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"EL PLACER DE UNA NOCHE"
RuHana-HanaRu
By Alex

Nota de la webmaster: Este bellisimo fic me lo dedico Alex, así que creí prudente ponerlo tal cual ella me lo mando, no solo porque me encanta el fondo si no porque me enorgullece que haya pensado en mi al hacerlo - GRACIAS MIL DULCE AMIGA

 

Un chico de ojos color castaños claros con su pelo rojizo caminaba una noche por la lluviosa ciudad de Kanawaga. Estaba deprimido y el lo sabía. Se hacía responsable en un ciento por ciento de haber perdido el partido contra Kainan. De no haber sido un estúpido pase todo hubiera sido perfecto, hubieran empatado y habrían estado en tiempo extra. Pero había un problema, el hubiera no existía. Era pasado y eso no se podía arreglar.

Sus ojos estaban hinchados, había llorado tanto y por tantos días. Caminaba con un rumbo fijo. Gimnasio de Shohoku. Quería entrar, quería estar ahí dentro, solo lamentándose por haber echo algo malo, algo indigno de un Tensai.

Entro hasta los vestidores tomando antes un balón de basket ball que había encontrado en la entrada del gimnasio. ¡Ah! Que pesadumbres mantenía en su orgullo dolido. Por el y únicamente por el habían perdido el maldito partido. No era justo, solo habían sido dos malditos puntos de diferencia, no más.

Cerro los ojos mientras abrazaba con fuerza el balón, el era su única compañía, la única que realmente deseaba en esos momentos. Pensó e indago en lo más profundo de su corazón. ¿Qué diablos había sucedido ahí? El se había equivocado irremediablemente pasándole el balón a uno del equipo de Kainan. En su desesperación por faltar escasos seis segundos busco la cabeza del gori, le arrojo el balón, pero no se percato que el tipo que lo estaba cubriendo llevaba el mismo corte que el capitán Akagi. ¡Ah! Maldito error fatal que les costo el partido. Una y mil veces baka por no haberse dado cuenta antes.

Apretó con más fuerza el balón. Había echo tantas cosas en ese partido, pero simplemente valieron sorbete. Como su querida Haruko le había dicho antes, había logrado su primer clavada en el partido, no había sido expulsado y había aprendido a tirar tiros libres. Y todo, todo echado a la basura porque había dado un mal pase.

Quería llorar. ¡Oh! Si que quería. Estaba deseoso por hacerlo. Sollozar con todas fuerzas, arrojarse la cabeza contra la pared una y mil veces, pero simplemente no podía. Con trabajos y había llegado al gimnasio, su estado simplemente no se lo permitía.

Abrió un poco los ojos y observo alrededor de el, las luces de los vestidores estaban completamente apagadas. Con la luminosidad de la luna veía un gran rastro de agua que había dejado al entrar. No le dio importancia. Pero alguien más si. La luz de los vestidores fue prendida repentinamente. El chico de ojos almendrados levanto la mirada, era el. Ese maldito zorro apestoso, seguramente se burlaría de el, le diría que era un do’ahou por haber mandado un mal pase. Esperaba los insultos del mundo, sin embargo no llego nada, más que indiferencia en sus palabras.

<¿Qué haces aquí, do’ahou?> eso fue todo. Tan tontas y viles palabras que le demostraron lastima. Maldito Kitsune del demonio, ¿Qué creía el muy imbécil? ¿Qué con eso le iba a evitar sufrimiento o algo así? Odiaba al desgraciado. ¡Oh! Claro que lo odiaba. Le daban ganas de estrangularlo.

Al ver salir su silueta el fue corriendo tras el. Quería partirle la cara al muy infeliz, decirle que no se burlara de el, que era un Tensai. Un momento ¿Tensai? Pero si el mismo sabía que su error no era digno de un Tensai, se había convertido en un pobre diablo que había fallado un pase.

Se paro en seco al observarlo. Entonces vinieron la sarta de tonterías de su boca. ¿Qué no podía quedarse callado el maldito? Cerrar esa bocota que tenía y listo. No, no podía. Tenía que decirle todo, ¿No es  verdad? Tenía que fastidiarle el ánimo y la vida en esos momentos, una y mil veces más era el juego de siempre. ¿Qué el idiota ese no tenía a otro estúpido a quién molestar? No, al parecer el era el único pendejo que se dejaba.

Lo miro detenidamente, esos ojos azules como zorro que tanto detestaba, sus movimientos gatunos que tanto odiaba. Todo de el le parecía simplemente insulso, simple, indigno de ver. El maldito era un bastardo, un hijo de perra que odiaba con toda su alma. Era el tipo que le fastidiaba la vida entera, el tiempo completo. ¿No sabía otro juego? No.

<Tu crees> comenzó a decir ese tipo que tanto odiaba <¿Qué hemos perdido por tu culpa?> pregunto con indiferencia en sus palabras.

Hana lo observo. ¿Qué diablos quería decir con eso? Claro que habían perdido por su culpa. ¿Qué no se daba cuenta? ¿Apenas le había caído el veinte? O ¿Lo hacía para fastidiarlo más de lo que ya estaba?.

Trago saliva. ¿Contestar o no a esa maldita pregunta?. ¿Golpear al maldito idiota ahora o más tarde?. Lo miro furioso. Estaba enojado y el kitsune lo sabía. El hijo de perra se estaba aprovechando de el, lo estaba molestando en lo que más le calaba en esos momentos. No quería lastima pero tampoco quería que se lo recordasen, era algo que ya sabía, que tenía muy presente. ¿por qué tenía que ir al gimnasio a encontrarse con ese estúpido? ¿Por qué mejor no se fue a un lugar más apropiado?

<Fue mi culpa.....> dijo con tono más o menos elevado, pero su voz era pastosa.

Kaede lo miro. Pobre estúpido que no sabía lo que significaba para el realmente. El muy torpe creía que había sido su culpa, cuando en realidad había sido la suya. ¡Ah! Cuanto se lamentaba no haber podido aguantar hasta el final. Tantas horas de entrenamiento al día y no había podido aguantar tres minutos más al final.

Hizo su mano un puño. Quería golpear a ese maldito torpe que no hacía otra cosa más que lamentarse porque según el había sido su culpa. Mordió su labio inferior. Las imágenes comenzaron a recorrerle la mente. Un pase, el ultimo pase fue de el, gracias a ese do’ahou logro hacer su ultima canasta en el partido. ¿Por qué? ¿Por qué diablos había tenido que ser así? ¿Por qué no fue del capitán, Mitsui, Ryota? ¿Por qué de el? Lo peor de todo es que tenía que aceptar que fue magnifico, fue perfecto como obtuvo el balón, como llego a sus manos con la velocidad exacta, de tal forma que al tocar el balón no le doliera el roce del cuero con la piel de su mano como tantas veces había ocurrido. Fue simplemente genial. Y lo había echo por el, esa canasta, magnifica canasta la había logrado gracias a el.

Lo tenía que reconocer. Ese estúpido do’ahou era indispensable para el equipo. El no fue tan indispensable como el,. O ¿si?. En el primer tiempo logro tantos puntos como el balón fue a caer en sus manos, pero y después ¿Qué?. El segundo tiempo fue difícil, bastante duro, y ahí había estado ese pelirrojo con su carcajada de tensai y diciendo palabrería y media para robar balones, encestar esos tiros libres, y luego....... ¿Qué más? Tenía que aceptarlo, era un jugador casi perfecto que llevaba solo tres meses, solo eso tres meses.

La envidia lo embargo rápidamente. Solo eran tres malditos y jodidos meses. ¿Por qué? El había logrado lo que el no pudo. Con tanto correr, saltar, robar balones, etc, todo lo que había echo en el partido, ¡El! Al final del partido quedaba con más ganas, con fuerzas para seguir adelante. Su fuerza física era increíble. Resistencia. El logro resistir lo que su cuerpo delgado y blanco no pudo, llegar hasta el final.

¿Cómo era posible? Era un principiante. El llevaba años jugando ese deporte. Las tardes enteras se las pasaba entrenando en el parque o en el gimnasio. El era constante, sus jugadas eran perfectas. ¿Y las del do’ahou? ¿Cómo eran las jugadas del do’ahou? Eran torpes, cierto, pero solo al principio. Había aprendido rápidamente lo que era una finta, había logrado esquivar más de una vez el cuerpo de Maki, había logrado defender el tablero cuando Akagi salió lastimado de la cancha. Lo había echo bien. Perfectamente bien para ser solo un estúpido do’ahou que jugaba basket ball para agradarle a una chiquilla estúpida, que para rematar estaba enamorada de su persona.

Celos. Los celos lo invadieron. ¡Ah! Maldito hijo de puta, jugaba perfecto. Era un verdadero Tensai. Maldita y mil veces maldita su suerte. No podía creerlo. No quería.

Miro sus ojos almendrados, estaban perdidos, idiotizados. Al principio no supo porque, pero al hablar se dio cuenta. Era increíble que todavía podía hacer eso y estar fresco como lechuga. Lo miro más de una vez, con odio, rencor, celos, todo en conjunto. Quería decir algo doliente, quería aferrarle la camiseta de perdedor más de una vez, pero ¿Cómo? Si el mismo se consideraba uno del equipo de los perdedores.

<Eres un estúpido> respondió al fin después de observarlo varios minutos en silencio. Después de lamentarse por si mismo, por ser ese tipo que tanto detestaba, un perdedor. O al menos eso es lo que el quería creer.

<Perdimos por mi culpa> concluyo.

Hanamichi lo miro desconcertado. ¿Era ciego o qué? No se había dado cuenta ese imbécil que el que dio el mal pase fue el y no ese tipo odioso y apestoso con ojos de zorro y mirada fría y helada.

<Perdimos porque yo no llegue al final. Los errores que cometí fueron la causa por la que perdimos. No fueron los tuyos, fueron los míos>

Los ojos castaños claros del pelirrojo lo miraron con furia. El desgraciado, maldito perro lo estaba minimizando. En pocas palabras, su trabajo no contaba para nada. Todo lo había echo el, según sus propias palabras, y el no entraba.

<Eres un hijo de puta maldito Kitsune....> mascullo mientras su puño tomaba movimiento, quería estrellarlo en su geta, quería partirle la cara ¡Ya! Dejarlo inconsciente y patearlo una y otra vez.

<Yo no cuento, imbécil, crees ¿Qué yo no hice nada? Mi participación fue nula para ti, ¿Cierto?> El chico de ojos azules asintió. ¿Qué comía que adivinaba? O al menos eso era lo que le quería hacer creer.

<Pongámoslo de esta manera. Fuiste algo no previsto> los ojos llenos de furia del pelirrojo hicieron que los escalofríos le calaran hasta lo más hondo de su cuerpo. Esa mirada, llena de odio. Sintió miedo al ver sus ojos, pero lo había dicho ya, ¿Qué mas daba si lo golpeaba o no? Al final, eso era lo que el estaba buscando, sentir la zarandeada de golpes que ese torpe estaba dispuesto a sonrojarle por haberle dicho esas cosas despreciativas, que  al final el mismo sabía que no eran ciertas.

<¡Grrrrrrrrrrrrrrrr! Kitsune maldito.....> Su puño se acerco a su rostro, lo más cerca, pero simplemente no dio en el blanco.

<Torpe> susurro mientras le daba un golpe en la mejilla. Suave pero directo. Quería comprobar si en verdad ese idiota no estaba en sus cincos sentidos, y al parecer acertó. <Estas borracho....> susurro mientras veía una pequeña botella sobresalir del bolsillo del pelirrojo.<En verdad eres un do’ahou> musito mientras tomaba la botella de su bolsillo.

<Maldito imbécil, deja, es mío> Los ojos castaños claros observaron el ágil movimiento del zorro. El maldito le había robado el licor como si fuera el robo de un balón. Cuanta agilidad traía escondida ese idiota. ¡Grrrrrr! Le enfadaba pensar que en efecto ese kitsune tenía talento, que hasta cierto punto sus palabras eran ciertas. Si el hubiera estado hasta el final del partido, quizás le habría pasado el balón a el, y entonces la jugada hubiera sido otra y el resultado por su puesto otro.

Miro como el kitsune giraba la tapa de la botella. ¿Qué pretendía hacer? ¿Tirarla? ¿O acaso quería......?. Se quedo perplejo al observar como la boca de la botella de sake iban a parar a los labios del zorro. No había tomado un sorbo, sino un buen trago. Por la expresión en su rostro adivino que le había quemado la garganta, significaba que jamás había bebido en su vida. Pero, ¿Y eso qué le importaba a el?

Sorbo tras sorbo, trago tras trago, fue lo que observo Hana durante más de cinco minutos. Ese idiota se estaba emborrachando con su botella. La tenía más o menos llena y el imbécil le había bajado hasta la mitad.

<Dame eso idiota....> dijo mientras le quitaba la botella de las manos <si quieres una ve y cómprate una, esta es mía> Los ojos de Kaede lo  miraron furiosos, dagas helantes fue lo que laceraron su cuerpo con esa mirada.

Hana bebió un trago grande. No quería convidarle de la botella. ¿Por qué? Si era de el. Otro sorbo más grande aún que el anterior fue a parar a su estomago. Le hizo estragos el tomar tan rápido, sintió su cuerpo marearse en dos segundos, el tampoco era un experto bebedor, al contrario, siempre se emborrachaba con un pequeño vasito de treinta mililitros de sake. Quedaba tendido en la casa de Youhei o de algún otro de su gundam siempre que tomaban sake u otra bebida alcohólica. Y ya, para esos momentos llevaba más de cincuenta mililitros.

Rukawa lo miro. Quería la botella. Quería la bebida que lo perdiese y se olvidara de sus celos, rencores y fracasos. Al menos por esos momentos. Lo miro consternado. ¿Ese idiota estaba mareado? Sus movimientos eran torpes al tratar de esquivar su mano. Finalmente, lo tomo por el cuello de su playera, lo dejo estático unos cuantos momentos, lo suficientes como para arrebatarle el licor de sus manos.

<¡Es.... es..... es.... mí...o.....!> exclamo el pelirrojo con dificultad. <Yo.... lo... qui...e...ro.....> Kaede lo miro codiciosamente. Se llevo la botella a la boca y bebió un sorbo más grande que el de Sakuragi.

Un fuerte mareo le sobrevino después de eso. La sacudida de emociones recorrieron su cuerpo. Esa cosa, como se llamase, o lo que fuese, lo estaba exacerbando, dejándolo sin ningún sentido. El gimnasio comenzó a dar vueltas alrededor de el, sus ojos comenzaron a ver borroso, sus movimientos comenzaron a hacerse igual de torpes que los del pelirrojo. Uno a uno sus sentidos se fueron alterando.

<Me toca....> escucho mientras sentía que le arrebataban algo de las manos. Miro a su alrededor y pudo enfocar con dificultad al tipo que ahora estaba bebiendo de la que consideraba su botella. Aunque no recordaba si la había comprado o no.

Kaede lanzo un fuerte puño contra la cara de Hana. Esto hizo que la botella que estaba en sus labios cayera al suelo, derramando casi por completo el líquido que contenía, aunque debía decirse que realmente ya no era mucho.

<Im... bé... cil......> musito Hana mientras se dejaba caer al piso <Mira lo que has hecho.... idiota.....> Kaede igual se dejo caer al piso, entre los dos comenzaron a recoger el líquido con sus manos y con torpeza llevárselo a la boca.

¡Ah! Par de idiotas que se habían emborrachado en menos de diez minutos con una botella de medio litro de sake. Sus sentidos estaban perdidos más haya de la realidad, sus cuerpos no les respondían adecuadamente, sus neuronas estaban completamente embriagadas por el alcohol, su mirada perdida, concentrada únicamente en tomar el líquido del suelo y llevárselo a la boca.

<Mira pen... de... jo.... > comenzó a decir Hana <Has... ti...ra...do... mi... bo..te...lla....> dijo torpemente mientras miraba con furia al Kitsune quien seguía aún intentado tomar algo más de líquido con sus dedos.

<¡Waaaaaaaaa! Eres un es...tú...pi...do......> le dijo mientras le sonrajaba una fuerte patada en el estomago, lo que le hizo doblarse y caer un poco más haya del preciado líquido.

Se levanto con furia, miro lo que el pelirrojo estaba haciendo. Pasando su lengua una y otra vez por el piso para tratar de tomar el resto del líquido. Eso le pareció completamente absurdo, estúpido, insulso, sin embargo, las ganas de que por sus venas corriera más alcohol lo obligo a hacer lo mismo. Se acerco torpemente, con su lengua fuera de su boca, acercándose con poca prudencia al piso.

¡Zaz! Callo. Su boca fue a parar directamente al piso por la torpeza de sus movimientos. Torpemente diviso con sus ojos azules que Hana estaba terminando de tomarse el líquido. Lo aventó con fuerza, acerco su boca con más precisión e igual comenzó a lamer  la cancha con los chorros de alcohol impregnado en el.

<¡Ah! MAL... DI... TO......> Grito con furia el pelirrojo mientras se paraba y le pateaba fuertemente el estomago. Acerco su boca, no había más de líquido, ni en el suelo ni en la botella. Se paro echo un energúmeno al igual que veía que su compañero hacia lo mismo.

Se miraron con furia, sus ojos inyectaban sangre de enojo. No había más sake que tomar, pero que más daba. Sus cuerpos estaban completamente descoordinados, sus voces pastosas hasta más no poder, y sus sentidos fulminados desde hacía varios minutos. En pocas palabras, más alcohol ya no los podía dejar peor de lo que ya estaban, simplemente una buena resaca al día siguiente era lo que conseguirían tomando más sake.

<Fue..... mi... cul...pa....> dijo de pronto el chico de ojos sesgados mientras trataba de coordinar su mirada, enfocándola hacia el pelirrojo que no se encontraba muy lejos de el.

<Ba... ka....> respondió Hana mientras le atestaba un fuerte golpe en el rostro.

El chico de cabellos negruzcos llevo sus dedos hasta su rostro. Había dolido. Un chorrillo de sangre comenzó a salir de su frente, lo que invariablemente lo hizo enojar más. Tomo fuerzas y atesto un fuerte golpe en el rostro del pelirrojo. Sujeto exasperante que no entendía que había sido error suyo haber perdido, no de un tonto, estúpido, bufón como el.

<Fue.... mía.....> musito mientras golpeaba el abdomen del pelirrojo. <Im...bé....cil.....> un puño tras otro fueron a parar al estomago del pelirrojo. ¿De dónde sacaba tantas fuerzas? ¿Cómo podía coordinarse de esa forma si estaba bebido? No le importaron esas preguntas. Simplemente sabía que su puño daba en el lugar correcto al sentir como brotaba su crúor, expulsada de su boca, cayendo al piso de manera abrumadora.

<Bas... ta....> musito el pelirrojo entrecortado al sentir que su cuerpo desfallecía. El alcohol lo volvió completamente estúpido. No pudo coordinarse jamás, no podía dar ni siquiera un leve golpe en su rostro.

<¡No!> respondió el rey del hielo <Acepta que fue mi error.... acéptalo....> El pelirrojo levanto la mirada. Le aventó dardos con esta, por supuesto que jamás aceptaría cosa semejante. Un fuerte golpe sintió en el estomago, lo hizo retroceder lo suficiente hasta toparse con la pared del gimnasio. Llevo su mano hasta su estómago, el maldito dolor era insoportable.

Dolía. ¡Ah! Cuanto dolía. Lamentó tanto haberse peleado con esos tipos que se encontró en un callejón horas antes, habían logrado atiborrarle de golpes en el abdomen, y este idiota estaba haciendo lo mismo.  Llevo su mano hasta su boca para parar un poco el sangrado. No lo lograba.

El mareo pronto fue producto de su falta de sangre. ¿Qué haría ahora? ¿Cómo escapar de ese maldito loco influencia por el alcohol?

Echo su cabeza para atrás. No lo lograría y no estaba dispuesto a ceder, jamás diría que fue error suyo, al hacerlo tendría que aceptar automáticamente que el no hizo nada por el equipo, en sus propias palabras, fue algo no previsto. ¡Ah! Que cruel sonaba eso en verdad. Podría destruir a cualquiera pero no a el. Jamás se dejaría vencer por ese maldito kitsune estúpido.

<¡Grrrrrrrrrrrrrr! TE ODIO> grito mientras veía como la silueta blanquecina se acercaba a el. <TE ODIO.... TE ODIO... TE ODIO......>  grito con más fuerza. Su cuerpo corrió echo una furia, golpeo fuertemente el cuerpo que venía hacía el tirándolo a mitad de la cancha.

<MALDITO...... TE ODIO......> siguió gritando mientras  su cuerpo se paraba a un lado de el. El abdomen de Rukawa había quedado entre las piernas del pelirrojo, miro como este dejaba caer todo su peso en esa parte de su cuerpo.

<¡AH!> un grito de dolor y desaprobación salió de su boca.  Sintió entonces como miles de puños comenzaron a rodear su rostro. Dolía. Dolía bastante. El peso del pelirrojo encima del suyo no le ayudaba de mucho, además el dolor que estaba sintiendo dentro de su cuerpo tampoco le ayudaba del todo.

¿Qué haría? Había sido un verdadero estúpido por haberse quedado en el gimnasio con ese loco do’ahou. El y sus grandiosas ideas de fastidiar a las personas. El y sus celos estúpidos que lo habían conducido a beber y ahora encontrarse en esa precaria situación. ¿por qué tenía que ser así con el? ¿Por qué sentía la necesidad de llamar su atención, de hacerlo enfadar?

Sintió pequeñas gotas de sangre caer sobre su rostro. Abrió sus ojos y miro como las gotas de sangre que había logrado sacarle con sus puños ahora se asentaban en su rostro. Su mirada se desvió hasta sus ojos. Rabia pura era lo que veía en ellos. Fuego. Muchas llamas desbordaban de esas pupilas almendradas. Se veía genial en esa forma. Una necesidad nunca frecuente en el nació en ese momento. Sus dedos sentían la necesidad de tocar su rostro, de acariciarlo suavemente. Pero ¿Por qué? ¿Qué demonios le estaba sucediendo?

Sus pensamientos se nublaron. Las pocas neuronas cuerdas que podría tener habían sido embriagadas por el alcohol. No quería saber nada. Solo deseaba tocarlo, acariciar ese rostro lleno de sangre. Sus labios, necesitaba saber a que sabían sus labios llenos de sangre, bañados por su saliva con sabor a sake. Eso era. El sabría a Sake, a alcohol. Le gusto la idea de que supiera a Sake, eso le proporcionaría más de esa deliciosa bebida alcohólica.

Miro sus ojos una vez más, pero había algo raro. No lograba saber que era. Lo supo hasta el momento que sintió una lengua pasar sobre sus labios. Estaba demasiado cerca, ¿Cuándo se había acercado tanto? ¿Por qué lo estaba lamiendo? No importaba. Lo estaba sintiendo. Estaba probando ese delicioso sabor  metálico que caía sobre sus labios. Paso su lengua para saborear más ese sabor de su sangre, a cambio obtuvo rozarse con la de el. Ese pelirrojo que había quedado completamente tendido sobre su cuerpo. ¿En qué momento? No quería saberlo. Su peso estaba en el, sentía completamente delicioso su humanidad encima de la suya.

Quiso saber más, probar más. Sus manos rodearon la espalda de ese loco do’ahou que ahora lamía constantemente su lengua. ¿Quería algo más?. Aferro su cuerpo contra el suyo a la par que abría sus labios, dejando entrar su lengua a su boca. ¡Ah! Que delicioso era sentir el néctar de sus labios sabor a miel. Apretó con fuerza sus labios para jamás dejarlos escapar.

Estaba emborrachado con ese beso. El sabía a sake, sabía a dulce. Dulce rico de do’ahou. Apasionado beso que lo estaba aventando al olvido. Sabroso y delicioso sabor que penetraba en su sangre y recorría su cuerpo entero haciéndole sentir miles de vibraciones jamás conocidas para el.

Apretó con más fuerza. Quería hacer algo más. Impulsado por su éxtasis recorrió suavemente su espalda. ¡Hmmmm! Que delicioso sintió rozar su cuerpo. Pero deseaba hacerlo sin vestimentas, quería tocarlo desnudo, quería sentir sus dedos rozando su piel, su cuerpo desnudo.

¿Cómo lograría aquel cometido? Llevado por los instintos carnales más que por sus pensamientos emborrachados, bajo su mano hasta uno de sus gluteos. ¡Ah! Que rico sintió cuando sus manos rozaron su trasero. Bien formado, parado, músculo y lo suficientemente grande como para deleitarse con una sola nalga. Lo apretó con fuerza, su mano blanquecina de dedos largos no alcanzaban para cubrirle el trasero completo.

Un suave empujón del parte del pelirrojo hizo que su pants se abultara. Ese roce, ese exquisito movimiento de caderas que tuvo el do’ahou fue perfecto. El momento estridente en que sus miembros se rozaron fue único. Quiso más mucho más. Bajo sus manos hasta su trasero y lo empujo con fuerza. ¡Ah! Nuevamente ese sentimiento lo agobio. Ese movimiento lo enloqueció. Exquisito placer que recorrió sus entrañas, movimiento que fue deseado con más frecuencia.  Una tras otra empujo las nalgas del pelirrojo para sentir ese extraño gozo completamente desconocido para el. ¡Ah! Qué exquisito era sentirlo, sumamente perfecto.

Metió una mano bajo su camisa. Tocar su piel con la yema de sus dedos era lo que había deseado en un principio. ¡Hmmm! Increíble la sensación que tuvo en su piel al tocarlo. Acaricio con suavidad su espalda,. Su mano se extendió para palpar lo más posible. Un roce único. Manoseo su espalda tantas veces como quiso. La recorrió milímetro a milímetro.  Era una delicia hacerlo. Su propia piel lo pedía a gritos. Quería más. Quería sentir su cuerpo desnudo con el suyo. Quería hacerlo.

Su mano que había estado jugando con su trasero, indicándole el movimiento perfecto, el deseado para que sus miembros se rozaran, se unió a la otra. Poco a poco levanto la playera empapada del pelirrojo. Quería sentirlo. La quito completamente.

Ambos se miraron cuando Kaede saco por completo la playera. Un brillo, había un extraño brillo en los ojos de ambos. No había hielo, no había fuego. Había algo más. Una mezcla extraña y heterogénea que se estaban conjuntado para hacer una misma mirada. Pasión. Pura pasión desbordada escondida desde quien sabe que tiempos remotos.

El chico de ojos azules entre abrió sus labios. Quería sentir los de el nuevamente, quería acariciarlo mientras le besaba. Quería experimentar que era acariciar su espalda desnuda mientras que el lo tocaba. Entonces supo que había algo de sobra. Su propia playera les impediría sentir el roce de sus cuerpos desnudos. Concentro su mirada lo más que pudo por debajo de su abdomen. Acerco tembloroso sus manos, pero unas tostadas lo detuvieron. No. Eso no era lo que el deseaba. Al igual que el, el do’ahou quería sacarle la ropa, quería sentir el roce de sus dedos en su piel al dejarlo desnudo.

Sus manos tocaron su piel, sus dedos la recorrieron delicadamente mientras subía poco a poco su playera para poder sacársela. ¡Ah! ¿Sentía lo mismo el do’ahou cuando el lo acariciaba de esa manera? ¿Su piel ardía cuando lo tocaba el así?.

Sus pechos quedaron desnudos. Kaede contemplo esos impactantes pectorales que había visto infinidad de veces en las regaderas, pero jamás, jamás se imagino recorriéndolas con sus manos. Marcados y bien formados pechos.  Acerco sus manos temblorosas hasta sus tetillas, las jalo suavemente. Estaban endurecidas, se veían exquisitas. Deseo en esos momentos pasar su lengua sobre ellas, absorberlas y morderlas hasta quedarse extasiado con el sabor de sus pezones.

Doblo un poco su cuerpo apoyándose sobre uno de sus codos, jalo el cuello de Hana hasta sentir como su lengua rozo una de sus tetillas. Sabían infinitamente ricas. Paso su lengua nuevamente. Sintió como la mano de su amante pasaba por sobre sus cabellos. Le estaba acariciando sus pelos renegridos, significaba que le gustaba la sensación que le estaba otorgando. Quiso morderlas. Deseo tomarla entre sus dientes y aplicarles fuerza. Así lo hizo. Sintió como la mano del pelirrojo se aferro a su nuca. ¿Quería más? ¿Deseaba que lo hiciera de nuevo? Mordió una y otra vez hasta mirar el rojo palpitante alrededor de su pecho. Su piel estaba enrojecida por tantos mordiscos, sin embargo, la mano del pelirrojo no se había quitado aún de su nuca. La sostenía con fuerza. ¿Deseaba más?

Sus labios abandonaron esa tetilla, paso sumisamente al lado opuesto. Ahí estaba la otra, ansiosa, esperando que se hiciese lo mismo con ella, urgida por ser lamida, mordida y pellizcada. ¡Ah! Que suculento placer sintió al hacerlo. Infinito y jamás experimentado.

Sus codos comenzaron a doler, la posición era incomoda pero lo que estaba haciendo era sumamente exquisito.

Hana lo sintió. Con todo y su embriaguez lo sintió. Jalo el cuerpo del kitsune hasta quedar sentados. Hana encima de el. Kaede lo miro. Observo esos hermosos ojos almendrados empapados en gozo y placer. Acerco sus labios hambrientos hasta los de el, un arrebatador beso fue lo que obtuvo. Apasionado. Quiso más. Sus manos recorrieron su espalda al igual que las del pelirrojo recorrían la suya.

Un abrazo fuerte fue lo que sintió. Apretado, sobre protector.  El hizo lo mismo. Sus labios aún seguían juntos, deseándose comer, deseado sentir sus lenguas unidas dentro de sus bocas y embriagándose más con el sabor del sake que aún quedaban en sus papilas gustativas.

Sus propias manos recorrieron más alla de su espalda. Bajo hasta sus nalgas, las acaricio con fuerza, las asió más hacia su entrepierna. Rozar. Era en lo único que su mente atolondrada pensaba. Quería rozar su miembro con el suyo, sentir nuevamente esa sensación de placer que le producía el torpe movimiento de caderas de el.

Metió sus manos por debajo de su short. ¡Ah! Que suave piel tenía en ella. Nalgas de bebe, si alguien le hubiese preguntado en ese momento. Las apretó con fuerza al antojo. Más y más. Acaricio cada una individualmente con sus manos. ¡Delicioso! ¡Exquisito! ¡Único! En un roce descuidado su dedo índice palpo su estrecha entrada. Quedo inquietado. ¿Qué sentiría el si metía algo en ese lugar? Era obvia la respuesta, pero su mente atolondrada no le daba la respuesta.

Deseoso por experimentar todo hundió de un solo jalón su dedo índice en esa entrada. Un escalofrío y un fuerte abrazo incluyendo lagrimas de dolor aparecieron como respuestas en el pelirrojo. Dejo su dedo estático, sin movimiento, temeroso, quizás, a que si lo sacaba del lugar haría daño y eso tampoco lo deseaba. Quería seguir jugando, hurgando, inspeccionado.

Cuando estuvo seguro que el se había adaptado al objeto en su entrada, se acerco a su cuello y comenzó a besárselo. Suave, tierno. ¿Por qué lo hacía así? No sabía. Solo quería brindarle un poco de placer, un poco de ternura. ¿Para qué? Eso que demonios importaba.  Movió su dedo poco a poco. Suaves movimientos circulares para empezar, después pequeñas metidas y salidas del mismo.

¡Ah! Que impresionante se veía el pelirrojo con sus mejillas teñidas de rojo carmesí, igual al color de su cabellera. Que brillosos e impresionantes se veían sus ojos almendrados. Y sus labios, recubiertos con saliva, brillosos y carnosos, apetecibles. Todo el lo excitaba, le consumía los sentidos, si es que tenía alguno presente.

<¡AHHHHHHH!> un fuerte gemido inundo por completo el gimnasio. Kaede sintió como su espalda era tomada fuertemente, quizás podría hasta romperse con ese movimiento. Que hermoso era escuchar a ese do’ahou gemir de esa forma tan impresionante. Con sus ojos cerrados y sus labios entreabiertos. Su cuerpo empezaba a sentirse sudoroso y pegajoso. Su piel lo sentía, el mismo estaba sintiendo en carne propia lo que era estar con alguien. El mismo sentía el placer que el pelirrojo sentía.

Cerro sus ojos con fuerza. Lo deseaba. Quería que el hiciera lo mismo con el, quería sentir lo que el estaba sintiendo. El dedo del pelirrojo en su entrada.  Sentía como las manos de Hana le recorrían la espalda completa ¿Qué esperaba para hacer lo mismo? Supo entonces que era imposible para el pelirrojo meter su mano en su trasero, estaba apoyado completamente en el suelo y eso no le permitía hacer nada. ¿Qué hacer? ¿Cómo experimentar eso que el do’ahou estaba sintiendo?

Hanamichi se separo un poco del, lo observo detenidamente por unos cuantos segundos. Vio sus mejillas blancas teñidas de rojo. Manzanas. Deliciosas manzanas le recordaban sus pómulos abultados y con perfecta redondez. ¿Qué podría hacer para que el sintiera lo mismo? Acerco su mano temblorosa hasta su bulto. Metió cuidadosamente su mano por debajo de su short y boxers. Quería tomar su miembro y masajearlo como tantas veces se había echo eso así mismo.

Toco su piel con sus dedos, la sentía completamente estirada, significaba que su miembro estaba completamente endurecido y necesitaba algo más que solo simples toqueteos. Logro tomar su miembro entre sus dedos, comenzándolo a frotar con suavidad al principio y con furia al final.

Ahí estaban los dos, a mitad de la cancha de basket ball haciéndose el amor con las manos. Kaede con su dedo en el ano de Hanamichi mientras que el tenía su mano masajeando el miembro de el. ¡Ah! Que rico sentían los dos. Pero faltaba algo más. No podía ser todo así de simple. O ¿Si?

Kaede tenía sus labios impregnados por completo en el cuello de Hana, sus movimientos lo dejaban pasmados, lleno de placer y con indicios de querer algo más. Beso y lamió su cuello tantas veces como quiso. Su mano. El tenía una mano libre, podía hacer algo más con ella. Acerco su mano hasta el short del pelirrojo, hurgo por debajo de el y con temerosidad tomo el pené entre sus delgados dedos. ¡Hmmm! Que rico sintió cuando sus dedos tocaron su piel, ese miembro erecto. Lo masajeo con dureza desde el principio, tal cual como sentía su mano en el suyo. Quería más, que fuera todo más intenso, más salvaje.

En un acto desesperado aventó el cuerpo del pelirrojo al piso nuevamente, quedando el en la parte de arriba. No había dejado de masajear su entrada ni su pené. Era difícil hacerlo en esa posición, cierto, pero cuanto deseaba recostarse encima de el, tocar su cuerpo con el suyo como el lo había echo al principio.

<Te deseo....> susurro mientras buscaba su boca hambrienta. <Quiero poseerte....> volvió a decir en un suave cántico.

Hana lo miro atónito. ¿Qué era todo eso? ¿Deseo? ¿Poseer? Su mente estaba demasiado nublada como para pensar en lo que estaba haciendo, solo sentía rico y lo aceptaba todo. ¡Bah! Que mas daba. Al final de cuentas eso era lo que quería ¿no? Le pareció atractivo besarlo cuando lo estaba golpeando, le pareció rico sentir su dedo en su entrada. ¿Y? ¿Entonces qué quedaba? Ya estaba con el ¿No? Pues adelante. Si sentía un gozo increíble estando así, su miembro en su entrada podría ser sumamente rico.

<Haz lo que quieras......> respondió el pelirrojo después de “pensar” en sus alternativas.

Kaede le sonrió. ¡Waw! ¿Kaede le sonrió? El pelirrojo quedo perplejo. ¿Sonreía ese sujeto? ¿Un momento estaba con ese sujeto? No importaba. Que demonios importaba, lo quería a el, quería su cuerpo, quería que le diera más placer del que le estaba proporcionando, quería todo, todo, todo.

El dedo de Kaede salió finalmente de su entrada. Cerro los ojos con enfado. Quería más, mucho más. Su mano aún estaba en su miembro lo que le daba placer. Abrió sus ojos y miro unos pervertidos azules que miraban como bajaba el short que traía puesto junto con sus boxers azul marino de garfield.

¿Kitsune pervertido? Veía como sus labios generaban saliva al por mayor. ¿Qué iba hacer? Veía como sus labios se acercaban peligrosamente, pero no eran a los suyos, ¡No! la meta era otra. Era su miembro.

<¡Ah! Kitsune.....> susurro pastosamente mientras sentía su boca en su miembro. Movimientos fuertes, seguros, que le proporcionaban tanto placer. Abrió sus piernas para dejar que su boca cubriera más su miembro. 

Sintió tantas sensaciones juntas. Tanto deseo y gozo al mismo tiempo. Cerro sus ojos nuevamente a la par que sus manos jugaban con sus cabellos. Que finas hebras color azabache tenía sobre su cabeza. Sedoso y suave, lo podía sentir tan claramente. Imagino perderse en sus cabellos, semi largos, en esos mechones que le tapaban su frente caprichosamente. Imagino poder oler el perfume del shampoo después de haberse bañado. Tantas cosas imagino al mismo tiempo. ¿Deseos futuros?

Sintió como su cuerpo era levantado un poco, su espalda se curvo. Abrió sus ojos, miro que el kitsune lo había levantado lo suficiente como para hurgar una entrada. Su lengua puntiaguda y ensalivada estaban de fuera. ¿Qué iba hacerle? Su pregunta fue respondida al sentir su lengua en su entrada. ¡Ah! Sumamente rico. Gozo que lo llevo a perderse en el infinito, si es que no estaba perdido ya.

<Quiero más....> suplico el pelirrojo <Dame más......>

Kaede miro esos ojos llenos de suplica. ¿Quería todo? Sus manos alcanzaron a acariciarle su rostro. Hana aprovecho esto para lamer cada uno de sus dedos.  El chico de ojos azules beso su entrada antes de dejarla por la paz.

<¿Lo deseas?> pregunto mientras miraba sus almendrados ojos. Quería saber si quería ser suyo. Realmente lo deseaba, pero no sabía por qué. Miro el asentamiento del pelirrojo. ¡Bah! Que importaba ya lo demás. Ellos estaban ahí ¿Y?

Bajo sus labios suavemente hasta tocar los de Hana. ¡hmmmmm! Rico. Miel pura jamás probada, supuso, o quiso creer. ¿por qué? ¿Qué ganaba con eso?.

Las manos del pelirrojo rodearon pronto su espalda. Beso tras beso fue dado en pequeños escasos tres minutos. Miles en su rostro fueron a caer de la noche a la mañana. Kaede se alejo un poco. Hana tuvo oportunidad de perderse en esos ojos color neón. Quería decirle algo importante, pero ¿Qué?

<Estas borracho, ¿no es cierto?> pregunto el pelirrojo mientras acariciaba suavemente su rostro. Kaede asintió <Tu crees.... tu crees ¿Qué lo recordemos mañana?> Kaede sonrió.

<Sería un estúpido do’ahou como tu si no lo hago....> susurro mientras acariciaba sus mejillas. Tersas y suaves. Pequeños bollitos tostados que estaban impregnados en su rostro. Acerco sus labios y los beso con ternura.

<Me gustas.....> susurro entonces el pelirrojo <Me gustas mucho Kitsune......> confeso mientras se escondía en su cuello.

<¡Hmmmmmmm!> fue la simple respuesta.

<¿No lo crees?> Hanamichi lo miro. Kaede lo negó. El pelirrojo sonrió. <Me acabo de dar cuenta hoy, eso es todo.....> Kaede sonrió.

<Tu también me gustas mucho do’ahou......> musito mientras pasaba su lengua por su oreja. Quedo callado. Lo miro a los ojos más de una vez, perdiéndose en la profundidad de sus pupilas castañas, perdiéndose en el completamente.

<¿Quieres ser mi novio?> pregunto mientras tomaba su mano y la acariciaba con sutileza. Hana asintió. ¿Quería? No sabía, pero el ya había asentido. Le gustaba, cierto, lo había descubierto a escasa una hora, también era cierto, pero y lo ¿demás? ¡Bah! Tendría el resto de mañana, pasado y semanas subsecuentes para pensar en lo sucedido, ahora lo deseaba. Quería estar con el. Fuertemente entrelazado con el.

Abrió un poco sus piernas para dejarle la tarea más fácil a su querido Kaede.

<Ámame....> suplico mientras le daba un leve beso en la mejilla antes de deshacerse de el. Antes de mirar con placer que se bajaba su short junto con sus boxers para dejar al descubierto su hombría. ¡Si! Eso era lo que el deseaba.

Sintió sus manos recorrerle sus muslos, su entrepierna con suavidad. Fue alzado un poco. Sus piernas pasaron por sobre sus hombros. Miro a través de las ventanas la fría noche que embargaba el lugar a su alrededor. No importaba. Nada importaba. El estaba ahí, con el, con el Kitsune, con Rukawa, con Kaede. Sonrió mientras sentía las manos de Kae abrir un poco sus nalgas. Era el momento, sería penetrado, entregaría su cuerpo a el. A ese ser que creía odiar, detestar y ahora amar.

Una punta se hundió suavemente en su ano. ¡Ah! Como dolía. Apretó sus puños con fuerza. Dolía tanto. Pero quería que siguiera adelante. Lo deseaba realmente. Un poco más haya de su punta logro traspasar la estrecha entrada. Un grito de dolor escapo de sus labios.

<Vamos.... no pares......> dijo el pelirrojo mientras miraba con los ojos llorosos al autor de semejante dolor y tan adorable placer.

En pequeñas arremetidas el miembro del chico de ojos sesgados quedo completamente dentro de su cuerpo. ¡Ah! Que placer tan único sentía en esos momentos. Sabía que el se esperaría hasta que su cuerpo se amoldara perfectamente a su pene. Y ahí estaba el, mirándolo con paciencia, con sus bellos ojos azules llenos de vida y ¿Qué más? ¿Amor? ¿Cariño? ¿Placer? ¿Gozo? ¿Qué es lo que veía en sus ojos?

Un suave movimiento de caderas le hizo estremecerse hasta lo más profundo. No era lo mismo rozar su entrada con su dedo que con su hombría. Pidió más. Quería más.

<¡Muevete con fuerza....!>  exclamo mientras tomaba sus muñecas y lo jalaba hacia su pecho. Quería sentir su piel junto a la suya.

Sus ordenes fueron aceptadas. Arremetidas fuertes sentía en su entrada. Una y otra vez.

<¿Te gusta.....?> pregunto Kaede mientras acariciaba su mano bajaba torpemente hasta su miembro.

<Si....>

El chico de ojos azules tomo el miembro nuevamente entre sus manos. Con fuerza y lujuria comenzó a masajearlo una vez más. Solo eso. Una vez más.

<¡Ah Kamisama!> susurro el pelirrojo mientras sentía los movimientos en su trasero y en su hombría. Abrazo con fuerza su espalda, o al menos lo que podía abrazar. Su cuerpo sentía miles de escalofríos, uno tras otros que lo envolvían en un suave manto de placer.

Al diablo si estaba o no borracho, eso era lo mejor que le podía haber pasado. Al menos después de lo ocurrido en el partido contra Kaynan, esto era perfecto.

<Suki da....> susurro Kaede mientras acariciaba su rostro... <siempre me has gustado do’ahou... solo que no me había dado cuenta....> Hana miro sus ojos. ¿Esa confesión era cierta o solo del momento? Miro ese brillo que había visto antes. ¿Verdad? O ¿Mentira? ¿Cómo saberlo? ¿Cómo demonios saber si era cierto o mentira?

No quiso ponerse a pensar en eso, no ahora, tendrían el resto de mañana, y así sucesivamente.

<Eres mío....> respondió el chico de ojos almendrados <Tu eres mío Kitsune......> el chico de ojos sesgados le sonrió.

<Tu también lo eres entonces ¿No lo crees?> una leve risita de asentamiento salió de los labios del pelirrojo. ¡Bah! ¿Qué más daba? A el le gustaba ¿no? ¿Cuál era el temor entonces?

Venía lo mejor. Empezó a sentir ese aire caliente rodear su cuerpo y el de el también. Acerco un poco sus labios hasta los de el. Deseaba probar su néctar, ese que salía desprendido de sus labios. ¡Ah! ¿Sería feliz con el rey del hielo?

Se miraron. Hana comenzó a acariciar sus cabellos mientras que Kaede acariciaba su rostro. Una oportunidad perfecta para amarse. Sus mejillas estaban coloreadas, sus labios temblorosos y rojizos y sus ojos perdidos en el otro.

Las sacudidas empezaron a tener más y más fuerza. Todo ese calor embargo el cuerpo del pelirrojo. Sus neuronas ahora estaban embriagadas no solo de alcohol sino también de ese calor y placer. ¡Ah! Cuanto placer comenzó a sentir. Los escalofríos se juntaron con los de el. Sabía que de igual forma el terminaría en cualquier momento.

Una arremetida más fuerte que las anteriores dieron el final para ambos. La mano de Kaede quedo impregnada con ese semen aperlado y el trasero de Hana derramaba un poco de semen que había logrado escaparse del agujero.

Kaede cayo rendido. Sin poder salir aún de la entrada del pelirrojo se tiro a su lado. Miro su mano contenido con líquido blanquecino. Se llevo sus dedos hasta su boca y lo probo. Extremadamente salado, pero igual delicioso. Era de el. Sabía a el. Lo tomo todo hasta que no quedo ni una sola gota. El pelirrojo solo se limito a observarlo.

<¿Te gusto?> pregunto el pelirrojo mientras sentía que Kaede salía de el, abrazaba su cuerpo con fuerza y se recostaba en su hombro derecho. Quería dormir, de eso no cabía la menor duda.

<Si> respondió entonces mientras alcanzaba su playera y el par de shorts de ellos. Por lo  menos con eso podrían taparse hasta el día siguiente.

<¿Sigues borracho?> pregunto Hana entonces <Porque yo me siento muy mareado. Podría decir que con trabajos recuerdo como empezó nuestra pelea>

El chico de ojos azules levanto la mirada y lo observo varios minutos. Alcanzo su mano hasta su rostro. La dejo congelada en sus mejillas con sus dedos acariciándosela.

<Yo estoy igual que tu....> confeso <pero ahora no importa.... es hora de dormir un rato, mañana veremos que sucede>

Hana asintió. Al igual que Kaede el lo abrazo con fuerza, acurrucándose los dos a mitad del gimnasio.

 

 

 

Dos cuerpos desnudos entrelazados uno con el otro se encontraban a la mitad del gimnasio. Uno de ellos comenzó a despertar. Era muy temprano, quizás como las cinco y media de la mañana. Sus ojos le dolían horrores, su cabeza daba vueltas al por mayor, pero eso no era lo que lo tenía intrigado, sino que sentía un cuerpo a lado suyo, y el lo estaba abrazando.

Quería que sus ojos se abrieran más, que enfocaran y pudiera observar con más nitidez, pero simplemente no podía. Lo único que podía ver era una cabellera negruzca, eso era todo. ¿Y el lugar? ¿Dónde estaban?

<¡KAMISAMA!> grito con fuerza al observar más haya y reconocer el rostro <¡KITSUNE!> volvió a gritar.

El chico de ojos azules comenzó a abrir sus ojos. Igual sentía su cabeza estallar y sus pupilas rejegas a abrirse. Miro a los lados, sintió un frío recorrerle la espalda. Pero un momento, estaba contra algo caliente. Sentía algo caliente a lado de el. Llevo una mano hasta su rostro y comenzó a sobarse sus parpados. Enfoco más nítidamente. Su sorpresa fue mayor. Esa cosa caliente era un cuerpo y el lo estaba abrazando, trago saliva, temiendo el resultado final. Levanto un poco su mirada y observo una cabellera roja con unos ojos almendrados inquietos y asustados.

<¡Do’ahou!> susurro.

Al saberse descubiertos ambos se separaron inmediatamente. Rukawa tomo un short tapando su parte intima, el pelirrojo hizo lo mismo. Sentados los dos uno en frente del otro comenzaron a inspeccionar el lugar. ¿Qué demonios había sucedido ahí?

<Estoy en el gimnasio> comenzó a decir el pelirrojo <Estoy tirado en el piso, desnudo, con el maldito kit....> se detuvo. ¿Acaso ellos dos......?

Miro el rostro frío de su compañero. El lo observaba penetrantemente. Trago saliva, tenía miedo de preguntar, pero debía hacerlo. ¡Shimatta! ¿Por qué tenían que ocurrirle esas cosas a el? Sus manos se hicieron puño mientras intentaba buscar las palabras correctas.

Al fin lo hizo. Levanto la mirada. Se la sostuvo durante varios minutos. Dagas y rayos comenzaron a salir en un principio de los ojos azules y como respuesta de los almendrados. Pero eso pronto ceso, lo importante era saber que había sucedido.

Su labio inferior temblaba, se llevo las manos hasta refregarse su cabellera roja. Tenía tanto miedo. Abrió un poco sus labios. Las palabras estaban rejegas a salir, pero no importaba, tenía que hacerlo, tenía que preguntar.

<¿Qué.... qué hicimos Rukawa?>

Los ojos azules quedaron pasmados ante esa pregunta. El cuerpo de Kaede estaba rígido, sentía frío, pero eso era lo de menos. El sabía la respuesta, y seguramente el pelirrojo también. Pero ambos tenían tanto miedo.

<No hay que ser un do’ahou para saberlo....> contesto fría y secamente. El pelirrojo por poco se le venía encima, pero no era el momento. Necesitaban aclararlo ya.

<¿Re....recuerdas algo?> vio como empezó a moverse la cabeza del chico de ojos azules en negativa. Eso lo alivio. ¿Alivio?

<No se..... yo.... no recuerdo nada....> escucho decir. ¿Desesperación?

Hanamichi miro la botella de sake tirada a no más de dos metros de distancia. Supo entonces que es lo que había sucedido. Habían bebido demasiado, supuso que el también había tomado puesto que su aliento olía a alcohol, ahora que lo pensaba con más detenimiento. El sabía que muy pocas veces recordaba que es lo que hacía cuando tomaba, por eso lo había echo. Quería beber para olvidarse dos segundos de su error fatal, pero esta vez había sido peor. Había terminado acostado con un hombre y lo peor de todo es que era el maldito Kitsune apestoso al que tanto odiaba.

Levanto la mirada, pudo observar como Kaede se levantaba. ¿Se iría?. ¿Le preocupaba que se fuera?. El hizo lo mismo, se levanto. Ambos se quedaron observando unos cuantos minutos. En silencio, inspeccionándose quizás.

Las mejillas del pelirrojo se tiñeron de rojo al observar como Kaede comenzaba a vestirse. Se giro e hizo lo mismo. Recordaba que traía solo el short y la camisa. Y ambos estaban húmedos. ¿Se habían tapado con eso? ¿Húmedo? En verdad habían perdido la sobriedad por completo.

<Adiós....> susurro Kaede mientras tomaba un bolso y salía del gimnasio, no sin antes levantar la botella que se había cruzado a sus pies. La causante de sus estragos.

<Aquí queda todo ¿cierto?> musito el pelirrojo. Había un dejo de tristeza en sus palabras, pero simplemente no le presto importancia.

Kaede volteo y lo miro. Asintió. ¿Quería algo más?

<Bien... es lo mejor para los dos....> dijo entonces el pelirrojo, quien había terminado de calzarse los tenis y se juntaba a su lado.

Una ultima mirada a los ojos. Azul y Almendrados. Les dolió mirarse. ¿Había algo que recordar? ¿Importaba?

Hanamichi fue el primero en salir del gimnasio, echo una ultima ojeada a su amante de una noche. Una espinita se clavo en su corazón. ¿Qué había hecho?. Se giro nuevamente mientras salía disparado del lugar.

Rukawa lo observo. Quedo estático con su mochila en la mano. Dolía. Algo le dolía dentro de su corazón. Tenía un sentimiento raro dentro de el, pero por supuesto no le presto atención. Cerro los ojos y por alguna extraña razón deseo recordar tener al pelirrojo en sus brazos. ¿Cómo habría sido el? Sentía un deseo palpitante por saber que había sentido el cuando tomaba o en defecto lo tomaban. ¿Quién había penetrado a quién?.

Cerro sus ojos dando un ultimo suspiro. Al diablo. Ese no era el momento para pensar en ello, lo importante era el partido contra Takezato y de ahí contra Ryonan. Lo demás no importaba o ¿Si?. 

OWARI 

Nota de la autora:

Waaaaaaaaaaaaaaaaa! No me maten. No por favor. (Alex tratando de contratar algunos guaruras para que no le vayan hacer nada a su humilde cuerpecito)

Si ya lo se! No tienen que decirme nada. Soy mala, muy mala. Y no, no lo pienso continuar por si se están preguntando eso. Lo siento pero no quiero. O Quién sabe. Todo depende de los cuchillos que vea cuando salga de mi casa =P

Jejejejejejejejejeje! Gomen! Pero tenía que hacerlo. Este fic lo e querido hacer desde hacía un buen rato. Pero simplemente no había tenido tiempo. Claro que como ahora ya me conseguí la serie completa (Alex dando brinquitos de felicidad) ya tengo más cosas que poner y de donde sacar información =P.

Gomen! Gomen!

El fic va dedicado a mi querida Faby. ¿Por qué? ¡Ah! Faby no me vayas a matar tu tampoco, sabes cuando empecé el fic recordé que te gustan los finales inconclusos, jejejejejejejejejeje! Este es un final inconcluso, y triste hasta cierto punto lo se, pero tu acéptalo y no más di que si =)

Un besotototototototototototote

TQM

Alex

P.D. Sugerencias (muy pocas), comentarios (hmmmm!), mentadas (uy! Creo que mejor voy abriendo otro correo) a slamdk_00@yahoo.com

Abril 2, 2003