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La deuda "
Basado en Slam Dunk de Takehiko Inoue
Fan Fic Yaoi
RuHana
By Itzukiai
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Era un día como cualquiera... como otro y, sin embargo, distinto...
Rukawa salió del gimnasio ultimo, como cada día... Se había quedado a practicar hasta tarde... Jugaba hasta que su cuerpo le reclamaba un merecido descanso... entonces tenia que parar... y odiaba eso, no podía entender como una persona torpe y tonta como el Do`ahou podía aguantar horas y horas practicando, casi sin cansarse, sin que su maldito cuerpo le pidiera parar y el... no podía...
El no era así... para su desgracia, por más bueno que fuera como jugador la resistencia no era una de sus cualidades...
Con el cabello mojado por la ducha, el bolso al hombro emprendió por fin el regreso a su casa. Serian como las ocho de la noche, aun era temprano y a pesar de eso no veía la hora de llegar, él estomago le gruñía de hambre...
A decir verdad si había algo también diferente, su bicicleta, además, estaba rota lo que lo obligaba a volverse por el parque y a pie...
Casi sonámbulo por el cansancio y el sueño camino por los pasajes de piedras que lo conducían a su casa... esos que conocía tan bien y por los que transitaba cada mañana cuando practicaba muy temprano...
Entonces un ruido lo
saco de sus pensamientos, un quejido... es mas, un quejido conocido... Sus ojos
azules recorrieron el lugar en busca de la voz que conocía bien... Giro sobre
sus pies mirando hacia una gran arce rojo que estaba a unos metros del camino...
El árbol ocultaba una figura masculina que se sostenía lastimosamente, rodeado
por cuatro personas se burlaban de el golpeándolo... Se acerco un poco para ver
que pasaba y abrió sus ojos como platos al reconocer entre esos extraños
personajes la figura del pelirrojo...
- Ya sabes estúpido... - Le
grito al pelirrojo el que tenia aspecto de líder... - Mejor que me tengas
eso en dos días si no quieres que te vaya peor... - Le dijo azotándolo
contra el árbol, haciendo remecer toda su espalda.
Un fuerte quejido de dolor brota de sus labios aterrados, entonces con miedo vio
el resplandor metálico de una navaja que brillaba alumbrada por la noche...
Rukawa tembló... esos matones no se andaban con chiquitas... Entonces vio como
se alejaban de el a la vez que el pelirrojo caía de rodillas sobre el césped,
sosteniéndose la mejilla con fuerza.
Cuando ellos se
retiraron, se acerco con rapidez al pelirrojo. Sakuragi aun estaba de rodillas y
se sostenía contra el tronco a la vez que un hilo grueso de sangre resbalaba
por su mejilla mojando su remera azul... Esto lo asusto
- ¿Do`ahou?... - Llamo
algo asustado - ¿Estas bien? -
Hana reconoció enseguida la voz de su compañero y se puso muy nervioso,
reuniendo valor de no sabia donde le dijo con voz clara y fuerte
- Hai... -
Asintió levemente - Vete Kitsune... mis problemas no te incumben - Grito
aun sin mirarlo con sus ojos puestos en las zapatillas blancas y rojas de su
compañero
Sin embargo, el no se dio por aludido, dejo caer el bolso cerca de la reja vez
que lo sostenía del brazo para ayudarlo a sentarse contra el tronco grueso del
Arce... Le llamo la atención el sentir las manos de Hana que se sostenían
temerosas de su brazo hasta apoyar su espalada contra el árbol...
Se sorprendió hasta las pestañas al ver el cuerpo del pelirrojo... Lo habían golpeado... pero no eran los golpes de siempre... esta vez parecía que le habían dado con algo mas que un puño. Una verdadera paliza... Tenia sangre en tantas partes de la cara que estaba casi toda teñida de un rojo furioso... Se asusto
Sakuragi parecía estar en estado de Shock... casi no hablaba y ni siquiera pudo darse cuenta que su enemigo estaba poniendo su propio pañuelo sobre su mejilla con el fin de detener la hemorragia, entonces no supo mas y cayo desmayado en el piso...
Rukawa preocupado lo asistió, intento despertarlo en vano... Su cabeza no podía terminar de razonar una respuesta obvia pero no podía dejarlo allí... menos así de lastimado... por mas odio o fastidio que el pelirrojo le causara el no era un desalmado para dejarlo en ese estado.
Como pudo lo cargo en brazos. Era pesado, no podía evitar sentirse cansado... él pesaba y mucho, aparte era como un gran peso muerto sobre su espalda... Los brazos del pelirrojo colgaban a los lados y su cabeza se apoyaba en el hombro de Rukawa. El joven de ojos fríos se sentía confundido... agobiado... una extraña sensación placentera le llegaba al sentir la cálida respiración del pelirrojo en su cuello
Llego a su casa y lo sentó contra la pared, seguía inconsciente, casi no sabia porque lo estaba ayudando... Abrió la puerta y prendió la luz, dejo sus cosas y por fin lo cargo nuevamente hasta dejarlo caer en su cama...
Fue al baño y luego de una rato regreso cargando un bowl con agua y varios objetos que provenían de un botiquín...
Su casa no era muy grande pero si limpia y ordenada, vivía solo así que debía procurar cuidarla para no tener mucho trabajo. Tenia una cama grande, le gustaba desparramarse en ella así que le fascinaba tener esa cama para el solo...
Se acerco al
pelirrojo y con cuidado le quito la ropa, hasta dejarlo solo con sus bóxers. La
vista de su cuerpo lo inquieto... tenia tantos golpes y moretones que no sabia
por donde empezar a curarlo...
" Dios mío, este estúpido si que es resistente" -Se
dijo al ver las heridas. Con sumo cuidado limpio su rostro y todos los rasgos de
sangre que tenia, en algunos lados limpio y en otros desinfecto, simplemente no
sabia porque estaba ayudando a ese cretino desagradecido pero, sin embargo, lo
hacia...
Cuando por fin termino lo dejo en la cama y lo cubrió con las mantas, entonces
se fue al living y se dejo caer rendido en el sofá... estaba muy cansado y
debía descansar...
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La mañana
siguiente Sakuragi sintió que alguien lo zamarreaba, se tapo la cabeza con la
almohada y gruño molesto, estaba cansado y le dolía todo el cuerpo, la cabeza
apenas le daba para pensar, entonces una aroma a tostadas y café recién hecho
lo despertó... ¿Cómo? Si él vivía solo, nadie podía estar cocinando...
Abrió los ojos sobresaltado para descubrir que esa... No era su casa. Recorrió cada una de las paredes con singular interés, nada le indicaba donde estaba, No había fotos, ni cuadros solo una sencilla habitación de paredes muy blancas con escasos muebles en ella... También le llamo la atención que estuviera en una cama, y tan grande, por lo general acostumbraba a dormir en un futon...
Con impaciencia intento ponerse de pie y una punzada en el estomago lo hizo doblarse en dos... Tomo impulso nuevamente y logro trabajosamente ponerse de pie... Si que le habían dado una buena paliza, tenia que conseguir ese dinero a toda costa, si volvían a golpearlo así, no iba a contar el cuento, ni siquiera supo quien lo rescato y le curo las heridas...
Se percato que
estaba en ropa interior pero busco su ropa y no la encontró, así que de todas
formas camino hacia donde provenía ese olor tan delicioso... Entro en la cocina
solo para ver de espaldas a Rukawa... quien seguía preparando el café. Hana se
sorprendió hasta los huesos y quedo inmóvil, entonces se Rukawa giro y lo
vio...
- ¿Despertaste? -Pregunto amablemente, pero con un tono frío
- ¿Huhhhh?...
¿Esta es tu casa Zorro? -
Rukawa solo asintió con la cabeza indicándole con un gesto que se sentara
Hana aun estaba semidesnudo por lo que esta vez su compañero lo miro a sus
anchas, el pelirrojo seguía tan shockeado que apenas pudo notar la mirada
lasciva de su compañero...
- ¿Tu me trajiste? -Pregunto
bebiendo un sorbo de café con algo de duda
- Estabas desmayado... ¿Qué creías? No soy un desalmado para dejarte morir así... -Contesto de repente algo ofendido
- Exageras... no iba a morirme... -
- Eres un idiota...
¿Acaso no te das cuenta como te dejaron?
-Dijo enojado jalándolo del brazo rumbo al espejo -
Mírate tonto, tienes magulladuras y cortes en todo el cuerpo... ¿Y me dices
exagerado a mí?... ja... Realmente eres un Do`ahou -
Rukawa volvió a la cocina y le entrego la ropa cuidadosamente doblada,
dejándola sobre una mesa...
- Ahí tienes tu ropa limpia, la lave ayer porque tenia sangre, la camisa estaba
toda rota así que te puse una mía, te la regalo, ahí tienes la puerta si
quieres irte... Si prefieres desayunar, te espero en la cocina -Explico
enojado girando sus talones para volver a la cocina dejando a Hana aun frente al
espejo
Los ojos del pelirrojo recorrieron su cuerpo y se sintió culpable, Rukawa tenia
razón... por poco y no contaba el cuento y encima tenia ganas de bromear...
Lejos de los inquisidores ojos azules de su compañero tomo la camisa que él le
había regalado y la llevo a su rostro para oler el perfume... Olía a el... A
zorro... y eso le encantaba...
Con algo de trabajo se vistió. Estaba por irse, pero la conciencia no lo dejaba
en paz, así que camino hasta la cocina y se sentó enfrentándolo...
- Perdóname... Soy una bestia, gracias por haberme ayudado...
-La expresión de su compañero no había cambiado en lo absoluto pero de alguna
forma entendió que él a su forma lo perdonaba...
- ¿Cuánto dinero le debes? -Pregunto secamente una vez mas
- ................. Creo...... Creo que 500 dólares... -
- Eso es mucho dinero estúpido ¿Cómo te metiste en ese lío? -
- No te importa... - Protesto el pelirrojo enardecido entonces salió por la puerta dando un fuerte portazo...
- Si me importa... -Murmuro
el joven de ojos sesgados una vez que se fue pero el ya no podía oírle...
Con un bufido termino de vestirse para ir rápido hasta la escuela. Decidió no
preocuparse mas por él, si ese idiota buscaba que lo mataran no seria su
culpa... Pero, sin embargo, no podía dejar de pensar en él...
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Los días siguientes solo lo vio un par de veces, Hanamichi parecía desaparecer
después de los entrenamientos con una rapidez que seria la envidia de Miyagi...
Esa tarde volvió a cruzar el parque, de todas formas era la ruta mas corta a su
casa, al llegar a las canchas del medio del parque una figura conocida llamo su
atención...
Otra vez él...
El pelirrojo estaba sentado en el medio, con las piernas recogidas contra su pecho y los brazos abrazándolas, tenia el rostro suspendido con la vista fija en el aro... Iba a seguir su camino, él le había aclarado que no se metiera en sus cosas y, sin embargo, no pudo evitarlo... Sus pies lo llevaron hasta él...
Hana no se dio cuenta que Ru estaba allí, sus ojos estaban humedecidos y en su rostro se veían los surcos provocados por las lagrimas... El joven de ojos azules lo miro intrigado. Algo molestaba a su corazón... Lloraba... el pelirrojo lloraba...
Los labios le
temblaron ligeramente y las palabras se ahogaron en su garganta, entonces con
una tranquilidad que no supo siquiera de donde venia le hablo.
- Do’ahou... ¿Estas bien? -
El pelirrojo se puso de pie de inmediato y se enjuago las lagrimas con la manga
de su chaqueta, recupero su actitud altiva y con una fingida voz sobradora le
contesto
- Si... ¿Porque crees que estoy mal Kitsune? -
- Llorabas ¿No? -
- ................... -
- ¿Pagaste esa deuda? -
- No... -
- ¿Eres tonto o que?... Realmente no creí que fueras tan estúpido en el fondo... -Le dijo enojado
- ¡Teme Kitsune!... ¿A ti que demonios te importa? -
- ¡Me importa idiota!... y me gustaría saber en que cuernos te gastaste todo ese dinero... -Lo inquirió burlón, entonces el rostro de Hana cambio completamente
- En el funeral de
mi abuela, metido... -Le
dijo dándole un empujón contra la reja - ¿Qué querías? ¿Que la dejara
irse sin siquiera hacerle una despedida?
- Yo te presto esa cantidad... -
Hana se petrifico, jamás pensó que él le diría algo así, sus almendrados
ojos cafés se posaron en los de el para observarlo anonadado. La intensidad de
aquellos fríos ojos lo hizo sonrojarse con furia, entonces negó con la
cabeza...
- No... Gracias... no puedo aceptarlo -
- Vamos idiota que a la próxima te matan... -
- No... no puedo aceptar nada que venga de ti -
- ¿¿¿POR QUÉ NO, DEMONIOS??? - Su usual voz había cambiado de tono... ¿Acaso parecía preocupado?
- Porque no... ¿Acaso tu no tienes orgullo? -
- Si lo tengo tonto,
pero también tengo que vivir... ¿No te importa que en la próxima paliza te
quiebren una pierna o una mano?... No seas idiota, acéptalo -
Hana volvió a negar con la cabeza, y camino hacia la reja para apoyar su
espalda en ella... Ru lo miro por un momento, estaba enojado con el, no podía
ser tan idiota. Así que se acerco hasta el y con sus manos lo azoto contra la
fría reja. Entonces sin que el pelirrojo entendiera que demonios pasaba, poso
sus labios en él, lamiendo su cuello con deseo...
Hana sintió un
escalofrío en todo el cuerpo, la lengua cálida resbalo por su cuello
sensualmente en un vaivén mágico y al llegar a la oreja le dio un suave
mordisco que logro excitarlo por completo... su mano libre vago hacia su
pantalón y casi si permiso se poso sobre su sexo por encima de la ropa,
dándole un ligero apretón que hizo al pelirrojo gemir nervioso... Con palabras
sensuales le murmuro una propuesta
- ¿Y si te los doy a modo de pago? -
Hana se espanto y sacando fuerzas de la nada le dio un empujón fuerte
apartándolo por completo de el
- ¿¿¿¿¿QUEEEEEE?????? -
- ...................... -
- ¡MALDITO
ZORRO!... ¡Que crees que soy!... eres un... ¡Dios!... lo único que me
faltaba... un pervertido -
Rukawa apenas hizo caso a sus palabras y se puso de pie rápidamente solo para
observar las mejillas rojas de Hana y su cuerpo que evidenciaba no haber pasado
desapercibida la atrevida caricia. Se acomodo la ropa sacudiéndose la tierra y
lo miro de reojo a través de sus cabellos renegridos
- No me importa lo que creas... Ya que no quieres que te lo preste te lo daré
como pago... te diré que es muy buen pago para una vez... pero contigo haré
una excepción... -
- Hahahahahahahahaha... -Estallo Hanamichi en ruidosas carcajadas que sonaron mas bien falsas... - ¿Parece que pagas por sexo muy seguido, ne Kitsune pervertido? -Le dijo con ironía solo para ver la cara de su compañero ponerse roja de vergüenza...
- Eso es algo que no pienso discutir contigo... -
- Jajajajajaja...
¿Y que te gusta zorro?... ¿Meterla? ¿O que te la metan? -
La cara del joven de ojos azules viro a una fuerza desconocida en el y de pronto
un puñetazo se estrello en el rostro de Hanamichi haciéndole sangrar el labio
superior...
Echo una furia
Rukawa tomo el bolso y se lo echo en los hombros, entonces comenzó a alejarse
pero de pronto se detuvo
- No debería ayudarte, pero si aun quieres... la propuesta sigue en pie, el
dinero es tuyo si lo deseas... -
Con rapidez se alejo de allí dejando al pelirrojo más confundido que nunca y
con una extraña sensación en el cuerpo...
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Era de noche. Ya estaba por ir a acostarse. Tenia puesta un pijama de chaqueta
abierta y unos pantalones que se acomodaban en sus caderas solo con la presión
de una cuerda... No llevaba ropa interior, le molestaba para dormir... Su
cabello azabache olía a shampoo de manzanas y aun estaba algo húmedo. Su piel
blanca resplandecía con el brillo de las lámparas de tungsteno...
Se sentía agobiado, un poco triste y apesadumbrado, todavía podía recordar las crueles y burlonas palabras del pelirrojo y le dolían... pero no importaba, en el fondo no eran mas que eso... burlas...
Suspiro lentamente mientras apoyo la cara contra el frío vidrio de su ventana...
Mas de una vez se había quedado hipnotizado observando las luces de la noche, sobre todo fijando su vista en un punto fijo de la oscuridad, mientras su cabeza divagaba acomodando todas sus ideas... Pero esa noche el punto fijo fue una cabellera rojiza que reconoció al instante... Su corazón se paralizo
Bajo las escaleras
con rapidez y sin mediar nada se acerco al pelirrojo... Con el rostro ruborizado
hasta la nariz Hana era incapaz de verle a los ojos
- Esteeee... yo...
- Balbuceo nervioso y avergonzado entonces una mano blanquecina se extendió
frente a el
- Ven... pasa... -Le
dijo Rukawa jalándolo hacia la puerta
Hana entro con los nervios acelerados... Era la única salida. Rukawa tenia
razón. La próxima podía pasarla muy mal, debía devolver ese dinero auque eso
implicara tener sexo con Rukawa... Y en el fondo era eso... Solo sexo... ¿O
no?...
El Kitsune no era muy adicto a las palabras y el maldito se veía sumamente sexy... Su piel expedía un aroma de mezclas de perfumes entre el jabón, el shampoo y el suavizante de la ropa brindándole un aroma exquisito... Su cabello húmedo pegado sobre su piel... La chaqueta abierta dejaba ver un pecho liso y de músculos bien formados, el pantalón apenas se sostenía en la cadera pegándose a su piel y demarcando sus nalgas redondas y su cola alta... Hana tembló... Su corazón latió con furia y la sangre subió a sus mejillas poniéndolas mas rojas que su pelo
Ru no vio esa mirada
que le hecho el pelirrojo entonces tomo un sobre y con suavidad se lo
extendió...
- Guárdalo y no lo pierdas
- Le dijo seriamente
- ...............- El pelirrojo abrió el sobre y vio cinco billetes de 100 dólares
- Esta completo -Dijo ofuscado ante la desconfianza
- Lo sé... solo que... no sabia que era... ¿Oye Kitsune?... yo... -
- Esto muere acá, nadie lo sabrá -Contesto adivinado su pensamiento
- ¿De donde sacas tanto dinero Kitsune?... -
- Mi familia tiene
de sobra... y yo no llego a gastar mi mensualidad... -
Rukawa desapareció en la cocina. El pelirrojo miro la puerta casi con
desesperación... Podía huir... ¿Quién podría culparlo? La tentación era
grande, nunca había hecho el amor con una mujer, mucho menos con un hombre...
y, sin embargo, algo lo paralizaba pegándolo al sillón...
Cuando Rukawa
regreso se sorprendió de verle allí, sinceramente pensó que él saldría
corriendo, es mas estaba resignado a ello y, en cambio ahí estaba, asustado
como un cachorrito pero aun inmóvil en el sillón... Le extendió un vaso de
jugo fresco de naranja
- Toma -Le
dijo suavemente - ¿Tienes hambre Do`ahou? ¿Quieres comer algo? - La voz
era amable y Hana no entendía porque...
Si que tenia hambre, no había comido desde no sabia que hora, ¿Quién podría
recordarlo? Asintió con la cabeza y el zorro desapareció una vez mas en la
cocina...
Una vez mas sus ojos se posaron en la tentadora puerta, sin embargo, la molestia
de aun aquella paliza volvió a detenerlo, necesitaba el dinero y el era todo
menos un cretino aprovechado. Sus pensamientos se disiparon cuando un sándwich
completo apareció delante sus ojos... la vista en unos pies descalzos lo puso
aun más nervioso entonces lo vio alejarse y sentarse en el sillón enfrente de
él...
Quería hablar y, sin embargo, las palabras se negaban a salir de su boca... Rukawa descansaba desparramado en el sillón mientras pasaba insistentemente los canales de la TV con el control remoto... comió con voracidad pero no podía hablar... Cuando termino, examino a su compañero de equipo con singular interés...
Entendió porque Haruko y todas las demás se desvivían por el... Sencillamente era hermoso, su rostro era la perfección caminante.
sintió que el
cuerpo le ardía y entonces giro bruscamente el rostro apartándolo de el
- ¿Quieres mas?
-Pregunto de repente a lo que el pelirrojo negó con la cabeza...
- ¿Por qué quieres hacer esto? -Inquirió Sakuragi
- ¿Aceptarías mi dinero de otra forma? -
- No... -
- ¿Contesta eso tu pregunta? -
- ¿Porque Sexo?
- Porque me gustas... -Le dejo caer clavándole la fría mirada de tal forma que Hanamichi tembló involuntariamente
- No sabia que te gustaran los hombres... - Deslizo Hana pero esta vez en forma seca, sin burla
- No todos... solo
tu -
Los labios de Hana temblaron, los nervios lo traicionaban... el temor se
reflejaba en los ojos almendrados aun mas cuando su compañero llego hasta el y
le extendió la mano sin palabras...
Hana la tomo a sabiendas que no podía negarse entonces lo llevo hasta su dormitorio...
Había una luz tenue dentro, una suave música se escuchaba en el ambiente. La cama era grande... el ya la conocía porque había dormido en ella el día de la golpiza. Con suavidad Ru lo llevo hasta el borde de la cama y una vez allí, con la habilidad que lo caracterizaba empezó a desabrocharle los botones de la chaqueta de la escuela.
Hanamichi estaba en estado de Shock, ¿Como moverse si su cuerpo temblaba con furia? De repente sintió unas manos cálidas que lo acarician por encima de la remera... para segundos después verse despojada de ella... Rukawa bajo sus manos y desabrocho el cinturón y el botón que prendía el pantalón... El pelirrojo sintió un temor que inundo su alma dejándolo fuera de toda lógica, solo volvió a la tierra cuando sintió que lo tumbaban en la cama aun con el pantalón puesto...
Rukawa se sentó
sobre su cadera, con la piernas una a cada lado... Con una mano recorría todo
su pecho acariciándolo, Hanamichi volteo la cara sumamente avergonzado...
quería esconderla en la funda blanca de la almohada para que Rukawa no se diera
cuenta...
Aun en la misma posición, su compañero se quito también la chaqueta del
pijama para quedar los dos iguales... Luego se tendió sobre él...
- Tranquilízate Do`ahou... -Le susurro casi al oído - Puede y hasta
lo disfrutes... -
¿Qué cosa mas loca y delirante estaba diciendo ese cretino? ¿Qué lo
disfrutaría? Si el no era un maldito homosexual...
A pesar de eso, tuvo que ahogar el gemido al sentir la lengua zorruna recorriendo su pecho, trazando pequeños círculos alrededor de los pezones, ahora, sumamente sensibles a las caricias... deslizándose por su esternón y sus costillas...
Ahora sentía la
lengua en su cuello, recorriéndolo en su extensión para terminar en su oído
con un suave murmullo placentero...
- Me gustas Hanamichi... Me gustas mucho... Te deseo... -
Sus labios vagaban por su piel... sentía que su corazón le latía con
violencia y cuando un ardor subió por cuerpo hasta llegar a su rostro, Rukawa
le estaba dando pequeños besos por su cara hasta por fin llegar a su boca...
Hasta ese momento Hanamichi se había aguantado los gemidos... pero ya no
aguantaba mas... Un gemido placentero escapo de sus labios permitiéndole a
Rukawa introducir su lengua en su boca...
Se sintió prácticamente violado, aquella lengua recorría su boca con sensual maestría, provocándolo... incitándolo... poniéndolo nervioso y más cuando se encontró a sí mismo devolviendo el beso con igual intensidad, deseando a aquella boca tanto como esa deseaba la suya...
Ru tuvo que romper el beso minutos después por falta de aire, no sin antes sonreír espontáneamente ante el aspecto que tenia el Do`ahou completamente a su merced... Aquel altivo joven parecía arcilla en sus dedos... y eso lo excitaba aun más...
El cabello rojo lucia revuelto al calor de la pasión, los labios morados por la intensidad del beso, sus mejillas sonrojadas, su cuerpo temblando pero esta vez de placer... El camino de besos marcados en su piel, levemente enrojecida, cubierta por un sudor que la había brillar... Sus pezones erectos evidenciaban su excitación... eso y el prominente bulto que se dejaba ver a través de la gruesa tela negra del pantalón del uniforme.
Sin mas, Rukawa se
lo quito junto con los boxers, dejándolo completamente desnudo... El pelirrojo
se atemorizo al sentirse totalmente desvalido... sin embargo, Rukawa tenia
razón... había empezado a disfrutarlo...
"No" Se dijo a sí mismo "es solo sexo... nada
mas"
Ese pensamiento era el que tenia que reinar en su mente... Pero en cambio su
cuerpo y su corazón estaban traicionándolo...
Con la misma
celeridad que le quito el pantalón sintió unos labios exhalando cálidamente
cerca de su intimidad, no supo mas, toda su racionalidad se fue al demonio al
momento que el Kitsune lamió su sexo... Un gemido violento escapo de sus labios
hasta ahora enmudecidos
- Ahhhhhh Kaede... -
El corazón de Rukawa se paralizo... ¿Lo había llamado por su nombre?...
Sonrió... tenia razón él estaba disfrutándolo...
Con absoluta concentración siguió su cometido sintiendo ahora si las manos del
pelirrojo acariciando su cabeza impensadamente... Sabia bien que el pelirrojo
cedería a sus impulsos reprimidos...
El liquido viscoso
amenazaba con salir en cualquier momento cuando Rukawa dejo de lamerlo solo para
acercarse a su boca y robarle ahora si un apasionado beso
- ¿Te gusta? -
- Mmmmmmsiiiii... -
- Di mi nombre... -Le susurro el joven de ojos azules acariciando suavemente su sexo
- Mmmmm Kaede... Ahhh -
- Tócame... -
Hana obedeció con cierto temor, deslizando su mano por el pantalón de pijama,
se sorprendió al sentir que su compañero estaba a punto de explotar
también... Todo el juego de sensualidad los había dejado a ambos con las
defensas bajas y los cuerpos ardiendo...
Su mano ingreso suavemente por el pantalón. Rukawa tembló y oculto su rostro en el cuello del pelirrojo, donde suspiro por la caricia...
La manos de Hanamichi jalaron de la cuerda que sostenía el pijama en desesperación por quitárselo... Unos minutos mas tarde logro despojarlo del pantalón quedando ahora si, ambos completamente desnudos... El corazón de Rukawa estaba acelerado como nunca, el sabia bien lo que sentía por el pelirrojo... Ese torpe y cretino se había robado su corazón desde hacia tiempo y tenerlo así, retorciéndose en sus brazos lo llevaba hacia las nubes... estaba feliz...
Ru tomo un frasquito con un liquido apenas opaco y antes de que el pelirrojo se diera cuenta, estaba preparándolo con sus dedos...
Hana se arqueo... dolía... la invasión dolía, pero su compañero trataba de mitigar su dolor besándolo suavemente...
Cuando entro en el
se hundió sobre la almohada... sentía que se desgarraba por dentro pero su
compañero detuvo el movimiento a la espera de que se calmara
- Lo siento... no puedo evitar que te duela... pero se te pasara... lo juro... -Las
palabras del Kitsune lo calmaron un poco... al parecer el sabia bien de lo que
hablaba...
El movimiento comenzó y también las caricias de su compañero sobre su sexo...
para cuando los movimientos se hicieron rápidos, su cuerpo pareció relajarse
un poco. Su sexo, ahora en expertas manos, temblaba a punto de explotar... Un
gemido ronco rugió de su garganta cuando sintió que su cuerpo se convulsionaba
sobre la cama solo para sentir el cuerpo de su compañero convulsionándose
dentro de él también...
Jadeantes se quedaron unos minutos así... luego Kaede se movió, retirándose delicadamente para no lastimarlo mas, dejándose caer al lado del pelirrojo...
Hanamichi se sentía
avergonzado aun, ni siquiera sabia como actuar ahora... Como mirarle, como
hablarle... Una mano cálida lo rodeo por la cintura y la cabellera azabache se
apoyo sobre su acelerado pecho... Eso lo hizo sentir bien... protegido... Pero
cuando Hana menos lo esperaba unas palabras secas y dichas sin pensar lo
devolvieron a la realidad...
- Te aseguro que valieron la pena los quinientos dólares -
Hana se sintió usado... como un objeto y tuvo que bajar de la nube donde el lo
había llevado... No iba admitirlo en frente de el, pero la había pasado
estupendamente bien... Se había sentido muy bien, a pesar del dolor que le
estaba molestando en ese momento...
Intento ponerse de
pie para irse, pero su compañero lo tenia entrelazado con sus piernas y yacía
dormido acurrucado contra su piel... Sakuragi se sintió triste... no quería
perder ese calor así que se quedo ahí... Quieto... hasta que el sueño por fin
lo venció...
dddddddddddddddddddddddddddddddd
A la mañana siguiente Hanamichi despertó con el alba, con mucho cuidado se
separo de su compañero... Se puso de pie con dificultad, las piernas le
temblaron... aun le dolía todo pero se sobrepuso a la molestia tomado su ropa y
alejándose de allí sin hacer el menor ruido.
Antes de salir de la habitación hecho un vistazo a su compañero y este dormía
placidamente... El cabello revuelto, las largas y sedosas pestañas resaltando
contra su blanca piel, su escultural cuerpo, aun desnudo, estaba enredado en la
sabana, sus finos labios ligeramente rosados...
Hana se llevo las
manos a los labios... casi podía sentir aquella boca explorando la suya... Se
ruborizo y salió rápidamente de allí.
Una vez vestido estaba abrochando uno a uno los botones de la chaqueta cuando el
ruido de un papel estrujándose en su bolsillo llamo su atención.
Metió la mano y
extrajo un sobre de dentro de el. Sus ojos lo reconocieron de inmediato
llenándose de lagrimas, entonces se encamino hacia la puerta para abrirla y
salir por ella rápidamente...
Corrió a toda velocidad, cruzando por el parque hasta detenerse en la misma
cancha donde había estado la noche anterior...
Allí cayo de
rodillas, rompiendo en gruesas lagrimas de amargura, diciéndose una y otra vez
a modo de reproche
- Soy un estúpido... un real y completo estúpido... -
Y Se abrazo a su cuerpo una vez mas esperando lo peor...
Lejos de allí, en casa de Rukawa, sobre la mesa del living yacía un sobre
blanco, cerrado, con tan solo unas palabras garabateadas en el...
"Gracias... pero lo siento Kaede... no puedo aceptarlo"
Mientras Rukawa dormía sin saber... Hanamichi esperaba su destino aun sentado
en el parque...
ddddddd FIN?????
ddddddd
NdeA: Uffff ¿Que costumbre! cada vez que quiero hacer un Minific me sale
larrrrrgo... Gomennn -_-
Imagino que debe haber un montón de personas odiándome por este final, pero como dije los finales abiertos pueden hacer que cada uno imagine como los dejaría (aunque en particular me gustan los finales felices)
Este fic esta dedicado
para Alex, no solo porque me hizo uno que me pareció increíble, si no
porque ella es una muy linda persona pese a que la conozco hace poquito... ^___^
Amiga, Ojala que te guste esta historia que te la dedico especialmente para vos
Lo de siempre, quejas, reclamos, tomatazos, gritos, insultos o lo que quieras