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"Descubriendo
el amor"
Basado en Slam Dunk
By Mickaelle
Le vio dirigirse a las duchas, los puños apretados, el rostro contraido, odiaba
verle asi, no porque la furia pudiera arruinar la belleza masculina del rojo,
no, eso era imposible, no soportaba que la razon de su alteracion fuera
nuevamente Kaede, no bastaba con que fuera su pareja ya por tres meses, que le
tuviera y le gozara cada noche, tenia que coquetear con ese otro muchacho.
Salio del escondite y se dirijio tras el rojo, lo encontro duchandose, los ojos
cerrados, tan hermoso, perfecto en su musculatura, en la proporcion de su cuerpo
alto y esbelto, se le acerco y le puso la mano en el hombro, los preciosos ojos
oscuros le miraron, primero con furia y al segundo esta dessaaparecio por
completo reemplazada por dulzura y calidez:
- Sal de la ducha, vamos a mi casa, tengo una buena pelicula y esos fideos que
te gustan —Porpuso— vamos no quiero estar solo...
- Vamos—dijo
siguiendo a Terry, siempre ese chico tenía la virtud de tranquilizarle,
le miraba y toda inquietud o furia desaparecía.
Caminaron
en silencio, la casa de Terry estaba cerca de la secundaria, al entrar, éste le
indico que se sentara y encendiera la televisión, mientras se fue a la cocina
por los fideos, sodas y otras cosas más, pues conocía el voraz apetito del
rojo:
- Come,
pondré la película—de dejó la bandeja frente a él y coloco la película,
había descubierto que Hanamichi era un romántico, así que le tenía un clásico,
se sentó al lado del chico y se concentró en la película, o lo intentó, por
que el tenerle tan cerca le afectaba, sentía el aroma de su loción, el compás
de su respiración, la tibieza que emanaba de su cuerpo, demonios, era una
verdadera tortura. Hizo el amago de pararse pero la mano de Hanamichi se lo
impidió—Um.
- Se
siente bien estar a tu lado—dijo entrecortado, pero totalmente sincero, los
hermosos ojos miel destellaron o al
menos así le pareció, y en
segundos esos labios tersos se
unieron a los suyos y exploraron un beso, tímido al principio, como solicitando
autorizaron, y al percibir que él se estremecía y le dejaba hacer, esa boca se
hizo mas osada, la lengua toco y se enrosco a la suya, las manos acariciaban
torso y cuello, y de su pecho escapaban gemidos de placer, todo era una
avalancha de sensaciones y sentimientos confusos, entre mezclados, pero, era
Terry, Terry el que le besaba y acariciaba, el que susurraba palabras de amor y
descubrió que no quería que
parara, no, siempre era Terry—Terry…
- Me
detendré si lo pides—dijo buscando la mirada de Hana y encontrando esos ojos
oscuros y profundos casi cautivados por los suyos—Hanamichi, dime…
- Sigue,
quiero que sigas—susurró a la vez que besaba y abrazaba estremecido.
- Hanamichi—susurró
a la vez que le hacia el amor.
La
sensación que le embargaba era deliciosa, tan plena, ahí acurrucado en los
brazos de Terry, sin dolor, sin ansiedad, solo placer y el ritmo acompasado de
la respiración del bello durmiente, se quedaría así toda una vida, sí, toda
una vida.
- Hanamichi,
aun duermes—musitó enredando sus dedos en los cabellos rojos.
- Estoy
despierto—dijo entrelazando sus dedos con los de Terry y llevando la mano a
sus labios para besarla—saldré unos 15 minutos, no te levantes—al decir
esto dejó la cama y comenzó a vestirse, mientras Terry temblando ocultó el
rostro en la almohada, al verle así se inclinó hacia él y obligándole a
alzar el rostro le besó—vuelvo en unos minutos…
- Ok—musitó,
aunque estaba seguro que ya no volvería, en cuando estuviera frente a Kaede, su
hermoso rojo olvidaría que él le amaba y ya no regresaría.
Salió
y salvó la distancia entre la casa de Terry y la de Kaede corriendo, tenía
llave así que no golpeó, entró al ver
en la sala las ropas tiradas supo lo que se encontraría en la recámara,
pero no le dolió, no, sintió alivio, hasta cierto punto placer, entró y los
dos chicos que descansaban en la cama dieron un salto.
- No
es necesario que te levantes, vengo por mis cosas—dijo con tranquilidad, abrió
el closet y sacó su bolso, metió en él unas camisetas, un par de jeans y algo
de ropa interior, poco, en realidad nunca se había llevado muchas cosas al
departamento de Kaede, entró al baño, sacó sus cosas y salió, ahí en la
habitación estaba un Kaede ya vestido más pálido de los habitual, y un
sonrojado Akira—si se me queda algo me lo pasas en los entrenamientos, ok,
bye.
- Hanamichi,
por favor, hablemos, no te vayas—pidió con voz suplicante, sintiendo que
dentro de si crecía una horrible sensación de vació—Hanamichi yo te amo…
- Quizás
sea así, pero descubrí que yo ya no te amo a ti—dijo con simpleza y salió,
volviendo a correr para llegar lo más rápido posible con Terry, se recriminó
mentalmente por no haber tomado las llaves, así que tocó el timbre, lo hizo
dos o tres veces y ya estaba desesperando cuando la puerta se abrió y ahí
tenia el precioso rostro de Terry congestionado por el llanto—te amo, deja de
llorar.
- Hanamichi—sintió
que las rodillas se le doblaban pero en un segundo estaba entre los brazos del
pelirrojo y sentía su boca inundada por la
caricia de esos labios—te amo…
Fin
{Increíble
esta es primera vez que me sale un fics corto, que extraño, debo estar
enfermo…no creo, jejejejejejeje, debe ser que como se que a la mayoría de las
chicas de aquí no les gusta la pareja Hana-ru , pues les separé.
También
creo que exploraré la tercera
parte,, con lo que sigue en la vida de Rukawa…}
Ummm
si alguien quiere matarme, pues que se tome la molestia de preguntar mi mail a
las princesas de la pagina.
Mick.