hambre que tienes—comentó sonriéndole.

- Mucha en verdad—cuando terminaron de comer, Kaede salió, al quedar solo no pudo evitar cuestionarse el por qué le había contado todo, por qué repentinamente confiaba y no solo eso, le había dejado besarle, es más había disfrutado tanto ese beso y esas caricias.

- Vine a desearte buenas noches, yo estaré en el cuarto del frente—dijo tomando un pijama.

- Kaede, puedo pedirte algo…un favor…

- Claro, dime…

- No quiero dormir solo…prometo no incomodarte—kaede nuevamente le sonrió, ¿cuántas sonrisas ya?, No sabía, pero le hacían sentir muy bien, además tenían razón todas esas chicas que le perseguían, el kitzune era hermoso.

- Ok, me cambiaré ropa entonces—rápidamente se colocó el pijama, apagó las luces y se metió en la cama, Hanamichi estaba ahí, a unos centímetros de él, se le veía tan frágil, dudó unos instantes y lo hizo, le envolvió en un abrazo, Hanamichi suspiró y se acurrucó a él—Hana…

- Me gusta esto…no sé por qué…solo sé que me gusta estar así contigo, tu cercanía, me gustó que me besaras—susurró sincero.

- Yo no sé las respuestas, solo sé que deseo verte seguro, que tu boca me enloquece, que se siente maravilloso tenerte así y que no quiero que volvamos a pelearnos como antes—los labios del pelirrojo se unieron a los de él, sus lenguas entablaron una danza de húmedas caricias, sus cuerpos pegados empezaron a reaccionar, estremeciéndose y ardiendo—para, para o yo no podré…

- Yo nunca lo he hecho por mi deseo, nunca con alguien que me haga sentir tan bien como estoy sintiendo ahora—musitó temblando—por favor…olvida que estoy sucio y usado, que…que…por favor necesito que…

- No estas sucio, no estas usado, Hana, nunca, nunca—beso esos labios temblorosos, estrecho ese cuerpo contra el suyo, acariciándolo, entregándole todo el placer que le era posible entregar, sin llegar a irrumpir dentro del—no quiero dañarte, aun estas lastimado y…

- Kaede, yo de verdad te necesito dentro de mí—musitó mirándole directo a los ojos, Kaede dudó pero asintió, segundos después sus cuerpos estaban fundidos, placer, absoluto placer, nunca había experimentado algo así, era como si fuera la primera vez, sí, era su primera vez—Kaedeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee…

- Hanamichi, mi dulce Hanamichi—le cubrió el rostro con besos, esos ojos destellaban, había felicidad en esos ojos—dime, dime que…

- Nunca antes había sentido placer, gracias, gracias, gracias—musitó una y otra vez, hasta que la boca de Kaede se lo impidió, siguieron besándose, hasta que el cansancio y el sueño los venció, quedando dormidos aun abrazados.



Despertó con esa deliciosa sensación de calor envolviéndole, la suave respiración del pelirrojo le indicaba que aun estaba dormido, resultaba gracioso, generalmente le costaba mucho despertar, ahora no, el solo poder disfrutar de la imagen del pelirrojo en sus brazos, durmiendo plácidamente le hacía desperezarse de inmediato.

Con delicadeza se desprendió de esos brazos y se metió al baño, luego de una rápida ducha partió a preparar el desayuno, muy contundente, sabía que Hanamichi siempre tenía mucho apetito, estaba en eso cuando escuchó la ducha, parecía que estaba un poco mas fuerte hoy, metió el pan al horno para calentarlo, y estaba sirviendo los jugos de naranja cuando le vió ahí, parado en la puerta de la cocina, los cabellos mojados, descalzo con los jeans y esa simple playera sin mangas.

- Toma asiento, ya está el desayuno, Hana—una sonrisa, Dios, nunca pensó que él sería el destinatario de esas sonrisas--¿cómo te sientes?…

- Mucho mejor—bebió el jugo de naranja y luego enfrentó la mirada de esos profundos ojos azules—Kaede, yo…yo no quiero que te sientas obligado conmigo por lo que pasó anoche, tú me ayudaste y yo…

- Nada de eso, lo que pasó anoche fue algo que los dos deseábamos, Hana, y aunque tú quieras que ahora esto acabe, ya no puedo—dijo esto y le tomó el rostro entre sus manos, hundiéndose en esos ojos canela—antes me gustabas, ahora es más, ahora estas en mi sangre…Hana…no voy a dejar que te salgas…

- Kaede—sus bocas se unieron en un beso, anhelante, expectante y entregado—yo…yo también te siento dentro mío…Kaede…--en eso un zumbar algo insistente atrajo la atención de ambos—es mi celular…--fue a la chaqueta de mezclilla y sacó el teléfono.

- Yohei, si…no, estoy bien…que sí…pero…en casa de un amigo…obvio que no es del gumdam…ok…Yohei…de Rukawa…si…si…mañana…ok—cortó la llamada y suspiró.

- ¿Quién es Yohei?—preguntó abrazándole posesivamente.

- Mi mejor amigo, debes haberle visto, siempre va a las practicas y me acompaña—otro suspiro y los labios de kaede en su cuello—mañana deberé explicarle cómo de ser enemigos pasamos a ser amigos…

- ¿Solo amigos?…

- Bueno, no sé que somos, pero al menos amigos sí—dijo confuso apoyando la cabeza en el hombro acogedor—¿quieres que todo el mundo sepa que me acuesto contigo?.

- Yo no tengo problemas con que se sepa—dijo con tranquilidad--¿tú sí?…

- Me gustaría salir vivo de la secundaria, sí, quizás a ti no te importen todas esas locas que te siguen y vitorean, pero esas mismas chicas me destrozaran con sus propias manos si saben de esto—enfrentó la mirada de Kaede—has pensado eso…

- En realidad, no, no lo había pensado—reconoció—siempre han sido una bulliciosa molestia, pero no creo que te ataquen…

- Vamos, me han tirado lo que pillan cuando peleamos, crees que no lo harían si saben que he corrompido a su amado Rukawa…--dijo sonriendo.

- ¿Corrompido?—repitió—pero si aquí el que se aprovecho de la debilidad del otro he sido yo…

- ja, como si fueran a aceptar eso—suspiró—Kaede…por ahora no digamos nada, de verdad, a veces las cosas no son tan fáciles para mí, y que esto se sepa lo hará aun más difícil…

- ok, entiendo, ahora sé que si tienes problemas, que no eres el permanente super Tensai que proclamas—Hanamichi iba a protestar pero se lo impidió besándolo—no me reclames…

- No, pero—nuevamente su boca fue invadida por la de Kaede, con lo que se dejó llevar.


- Hanamichi, dime desde cuando estas de amigo de Rukawa—exigió al encontrárselo camino a la escuela.

- Pues desde el sábado, él me ayudó y—su amigo le asió fuertemente de un brazo arrastrándole hacia un callejón—Yohei…

- Te ayudo, quieres decir que nuevamente fuiste a casa de tu madre…maldición Hanamichí—el pelirrojo bajó la mirada--¿te hizo daño?…

- Un poco más de lo habitual, Kaede me encontró aun bajo el efecto de una droga, me llevó a su casa y me cuidó—reconoció con voz sumisa—yo le conté todo y…

- ¿Y?…¿Qué pasó?…hay algo más… no me lo ocultes…--el rostro de su amigo se sonrojó intensamente—Hana…

- En realidad no solo somos amigos…el y yo…pues…

- ¿Qué mierda estas insinuando, Hanamichi?…

- Pues que…--suspiró y enfrentó la mirada de su amigo—nos besamos, no digas nada, espera, nos besamos y fue increíble, me gustó, me gustó mucho, y luego…luego le pedí que…pues pasáramos la noche juntos y…

- ¡Hanamichi!…

- Sí, lo hice con Kaede—confesó muy sonrojado—pero entiende, yo lo quise, por primera vez fue por que yo lo deseaba, todo pasó por que yo lo deseé…

- Hanamichi, no quiero que jueguen con tus sentimientos, Rukawa es el ser mas frío del planeta, no creo que…--en eso alguien puso la mano en su hombro separándole firmemente del pelirrojo, unos ojos azules brillaba casi amenazadoramente—Rukawa.

- Suéltale—exigió a la vez que se interponía entre su pelirrojo y ese muchacho—no le toques…

- Kaede, es Yohei, mi amigo—explicó, la actitud sobre protectora del kitsune era tan inesperada.

- Tu amigo Yohei, y por eso te tiene así—miró al pelirrojo y este suspiró apegándosele sumiso—por muy amigo que sea, no debe presionarte…

- Vaya, nunca pensé que te vería actuar así, Rukawa, si hasta parece que tienes sangre en las venas y no hielo—bromeó Yohei, porque estaba para él claro que estaba reaccionando posesivamente—si le vas a proteger, entonces no diré nada, cuentas con mi apoyo, Hana, sabes que siempre será así, pero sí te daña, juro que con el gundam te matamos, entiendes Rukawa…

- Entiendo—respondió, ahora le quedaba más claro el por que su pelirrojo le llamaba su mejor amigo a ese muchacho, le vio alejarse, así que concentró su atención en su monito—estas bien…?

- Si, él solo estaba preocupado y sorprendido por saber que tu y yo—los brazos del kitsune le rodearon cálidos—no pensé que fueras así…

- ¿Así como?

- Celoso, sobre protector, posesivo—musitó besándole las mejillas y finalmente los labios—vamos o llegaremos tarde…

- Vamos, pero aunque para el general solo somos amigos a partir de ahora, recuerda que somos más que eso, y sí, soy celoso—afirmó soltándole.

- Ok, kitsune posesivo—contestó sonriendo.



El que llegaran juntos, charlando como si fueran amigos de años sorprendió a todos los que les vieron, en resto del día casi toda la escuela estaba en shock, que la pareja terrible estuviera actuando así, los descolocaba a todos.


- Sakuragi, ven aquí y explica el por qué no asististe al entrenamiento el viernes—exigió Miyagi, cuando el pelirrojo entró al gimnasio.

- No te molestes Ryota, lo que pasa es queeeeee—vaya con todo se le había olvidado inventar una escusa por su falta.

- Sakuragi fue a ver a su madre y me lo dijo a mí, pero olvidé decirlo el viernes—intervino Rukawa.

- Y desde cuando ustedes dos se hablan—intervino Ayako, segura que aquí alguien mentía.

- De verdad, fui a ver a mi madre y se me hizo tarde, Ayako—insistió Hanamichi que no pudo evitar que los ojos se le llenaran de lagrimas, lo que impresionó tanto a Ryota como a Ayako—lo siento, no volveré a faltar…

- Bueno, ve a cambiarte—cedió Miyagi, luego enfrentó a Rukawa—Rukawa, espera…¿desde cuando apoyas a Sakuragi?.

- Desde que aclaramos nuestras diferencias—contestó serio—será mejor que no le toques el tema de su madre, eso le afecta mucho…

- Pero…--fue a intervenir Ayako.

- Se está muriendo, no necesita que se lo recuerden a cada rato…iré a cambiarme, permiso—les dejó, al entrar a los camerinos el pelirrojo estaba ya vestido pero apoyaba la cabeza en la puerta de su locker, sus mejillas bañadas en lágrimas—Hana, todo esta bien…

- Sí, lo sé—respiró profundamente y se limpió el rostro, sonriendo como siempre—vamos, tengo ganas de jugar…

- Claro, adelántate—era admirable como en un segundo todo ese pesar parecía desaparecer, volvía a ser el torpe despreocupado que ríe como si el mundo estuviera a sus pies.


El mejor entrenamiento, esa era la conclusión del profesor Anzai, Ayako y Ryota, el que esos dos se llevaran bien había tenido por resultado un magnifico entrenamiento, sin interrupciones, con magníficas combinaciones y tiros.


- Dios, me muero de hambre—dijo terminando se vestirse Hanamichi.

- Vamos a casa y te preparo algo—respondió Kaede rozándole la mano disimuladamente, pues aun estaban algunos compañeros en las duchas.

- A la mía, así, yo preparo algo—pidió bajito, a lo cual el chico pálido asintió, salieron juntos, atrayendo mas de una mirada sorprendida, sobre todo de las muchachas de team Rukawa y de Haruko.

- Necesito pasar a compra algo aquí—señaló al pasar por una tienda de mascotas, entraron, tomó varias bolsitas con alimentos variados y pagó—gracias por intervenir cuando Ryota me llamó la atención…

- Solo dije una verdad a medias, además me quedó claro que te cuesta inventar una escusa—estaban a una cuadra de la casa del pelirrojo y no había nadie a la vista, por lo que aprovecho y de un rápido movimiento le rodeó la cintura y le besó apasionadamente, luego como si nada siguió caminando.

- Eres un…kitsune hentai—balbuceó casi sin aliento cuando logró recuperarse del dulce ataque, emparejó el paso, ya en su casa, abrió—ponte cómodo, pondré agua a calentar, además tengo que…espera…ummmm—la boca de Kaede de nuevo estaba adueñada de la suya y las manos hábiles le recorrían en deliciosas caricias—Kaede…después me comes todo lo que quieras, pero antes, necesito comer algo y alimentar a mis mascotas…

- Um…ok, yo preparo algo de comer tú ve con tus mascotas—dijo cediendo, pues un gato muy angora e insistente pedía, o mas bien exigía alimento restregándose contra las piernas de su pelirrojo, entró a la cocina y puso el agua a calentar, encontró pan y lo puso a tostar, en la nevera había pastel, unos platos perfectamente envueltos con deliciosa y variada comida, destapó uno y sacó pastel, mientras escuchaba como Hanamichi le hablaba como si se tratara de una persona a su gato, indicándole donde había estado, disculpándose por no haber llegado y hasta le decía que tenia que tratar muy bien a su papá Kaede, esto ultimo hizo que sonriera, el pelirrojo no dejaba nunca de despertar ternura.

- Ya estaba sirviendo los tazones con café cuando solo reinaba el silencio, esto le sorprendió, salió en búsqueda del monito y lo encontró en su cuarto, alimentaba a sus peces en un gran acuario.

- Tienes un gato y peces, como que es contradictorio—comentó abrazándole—el café está listo, vamos a comer…

- De inmediato, deja ponerles música—conectó el equipo y salió camino a la cocina de la mano de kaede—Poly es un gato muy dulce, nunca ha intentado amenazar la vida de mis niños…

- ¿Tus niños?

- Mis peces, claro—dijo con toda convicción—uh, si que tengo hambre…

- Come entonces—dijo acercándole los platos, los ojos de Hanamichi brillaba, y esto le resultaba increíblemente placentero.

 

Dos semanas después, ya para todos era normal el que Hanamichi y Kaede fueran amigos, ya dicen, a todo uno termina por acostumbrarse, de hecho ahora ambos complotaban para hacer bromas al resto de los miembros del equipo, aunque en general todos seguían convencidos que solo el pelirrojo era el autor de los chascarros que les tocaba vivir.

- No es justo, el gorila ya me ha castigado tres veces—musitó bajito Hana, mientras un pálido muchacho le consolaba muy ardientemente, arrinconándolo contra los vestidores, aprovechando que habían llegado antes—Kae…Kae…que te estoy hablando…

- Para tú de hablar que te estoy acariciando—susurró metiendo las manos bajo la remera y acariciándole el torso, lo que generó un gemido de placer en su novio.

- Pero es que—la lengua de Kaede se enredó con la suya y todas sus protestas pararon de inmediato, simplemente le era imposible generar una idea clara cuando Kaede le excitaba de esa manera.

- Así que son cómplices y novios—irrumpió Mitsui, que había entrado hacia un minuto y les observaba descaradamente.

- Mitsui…--dio un salto al verse sorprendido.

- Que tanto, sí no te hemos hecho ni una broma a ti—espetó descarado Kaede enfrentando al moreno.

- Uh, vaya, veo que necesitabas un pelirrojo para derretirte—bromeó, lo que hizo sonrojar intensamente a Hanamichi—pero ok, tranquilos, mientras no me toque a mí, cero problema, y en cuanto a sus arrumacos, Hanamichi somos amigos, si este zorro te trata mal, me dices y no lo salva ni sus fans.

- Ok, Mitsui—susurró aun cohibido, mientras Rukawa le atraía hacia sí posesivamente, pues esto que Mitsui se preocupara tanto de "su pelirrojo" le sonaba a interés personal.

- ¡Quién lo hizo! ¡¡¡¡¡¡HANAMICHI!!!!!!!!!!!!!!!!!!!—gritó molesto Akagi dos días después, había descubierto que sus tenis favoritos estaban llenos de frijoles. En eso entraba despreocupadamente el pelirrojo y vio venir hecho una furia al capitán que levantó su puño para golpearlo pero algo se lo impidió—Rukawa…

- No le vas a golpear—su voz aunque baja era amenazadora, mientras sostenía firmemente el puño del capitán y lo enfrentaba con una mirada decidida—Hanamichi no ha hecho nada, abúrrete de una vez de culparlo de cuanta cosa pasa…


Hanamichi no sabía que decir, simplemente esto de tener un novio posesivo y sobre protector lo tenía algo out, y para más ahora estaba dando el más claro espectáculo ante todo el equipo.

- Rukawa—intervino Kogure haciendo que soltara la mano de Akagi—no es para tanto solo es una broma, Akagi…

- Claro y todos sabemos quien es el que siempre hace bromas—dijo molesto el capitán, mirando fijamente a Hanamichi…

- Alguien me puede decir que se supone que hice ahora—preguntó tan inocentemente que Akagi bufó molesto.

- Alguien le llenó de frijoles los tenis a Akagi—señaló conteniéndose las ganas de reír Miyagi.

- Ahhhhh…pues no fui yo, resulta que me retuvieron hasta hace unos minutos en el salón por que no me salían unos ejercicios de matemática—explicó Hanamichi—tengo testigos, cierto Kaede…

- Si, así es…

- Vamos si tú eres el testigo, últimamente lo apoyas en todo—dijo Akagi mirando con sospecha a Rukawa—no será que estas metido en esto de las bromas…

- Hepa, yo también los vi en el salón—aportó Kogure—Akagi, ninguno de los dos pudo hacerlo…

- Maldición—espetó Akagi—se las habrá ingeniado para hacerlo durante uno de los de descansos y…

- No, en los descansos estuvo conmigo—interrumpió Rukawa, pues esta vez ninguno de los dos estaba metido en la broma, esto porque su pelirrojo de verdad estaba cansado que solo él era el sospechoso y por tanto castigado.

- Vamos, en todos los descansos…eso no me lo creo ni yo, desde cuando soportas tanto a Sakuragi—interrumpió Miyagi.

- Ryota, eres un mal agradecido y mal amigo que—empezó a decir Hanamichi cuando de nuevo el puño del capitán se alzó para golpearle—gori yo…

- Te dije que no le tocarás—simplemente protegió con su cuerpo a su pelirrojo y le dio un empeñón al capitán sorprendiendo esta vez a todos.

- Rukawa—dijo alarmada Ayako, lo mismo que Kogure y Miyagi acercándose más pues éste apretaba los puños realmente furioso—tranquilízate…

- Kaede…no…si sabes que tengo la cabeza dura y…--trató de mediar tomándolo por un brazo—vamos a los vestidores…Kaede…

- No voy a dejar que por que sea el capitán crea que puede golpearte por puras estúpidas sospechas—su pelirrojo se sonrojó intensamente, simplemente le era insoportable el que alguien intentara hacerle el menor daño a su pelirrojo, ya ni siquiera le dejaba ir de riñas con el gumdam, ahora éste le apretaba el brazo tirando de él—Hana…

- Kae…por favor…vamos—susurró casi como un ronroneo, había aprendido que cuando Kaede Rukawa perdía el control era muy difícil que lo recuperara, y que solo ese tono de voz entre sumiso y seductor le hacía pasar de la modalidad "furia" a la modalidad "pasión", era la primera vez que lo usaba estando frente a otros, pero los ojos de Kaede realmente mostraban furia, controlar a un novio furioso no nada fácil—Kaeeeede…

- …--escucharle llamarle así hizo que toda la piel se le erizara, simplemente no podía controlar las ganas de besarlo cuando ronroneaba así, automáticamente le rodeó la cintura y le apretó contra sí apoderándose de esa boca, las manos de Hana le presionaron el torso, en un inútil gesto de contención, solo podía parar cuando estaba saciado de esa boca.



Entre los presentes reinó el silencio, esta escena era tan sorprendente para ellos, a duras penas se habían acostumbrado a que esos dos fueran amigos, pero esto, que Rukawa, el hombre de hielo perdiera el control por completo, que estuviera a punto de liarse a golpes con el capitán Akagi por defender a Hanamichi y que ahora le besara con pasión era más de lo que eran capaz de procesar.

- Para…Kaede—susurró jadeante, cuando éste por unos segundos le soltó los labios—nos miran…

- ¿Qué?—en realidad ya ni recordaba donde estaban.

- Sorry…bueno…creo que es evidente para todos que somos más que amigos—dijo rojo como la grana Hanamichi—Akagi, juro que no fui yo el que arruinó tus tenis, y disculpa a Kaede, él solo es un poco sobre protector…

- Un poco…rayos como será cuando es muy sobre protector—dijo Miyagi.

- Vamos a los vestidores Hanamichi, deja de dar disculpas—había recuperado ese tono de voz frío y arrastró de un brazo al pelirrojo. Ya en los vestidores lo beso aun con más pasión—te amo, te amo…

- También te amo, Kaede, te amo—le beso sutilmente los labios y las mejillas y luego sonrió—Kaede, casi golpeas al Gorila, creo que te descontrolaste como nunca…

- Yo…yo…no soporto que te agredan—reconoció apretándole contra sí.

- Bueno ahora ellos saben lo nuestro—esos ojos azules se abrieron de par en par, como recién tomando conciencia de lo sucedido—ohhhh sí, tu les diste el mejor espectáculo al comerme frente a ellos, así que no pongas cara de sorpresa…

- Tú eres el culpable, me ronroneaste y sabes que…--Hana sonrió—lo hiciste para que no le golpeara…

- Así es, múdate de ropa, debemos ir a la práctica, si es que seguimos en el equipo—dijo con simpleza.

- Nos necesitan, eso es un hecho—concluyó con confianza. En realidad cuando regresaron a la cancha si bien había aun nerviosismo entre sus compañeros, la practica se realizó normalmente, solo al finalizar Akagi les llamó a ambos—capitán Akagi.

- Sakuragi, Rukawa en cuanto a lo que sucedió antes de la practica—Hanamichi se sonrojó intensamente mientras los ojos de Rukawa destellaba algo peligrosos—las cosas se salieron de control, acepto que no fuiste tú el de la broma, aunque me parece seguro que las otras ustedes dos las planearon—el pelirrojo asintió honestamente, lo que le agradó—bien, espero que no tengamos más bromas de sus mentes macabras, …en cuanto a lo otro, supongo que son novios…

- Si, algún problema—confrontó Rukawa.

- No, no es un problema, solo el equipo desea saber si desean que esto se comente abiertamente o no—aclaró de inmediato—creo que por el bien de Sakuragi debieran mantenerlo en reserva, tus fans…

- En reserva, no quiero que le hagan daño a Hana—reconoció Rukawa, nuevamente el rostro de Hanamichi estaba hecho una grana—algo más?.

- No, nada…--nuevamente quedaba en evidencia lo que había dicho el pelirrojo, que Rukawa era sobre protector, sonrió, quien hubiera dicho que esos dos terminaran juntos, y es más, que el hombre de hielo se convirtiera en un volcán a punto de estallar cada vez que viera al pelirrojo.

- Kae…pero…primero…Kami…sigue…sigue…--balbuceó finalmente cayendo al lecho ya desnudo, todo su cuerpo cubierto por los besos y caricias, entregado por completo, siempre era así, nada quedaba del chico peleonero y fanfarrón, el kitsune le dominaba por completo en el momento que sus bocas se unían, así como cuando esos pozos azules hervían de celos o de sincero amor.


Se encontraban por empezar la practica cuando un hombre de traje se acercó a Hanamichi, le dijo algo y le entregó un sobre, saliendo de inmediato, el pelirrojo se quedó de pie, estático, su rostro palideció intensamente, Kaede entraba al gimnasio y sus miradas se cruzaron, Hanamichi cayó de rodillas y Kaede corrió a su lado abrazándole.


- Hana…Hana—temblaba en sus brazos incontrolablemente—Hana…

- Murió…mi madre murió—logró decir y el llanto le ahogó aferrándose con todas sus fuerzas a Kaede.

- Llora, llora mi amor—susurró acariciándole la espalda y los cabellos, no le importaba que estuvieran viéndoles muchos alumnos ajenos al equipo, al diablo con todos, vió acercarse solícito a Yohei—ve por sus cosas al vestidor, Yohei…

- De inmediato—no necesitaba preguntar, solo una razón podía quebrar así a su amigo—Noma busca un taxi, que nos espere en la puerta—ordenó, el Gumdam no sabía que pasaba pero asintió saliendo de inmediato, el regreso en minutos con el bolso de Hanamichi, se detuvo ante el profesor Anzai—la madre de Hanamichi falleció nos lo llevamos ahora.

- Por supuesto muchacho, lo siento mucho—contestó serio y llamó a Akagi y Ayako, mientras el pelirrojo se retiraba ayudado por su amigo y Kaede—reúne al equipo Akagi.

- De inmediato profesor—cuando todos estaban atentos, junto con los que había ido a ver el entrenamiento—listo profesor Anzai.

- La madre de Hanamichi Sakuragi a muerto, le avisaron hace unos momentos, como es lógico no contaremos con él ni con Rukawa por unos días, cuando tenga la información del sepelio se las daré, continúen la práctica.

- Entendido profesor—todos sabían que el padre de Hanamichi había muerto el año anterior y entendían cuan duro era el perder a su madre ahora.

 


- ¿Duerme?—preguntó pasándole una taza de café.

- Si, le hizo efecto el tranquilizante—contestó sentándose, estaban todos en la sala de la casa de Hanamichi—el hombre era abogado de la madre, ella falleció en la madrugada, su sepelio será mañana a medio día, además le entregó una carta de ella.

- Hanamichi lo único que quería era estar a su lado cuando muriera—recordó Yohei.

- Bien ya nada más se puede hacer, mañana habrá una ceremonia en el cementerio a las 11,30-dijo Kaede poniéndose de pie—nos vemos mañana a las 11 aquí, Yohei.

- Sí a las 11—se puso de pie en compañía de los tres muchachos y se dirigió a la puerta—cuídale mucho.

- Por supuesto—al quedar solo apoyó la cabeza en la puerta, recordaba cuando su propia madre había muerto, claro que él no se había movido de su lado, él sí había podido besarla y cerrar sus ojos. Volvió al cuarto y se acostó abrazando a su pelirrojo.

 


- Yohei…esos dos son más que amigos—dijo Noma.

- Vamos no—empezó a decir T.

- Si, son novios desde hace un mes—contestó Yohei y enfrentó las miradas sorprendidas de sus amigos—significa para ustedes algún problema?.

- No, claro que noooooooo—dijeron a coro los tres muchachos.

- Lo que si…¿desde cuando a Hanamichi le gustan los chicos?, siempre se había entusiasmado con muchachas—dijo Noma—se lo tenía bien callado.

- Supongo que es el primer chico que le gusta—comentó Yohei.

- Y con el primero le resulta, wuau Hanamichi es todo un caso, 51 rechazos y al primer chico le sale novio, me imagino a todas las fans de Rukawa, lo que las chicas mas bellas no lograron lo hizo Hanamichi.

- Bueno eso lo conversamos después ahora no es el momento—dijo Yohei—mañana yo le acompañaré al sepelio.

- Nosotros también—dijeron a trío.

- Ok, ya saben a las 11.30 en el cementerio, hablaré con el profesor Anzai y Ayako, para informarles—se separó de los muchachos entrando a su casa, donde hizo las respectivas llamadas.

 

Despertó con Hanamichi entre sus brazos, esos ojos canela le miraban inundados de lágrimas, nunca le había visto tan frágil.


- Amor…--deslizó su mano por el rostro y cabellos en una caricia lenta.

- Mamá dejó una carta, no me atrevo a leerla, hazlo por mí—susurró temblando, Kaede asintió y tomando el sobre lo abrió.

- "mi amado Hanamichi, estoy tan orgullosa de ti, sé que eres un joven recto y sincero, como tú padre quería, estos años en que no hemos compartido no te han alejado de mi corazón, sé que me visitas cuando puedes, que me amas tanto como yo a ti, sus ojos me lo dicen, mi niño, tomé decisiones erradas, ahora lo sé, pero necesito que sepas que te amo y que nunca he dudado de tu amor, que tu ausencias las comprendo, sé que no estaban determinadas por tus deseos, mi amado Hanamichi, se feliz, solo eso prométeme, se feliz", Miani Htori.

- Mamá—susurró y se apretó contra el cuerpo de Kaede, poco a poco las lágrimas dejaron de fluir—yo, yo tenía tanto miedo que creyera que no la visitaba por desamor o simple desidia…

- Ahora sabes que ese temor no es real, ella sabía que te lo impedían de alguna forma—le limpió el rostro—debes cumplir su deseo, debes hacer todo para ser feliz.

- Yo cumpliré sus deseos—susurró tratando de esbozar una sonrisa—sé que tú me ayudaras, cierto, kitzune.

- Muy cierto—le besó las mejillas y luego los párpados—iré a preparar el desayuno, anoche no comiste nada, luego nos ducharemos y prepararemos para el sepelio.

- Esta bien, como tu digas—se quedó acurrucadito en la cama, que su querida madre le escribiera esa hermosa carta le había tranquilizado, el sentirse apoyado y confortado por Kaede le daba fortaleza para lo que vendría.



La ceremonia funeraria fue hermosa y occidental, ya que la madre de Hanamichi era cristiana, la hermosa urna permitía ver su rostro pálido y tan relajado que parecía estar durmiendo, los largos cabellos rojos mostraban de donde había sacado su cabellera Hanamichi, este en cuanto llegó fue recibido por el abogado de su madre, el mismo que aparentemente tenía completo control de los preparativos, le condujo al lado de la urna, luego al terminar la ceremonia esta fue colocada en el mausoleo familiar.

El equipo de baloncesto en pleno estaba presente, así como el profesor Anzai y el gumdam, Hanamichi era sujetado firmemente por Kaede por un lado y Yohei. El segundo esposo de su madre estaba un poco en segundo plano, aunque su mirada parecía buscar encontrar la del joven.


- Sakuragi, sentimos mucho tu perdida—susurró muy conmovida Ayako, le besó la mejilla, lo mismo hizo una llorosa Haruko ante el espanto de Kaede, esto que ciertas niñas se tomaran esta confianza le molestó, pero no podía hacer un espectáculo en ese momento, aunque no pasó desapercibido el brillo de celos para Yohei y los que estaban cerca.

- Vámonos, Kaede—susurró temblando, ya tendría tiempo para visitarla sin tanta gente alrededor.

- Joven Sakuragi, solo unas palabras—se acercó respetuoso—soy el abogado de la dama Miani, preciso que me indique cuando puede ir a nuestras oficinas, hay muchos documentos que precisan su conocimiento, siendo usted su único heredero…en lo posible en esta semana…

- Yo…el marido de…--el abogado denegó serio—pero…

- Joven Sakuragi, traspasó a su nombre todos los bienes que poseía en vida, con la única cláusula de que usted tomaría control de estos cuando cumpliera 21 años o ella falleciera, además de otros aspectos testamentarios…¿cuándo puede ir a mi oficina?…

- El viernes, en la mañana—contestó Kaede, consiente que su pelirrojo no estaba en condiciones de contestar—nos disculpa, Hanamichi necesita descansar.

- Por supuesto, muchas gracias.


Estaban en la casa de Hanamichi, éste permanecía recostado en el sofá con Poly en sus brazos, mientras Yohei y Kaede preparaban algo para comer.


- Al menos la carta de su madre le tranquilizó—dijo bajito Yohei.

- Sí, tenía mucho miedo…él no me a contado mucho de su familia, bueno habla de su padre, pero…

- Ellos se separaron cuando Hanamichi tenía 12 años, el padre era muy orgulloso y en cierto modo el que su esposa fuera de una clase social superior siempre fue como una espina entre ellos, la madre de Hanamichi tenía intereses muy distintos, aunque siempre fue muy cariñosa, cuando se produjo el divorcio, Hana pidió quedarse con su padre, la madre se fue de viaje y un día Hana supo que se había vuelto a casar—contó en voz baja.

- Debe haber sido muy dura la noticia para Hanamichi…--la comida ya estaba lista y prepararon las bandejas para llevarlas a la sala.

- Sí, porque nunca perdió la esperanza de que sus padres se reconciliarían—contestó—cuando murió su padre, se fue a vivir con su madre que ya estaba enferma, pero solo estuvo un par de semanas y volvió, creo que ahí fue la primera vez que…

- Entiendo…vamos—llevaron todo a la sala, los ojos hinchados de Hana les miraron y trató de sonreírles—preparamos algo rico.

- No tengo mucha hambre—musitó haciendo el amago de sentarse solo pero de inmediato los brazos de Kaede le rodearon, y se vió apoyado cómodamente en él.

- Comerás porque no quiero que te enfermes—le susurró al oído—hasta Poly está de acuerdo—el gatito fijo sus grandes ojos verdes en el rostro de su amo y empezó a ronronear bulliciosamente—ves…

- Sí, es un complot—medio bromeó Hana y tomó el plato que le pasaba Yohei.

 

Estaban frente al abogado, Hana y Kaede cómodamente sentados, había otra butaca dispuesta frente al escritorio del letrado, en eso tocaron a la puerta y entró el padrastro de Hana, la molestia en el rostro de Kaede fue evidente, mientras Hana solo palideció.

- Sr. Tihei asiento, le esperábamos—indicó el abogado—su presencia será breve—señaló mirando a Sakuragi, abrió la carpeta que tenía frente a sí—según las disposiciones testamentarias vigentes por ley, y habiéndose efectuado un matrimonio sin establecer claramente la repartición de los bienes, el sr. Tihei es considerado legítimo heredero de los bienes de la sra. Miani adquiridos durante el matrimonio, estos son, la casa en que actualmente habita y el amoblado, los dos automóviles y el departamento en la capital, así como una cuenta bancaria para gastos cotidianos que cuenta en estos momentos con la suma de U$$200.000, todos estos bienes quedan a su disposicion a partir de este momento.

- Pero como es posible, los bienes de mi mujer son muchos mas y…--interrumpió agitado Tihei que esperaba heredar una considerable fortuna.

- La sra. Miani estableció poco antes de casarse que todos sus bienes fueran traspasados a su único hijo, el cual entra en control de los mismo al cumplir 21 años o fallecer ella, mientras la señora estuvo viva recibió una pensión establecida por ella misma, la cual se suspende en cuando ella falleció y a la cual usted legalmente no tiene acceso, aquí tiene la copia de los documentos legales, así como las escrituras de los bienes que ha heredado, sr. Tihei, usted es libre de consultar con un abogado de su confianza, buenos días—el hombre furioso tomó todos los documentos y salió dando un portazo.

- Señor Sakuragi, lamento que haya tenido que presenciar esta situación, pero el testamento establecía su presencia, ahora puedo leer las condiciones que le involucran…

- No se preocupe—susurró, las manos de Kaede estrechaban las suyas y le hacían sentir tan protegido.

- El testamento de su abuelo Miani Toha estableció que las propiedades familiares en el extranjero solo podían ser heredadas por línea sanguínea, de no haber sucesor, estas pasarían a hijos adoptivos, de no haber estos, deberán ser entregadas a la caridad, por tanto usted es el único heredero de propiedades por una suma de U$$19.000.000, los bienes traspasados a su nombre por su madre son acciones de varias empresas en el área tecnología y telecomunicaciones por un valor de U$$109.000.000, las residencias en Japón en Nagasaki, Kioto, Tomoheda y Tokio, la colección de obras de arte que se encuentran en estos momentos como prestamos al museo nacional de arte en Tokio y los terrenos sujetos a protección como reservas de la naturaleza en todo el país—podía darse cuenta del asombro en el rostro del joven que acompañaba al joven Sakuragi, mientras ese parpadeaba algo nervioso—todos estos bienes entran en su control a partir de este momento, las acciones hasta ahora han sido administradas por este bufete, pero usted puede establecer nuevas disposiciones…

- Yo en realidad no sé—susurró mirando a Kaede en busca de ayuda.

- Me parece que lo más atinado por ahora es que ustedes sigan administrando todo con un poder limitado, por supuesto, la familia de Hana ha confiado en ustedes, establecer una cuenta de gastos similar a la de la madre de Hana y dar tiempo para que termine los estudios—dijo Kaede, al fin y al cabo, algo similar pasaba para él, claro que los bienes de su familia eran mucho menores—podría usted preparar los documentos y hacérnoslos llegar en la tarde, así tendría el fin de semana para estudiarlos Hanamichi…

- Perfecto, me parece un consejo inteligente, joven Sakuragi está de acuerdo—el pelirrojo asintió—esta tarde haré llegar los documentos a su casa y usted me avisa cuando podemos reunirnos nuevamente.

- Perfecto, vamos—se pararon y salieron, Hana temblaba por lo que Kaede le sostenía firmemente por la cintura, en taxi regresaron a casa.

- Yo no pense que…--se dejó caer en el sofá y se acurrucó en los brazos de Kaede—papá siempre dijo que mamá era de buena familia, pero nunca pesé que fuera tanta la fortuna…y menos que me la dejaría…

- Eras su único hijo y te amaba—le acarició con suavidad—a la muerte de mis padres sus bienes quedaron en unas especie de fideicomiso, son administrados con un poder limitado que impide que se vendan o hipotequen, yo por mientras recibo una pensión que cubre holgadamente mis gastos hasta que cumpla 21 años, por eso sugerí algo similar…

- Que bueno yo no sabía que decir…no entiendo mucho de todo eso—reconoció—los números y documentos no son para nada mi fuerte…

- Tendrás tiempo para aprender—le besó al principio suave pero luego fue más y mas apasionado, hasta que abandonaron ese sofá y se fueron a la habitación.

 

Una semana después Hanamichi se reintegraba a clases y a los entrenamientos, las dos noticias había corrido por la escuela, el que él pelirrojo y Rukawa eran pareja, lo que había dejado en shock a las fans, luego habían llorado al punto de casi amenazar con inundar el establecimiento y finalmente ya parecía haber resignación, la otra noticia era la muerte de la madre de Hanamichi, lo que había despertado una gran solidaridad con el pelirrojo, de pronto dejaba de ser para todos el chico rebelde sin causa, para ser totalmente comprensible el que a veces perdiera el control.


- Kaede te estas equivocando de salón—dijo sonriendo al ver que éste entraba con él a su salón.

- No, desde esta semana estamos en el mismo salón el profesor Anzai lo arregló—le contestó sonriendo—ahora no sólo tendrás a Yohei para evitar que te metas en problemas en clases.

- Mira quien habla, seguro que me la pasaré tratando de mantenerte despierto en clases—contestó muy ufano, aunque sus ojos brillaban felices al saber que ahora le tendría en todo momento a su lado.

- Bueno, nos ayudaremos mutuamente—cedió, pues era verdad, él tenía un serio problema para mantenerse despierto en clases.


Los compañeros de salón al principio estaban nerviosos, pero poco a poco todos se dieron cuenta que los positivo cambios que esos dos experimentaban al estar juntos, Hanamichi estaba más sereno, mucho menos explosivo, mientras Rukawa se mantenía despierto y ahora era habitual verle sonreír y hasta un par de veces reír abiertamente, las muchachas del team Rukawa ahora lanzaban porras para ambos, y si les preguntaban por que había aceptado esa situación, decían que ahora podían gozar del indescriptible placer de ver a su ídolo sonreír.



- ¡¡¡¡¡¡VACACIONES!!!!!!!—gritaron al unísono Hanamichi, Miyagi y Hisashi al finalizar la practica, estaba terminando el semestre y todos estaban felices.

- ¡ALTO!—ordenó Akagi lo que dejo paralizados a mitad de festejo a los tres chicos—reúnanse todos, el profesor Anzai tiene algo que decirnos.

- Gracias Akagi, como ustedes saben, de regreso de las vacaciones de invierno empezará el torneo de primavera, de manera que para prepararnos adecuadamente, hemos establecido con Akagi entrenamientos todos los días a partir del lunes, estos serán de 4 horas en la mañana, el que no asista queda fuera del equipo—los rostros de todos mostraban desilusión.

- Pero yo quería ir a…--plaff, se escuchó el abanico de Ayako interrumpir la queja de Miyagi.

- Dormir…--musitó en un tono de voz lo suficientemente audible Rukawa, poniendo cara de decepción, lo que hizo sorprender a todos, no esperaban que él siendo fanático del entrenamiento se quejara.

- Una pregunta…--medio grito Hanamichi—para Ayako…no me pegues…en serio una pregunta…

- Dime, Sakuragi—cedió sonriendo el profesor.

- Si alguien muyyyyyyyyyyy generoso ofreciera llevar a todo el equipo de vacaciones y, bueno entrenar en un lugar lindo, cómodo y con gastos pagados, usted lo pensaría…

- Jo, jo, jo, jo, ¿y quien sería esa persona?—preguntó y nuevamente todos quedaron plop, pues un zorrito estaba colgado del cuello del pelirrojo besándole descaradamente el cuello mientras repetía que le quería muuuuuuuchooooooo.

- El Tensai, obvio, nos vamos todos a la casa de las montañas y entrenamos, además tendremos aire limpio, podremos esquiar e ir a las termas—explicó entre risas pues los besos le hacían cosquillas—para zorrito…para…podemos partir el domingo en la mañana, si están de acuerdo…para…zorrito…que…en fin, solo tienen que llevar ropa adecuada para la montaña, todo lo demás corre por mi cuenta, Akagi podría llevar a Haruko…auch…zorro malo…eso dolió…--al escuchar el nombre de Haruko los celos de Rukawa se habían manifestado en un mordisco—así Ayako no se sentirá sola…eres muy malo zorrito…¿qué dicen?…

- Oye Hanamichi y desde cuando tú puedes hacer ese tipo de invitaciones…--dijo Miyagi.

- Um, desde que soy un Hermoso heredero y…--no pudo seguir porque los labios de Rukawa se lo impidieron, dejando a todos con una inmensa gotita sobre sus cabezas.



Finalmente todos estuvieron de acuerdo de ir a la casa del pelirrojo, sobre todo cuando Rukawa les confirmó privadamente que la invitación si era seria, partieron el día domingo tal como había propuesto Hanamichi, al descender del tren dos mini buses los esperaban, ya que además iba en gumdam, se adentraron en una de las zonas mas hermosas de las montañas, en pleno centro turístico.


- Oye Hana llevamos mas de media hora, no será que nos perdimos—pregunto Hisashi.

- Shissssssss—se escuchó como respuesta, y unas orejitas de zorro aparecieron como buscando al impertinente que había estado a punto de despertar a su pelirrojo.

- Lo siento—susurró Hisashi, era difícil acostumbrase a que Rukawa se mantuviera despierto y el pelirrojo durmiera como cachorrito en sus brazos.


La casa apareció al final del camino, aunque decir casa era muy poco, se trataba de una hermosa edificación de cuatro pisos en estilo propio de los Alpes suizos, al detenerse los vehículos salieron varios sirvientes que de inmediato bajaron las maletas.


- Joven Sakuragi, todo está como pidió, serviremos en 20 minutos un refrigerio en el solarium—el joven patrón le sonrió y le besó en las mejillas.

- Gracias nani—la ama de llaves era una mujer de unos 65 años que él recordaba de pequeño y que la descubrir que se hacia cargo de esa casa, había sido como recuperar hermosos momentos de la niñez—bien todos adentro, sigan sus maletas que así sabrán cuales son sus cuartos, en 20 minutos en el solarium, al que le pregunten les indicará donde es…

- Vamos, gatito—dijo llevándole de la mano hacia las escaleras, pues sabía que su pelirrojo necesitaba un bañito y algunos mimos antes del refrigerio.


La repartición de las habitaciones, dejó a algunos muy contentos y a otros algo sorprendidos, como era de esperar Ayako y Haruko compartían un hermoso cuarto decorado con alegres colores, Akagi estaba en una habitación con Miyagi, Yohei y el profesor tenían habitaciones individuales, el gumdam en una gran habitación con tres camas, el resto del equipo estaba en habitaciones de tres camas, Mitsui y Kogure algo sonrojados descubrieron que les había tocado una sola habitación y para hacer mas comprometedora la situación con una hermosa cama matrimonial.


- Yo creo que se equivocó—susurró rojo como la grana Kogure que no se atrevía a mirar al rostro a Mitsui que rápidamente había cerrado la puerta—le diré a Sakura…

- Shisss, yo creo que es una muy buena idea, Kimy—susurró abrazándole y comenzando a besarle sensualmente el cuello—o acaso no te gusto…

- Dios, Hisashi, claro que me gustas—jadeó volteando a mirarle de frente y besándole apasionadamente.


- De que te ríes gatito hermoso—pregunto mientras le pasaba la esponja por los hombros, ambos metidos en la bañera con agua caliente.

- Recuerdas la habitación lila…esa de la gran cama con dosel—susurró apoyando más la espalda en el torso de su novio.

- Si, pensé que esa sería la nuestra pero…--nuevamente su pelirrojo rió—dime…

- La están ocupando Hisashi y Kiminobu—dijo riendo bajito—espero que vean los condones y lubricante que les deje en la mesa de luz…

- Eres…así que te la estás dando de cupido—le besó el cuello a la vez que sus manos le acariciaban la entre pierna haciendo gemir al pelirrojo—espero que prueben la resistencia de la cama tal como lo hicimos nosotros…

- Hablando de probar la cama—gimió como un ronroneo—vamos…

- Okey—segundos después caían entre caricias y besos en la amplia cama.

- Vaya, parece que no vendrán—dijo Akagi, al ver que las dos parejas pasados 30 minutos de estar en el solarium todos, aun no se aparecían.

- Jo. Jo. Jo. Obviamente, Akagi, obviamente—rió Anzai, que disfrutaba de su trozo de pastel—todos disfruten del día, mañana empezaremos los entrenamientos…jo, jo, jo.

 

Fin.

Espero que les agrade, como siempre, tengo una tendencia absoluta a los finales felices.

Mickaelle, vam_sethis@hotmail.com